El Altiplano era la oficina del Chapo

Publicado el Agosto 9, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

Anabel Hernández
NOROESTE
Incluso desde prisión, los tentáculos de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, líder del Cártel de Sinaloa, alcanzaban a jueces, magistrados y políticos por conducto de un grupo de abogados que religiosamente lo visitaba en el penal de máxima seguridad El Altiplano, de donde el narcotraficante se fugó la noche del pasado 11 de julio.El expediente de la causa penal 48/2015 –copia del cual tiene Proceso y que contiene la averiguación previa de la Procuraduría General de la República sobre la fuga–, muestra que “El Chapo” nunca fue “neutralizado” tras su captura y encarcelamiento en febrero de 2014.
Durante el año y cuatro meses que estuvo encarcelado, el capo convirtió El Altiplano en su oficina alterna, ante la vista de los agentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, de policías federales y custodios que lo vigilaban, y a despecho de las cámaras de seguridad instaladas en su celda, en los locutorios, el área de visita familiar y la de visita íntima.

Las declaraciones ministeriales rendidas ante la PGR revelan que dentro de la cárcel de máxima seguridad “El Chapo” abiertamente hacía negociaciones con otros capos para ayudarlos a traficar droga.

Mediante un grupo de al menos cuatro abogados, encabezados por Óscar Manuel Gómez Núñez –enviado por Ismael “El Mayo” Zambada, la otra cabeza del Cártel de Sinaloa–, Guzmán enviaba mensajes, coordinaba acciones e incluso pensaba demandar a una televisora estadounidense que estaba haciendo una serie sobre su vida.

José Daniel Aurioles Tavares, agente del Cisen encargado exclusivamente de vigilar al “Chapo”, dijo a la PGR que fue uno de los abogados, Andrés Granados Flores, quien llevó a la Diputada Lucero Guadalupe Sánchez López a visitar a Guzmán, aunque la legisladora sinaloense lo niega.

La rutina del capo dentro del penal estuvo lejos de ser un castigo. Tomaba un taller de pintura, salía todos los días al patio una hora y siempre recibió las visitas de su esposa, Emma Coronel Aispuro, de sus hijas y de su madre, María Consuelo Loera.

Los abogados

En el Cártel de Sinaloa conocen a Óscar Manuel Gómez Núñez como Oscarín. Egresó de la Universidad Autónoma de Baja California Sur en 2003, señalan los registros de su cédula profesional en internet, y fue abogado de Vicente Zambada Niebla el tiempo que estuvo preso en México (de 2009 a 2010) antes de ser extraditado a Estados Unidos, así como de Omar Ismael Zambada, sobrino del “Mayo”, detenido en 2012 en Baja California.

Testimonios de los agentes del Cisen, policías federales y custodios encargados de vigilar al capo las 24 horas, indican que Gómez Núñez era quien más lo visitaba en el penal y lo identifican como “mano derecha” del reo, pues “él le llevaba y traía recados y todo lo hacía por medio de claves y señas”, declaró a la PGR Aurioles Tavares.

El expediente precisa que las reuniones del capo con sus abogados ocurrían todos los días de las 17:00 a las 19:00 horas en el locutorio 12, donde había una cámara que grababa todo, y en la sala de juzgados número 12. Algunas veces el capo hablaba abiertamente, pero muchas otras se comunicaba con sus abogados con códigos, señas, golpes en la mesa o escribiendo con el dedo, dijo a la PGR Juan Carlos Sánchez García, otro funcionario del Cisen responsable de la vigilancia.

Andrés Granados Flores era otro de los integrantes del equipo de abogados al servicio de Guzmán y a quien él mismo apodó “El Olvidado”. De acuerdo con las declaraciones ministeriales, él era el encargado de las conexiones del capo con políticos, magistrados y jueces.

“Éste (Granados) presumía de relaciones de alto nivel; es decir de funcionarios y políticos como la Diputada que lo fue a visitar”, señaló Aurioles refiriéndose a la panista Lucero Sánchez López, quien en abril pasado visitó al “Chapo” con papeles falsos, como informó el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social. De jueces y magistrados el abogado no mencionó nombres en sus pláticas con Guzmán.

En una de las conversaciones monitoreadas por el Cisen se habló de que había una televisora estadounidense (no se mencionó su nombre) que producía una serie de ocho capítulos sobre “El Chapo”, y que éste pensaba demandarla.

Granados fue el abogado que entró al penal el 11 de julio a visitar a Guzmán. La reunión terminó apenas una hora y 52 minutos antes de que el líder del Cártel de Sinaloa se fugara.

Actualmente aquél es el representante legal del ‘Chapo’ en el amparo 59/2015 promovido a principios de este año para que el narcotraficante no fuera cambiado de prisión “con fines de extradición, deportación o expulsión del país”. También fue promotor del amparo 1085/2014 contra la extradición.

Otro de los abogados que visitaban al “Chapo” era uno a quien en el expediente sólo se identifica como Refugio. El capo le decía “El Cuco”, y siempre que lo veía le decía que él lo iba a defender argumentando las violaciones en el proceso y basado en derechos humanos.

Había un cuarto litigante a quien Guzmán Loera y los otros abogados llamaban “Toroloco”. Los testigos no recordaron su nombre. “Por lo que se refiere al ‘Toroloco'”, declaró Aurioles, “‘El Chapo’ nunca lo vio como abogado, más bien siempre fue su chofer, porque así lo señaló”.

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