Captura de capos sólo sirve para presumir en prensa, pero México aún es violento: NYT

Publicado el Agosto 12, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

CHILAPA DE ALVAREZ, GUERRERO, 30MAYO2015.- Familiares de desaparecidos en esta ciudad, después de sostener una reunión con autoridades del gobierno federal, dieron una conferencia de prensa en el restaurant “Casa Pilla” en el centro, en la que señalaron que esperarán la respuesta de la investigación de la ubicación de su familiares; ahí mostraron fotografías de los desaparecidos. Cabe mencionar que durante el mensaje se observaron recorridos de la Policía Federal.  FOTO: JOSÉ I. HERNÁNDEZ /CUARTOSCURO.COM

(SinEmbargo)

Ciudad de México, 12 de agosto .– Las detenciones de los principales capos mexicanos han dado lugar a “llamativos titulares de prensa” y a una fragmentación de los cárteles de la droga que ha resultado en importantes picos de violencia en lugares como Chilapa, Guerrero, donde dos grupos se disputan el control del territorio, publica este díaThe New York Times.

“Durante años, los Estados Unidos han llevado a los países que luchan contra los poderosos cárteles de la droga, como México, a decapitar a estos grupos ya sea con la muerte o el arresto de sus líderes. El pináculo de esa estrategia fue la captura del narcotraficante más poderoso de México, Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como ‘El Chapo’, quien escapó de manera espectacular el mes pasado de una prisión de máxima seguridad. Y mientras que las detenciones de los capos han dado lugar a llamativos titulares de prensa, el resultado ha sido una fragmentación de los cárteles”, dice un amplio reportaje firmado por William Neuman.

El diario neoyorquino da cuenta de la irrupción de un grupo de hombres armados en Chilapa, ocurrida en mayo pasado, donde al menos 14 personas fueron levantadas, y de quienes hasta la fecha no se tiene información.

“Por casi una semana, hombres encapuchados y armados hasta los dientes, que pertenecen a una banda de narcotraficantes locales, invadieron esta pequeña ciudad [Chilapa] situada a lo largo de una ruta clave de contrabando. Oficiales y soldados de la policía permanecieron junto a los hombres armados que patrullaban las calles en busca de sus rivales, y quienes levantaron al menos a 14 hombres de los que no se ha visto desde entonces”, dice la publicación.

Refiere que la ocupación se produjo a pesar de que soldados y policías federales de élite estaban estacionados en Chilapa, debido a la creciente violencia. “Algunos dicen que las autoridades se contuvieron porque los invasores pretendían ser una fuerza de defensa de la comunidad, como las que han surgido en otros lugares para hacer frente a los traficantes, a falta de las acciones del gobierno”.

Dice que desde que la ocupación terminó el 14 de mayo, la policía federal y estatal ha permanecido allí para mantener el orden, y los funcionarios se comprometieron a investigar las desapariciones, pero prácticamente no hay señal de progreso.

“Están peleando por la ruta de Chilapa”, dijo Virgilio Nava a The New York Times, padre de un joven de 21 años de edad, conductor de un camión del negocio familiar, que no tenía vínculos aparentes con el crimen y quien fue capturado por los sujetos armados. Otros testimonios recopilados por el medio corresponden a historias similares: pobladores que vieron a sus familiares ser plagiados por sujetos armados.

 

“Un grupo conocido como Los Rojos, controla la ciudad, dijeron los residentes y los funcionarios [de Chilapa]. Pero los pueblos rurales cercanos son controlados por los Ardillos […]. La violencia entre los grupos se ha acelerado durante meses. Un candidato a la Alcaldía fue asesinado en mayo; pocos días después, un candidato a Gobernador fue amenazado por hombres fuertemente armados […].  Es común encontrar cuerpos, a veces decapitados o con signos de tortura”, reseña Neuman sobre la situación de violencia.

Sobre esta situación, The New York Times menciona que mientras que los grandes cárteles “son como monopolios que intervienen en la producción, transporte, distribución y venta de drogas”, los grupos más pequeños, que a menudo carecen de alcance internacional, “sólo controlan una parte de la cadena de suministro de las drogas”.

Dice que es por ello que recurren a otras actividades delictivas para aumentar sus ingresos, como el secuestro, el robo de autos, venta de protección y el tráfico humano.

“Mientras los grandes cárteles tienen los recursos para comprar a los funcionarios del gobierno a nivel nacional, las pandillas más pequeñas, en general, se centran en los niveles locales y estatales, a menudo con consecuencias desastrosas para las comunidades. Eso fue muy claro en un caso que sorprendió a la nación el año pasado, cuando 43 estudiantes desaparecieron en Iguala, una ciudad a poca distancia de Chilapa”, dice el reporte.

Dice que después de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa ocurrida hace casi un año “se hizo evidente que se necesitan cambios fundamentales, ya que la violencia y los secuestros en Chilapa han puesto de nuevo al descubierto la incapacidad o falta de voluntad del gobierno para dar una respuesta eficaz”.

El medio estadounidense dice que “los sucesivos gobiernos han hablado de una vasta reforma de la Policía del país, pero sus esfuerzos no han podido eliminar la corrupción ni crear fuerzas de seguridad profesionales. El Presidente Enrique Peña Nieto propuso una serie de cambios en noviembre pasado, que incluye la centralización y el control de la policía local en cada estado, lo cual no se ha llevado a cabo”.

Señala los más recientes datos del gobierno muestran que la tasa de homicidios a nivel nacional ha disminuido de manera constante desde su pico en 2011, lo que lleva al gobierno a afirmar que su enfoque es funcional.

“Pero a pesar del descenso, muchas zonas del país siguen siendo sacudidas por la violencia de pequeños grupos de traficantes que luchan para llenar el vacío dejado por el deterioro de los grandes cárteles. Los expertos creen que incluso el poderoso cártel de Sinaloa, que está dirigido por el Sr. Guzmán, con el tiempo va seguir el camino de otras organizaciones de tráfico grande y romperse en pedazos, incluso con su líder una vez más al frente”, dice.

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