El escritor-historiador Miguel Méndez García: “50 ANIVERSARIO DEL ATAQUE AL CUARTEL DE CD. MADERA”

Publicado el septiembre 14, 2015, Bajo cultura, Autor Rucobo.

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50 ANIVERSARIO DEL ATAQUE AL CUARTEL DE CD. MADERA
23 DE SEPTIEMBRE DE 1965
ASALTO AL CUARTEL DE MADERA
Fragmento del libro Historia Regional del Noroeste de Chihuahua. Autor: Miguel Méndez G.
14 septiembre 2015

Este año (2015), se conmemoran 50 años de aquel 23 de septiembre de 1965, en Madera, Chih., cuando un grupo de jóvenes maestros, campesinos y estudiantes, atacó la guarnición militar de cd. Madera.
Muchas personas siguen desconociendo los motivos que impulsaron a estos jóvenes y también se desconoce cuáles eran los objetivos que ellos perseguían.

El asalto al cuartel de madera no fue una operación aislada y espontánea, fue un movimiento gestado durante varios años antes y donde estaban involucrados muchos campesinos de la región y de otras partes del país.
El asalto al cuartel de madera represento la culminación de un gran movimiento agrarista, al que se le cerraron las puertas de la vía legal y que al no encontrar respuesta por otras vías, encontró en la lucha armada, la única alternativa.

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La responsabilidad histórica recae en el gobernador del estado Práxedes Giner y en las autoridades agrarias, quienes no atendieron las múltiples marchas, plantones en oficinas públicas y mítines de protesta que se realizaron en aquellos años.
El movimiento agrario y el asalto al cuartel de madera forman parte de un proceso histórico estrechamente relacionado con las condiciones que se presentaron en el campo mexicano, después de la revolución mexicana, con el acaparamiento de tierra y el surgimiento de un nuevo latifundismo que impidió que la propiedad se repartiera como se había planteado con la revolución de 1910.

Antes de atacar el cuartel militar de madera, los guerrilleros analizaron las condiciones en que vivían no solo los campesinos, sino también los maestros, los estudiantes, los obreros y en general la clase baja de chihuahua y de México, pues su pretensión era que el cambio tuviera alcance nacional.
Para algunos el ataque al cuartel militar de madera el 23 de setiembre de 1965, fue un acto impulsivo de jóvenes campesinos y estudiantes que no sabían realmente lo que hacían.

Los guerrilleros emitieron varios documentos en tono irónico y con enorme carga ideológica, analizando a fondo las condiciones sociales, políticas y económicas existentes en el país y ahí dejaron clara su decisión de levantarse en armas. Los documentos fueron: el mundo colonial y semi-colonial, breve resumen: medio siglo de dictadura burguesa, la burguesía incapaz de resolverlos problemas nacionales, el único camino a seguir, resoluciones. En estos documentos dejaron algunos planteamientos como los siguientes:
“Estamos convencidos que nuestros enemigos no respetan nada ni a nadie más que al fusil, estamos convencidos que no entienden ningún lenguaje más que el de la fuerza”
“Estamos convencidos que en sus cabezas no entran razones y que por las buenas solo burlas ganamos”
“Estamos convencidos que ha llegado la hora de hablarle a los poderosos en el único lenguaje que entienden, llego la hora de que las vanguardias más audaces empuñen el fusil, porque es los único que respetan”.
“El camino que nosotros hemos escogido está perfectamente claro, consideramos que ya es la hora de iniciar la revolución. Sabemos que no han madurado todas las condiciones, ni vamos a sentarnos a esperarlas, solo maduran al calor de las acciones revolucionarias”.

Los guerrilleros que atacaron el cuartel militar de madera, se entrenaron meses previos en Zacatecas y en la ciudad de México y fue cuando definieron atacar ese cuartel militar, pero hay muchos elementos para afirmar que la decisión de levantarse en armas la tomaron varios años antes.
Arturo Gámiz García y Pablo Gómez Ramírez, líderes de la guerrilla, nunca dudaron que la única forma de cambiar a México era a través de las armas.
Entre otros guerrilleros fueron los siguientes:
Salomón Gaytán Aguirre, Rafael Martínez Valdivia, óscar Sandoval Salinas, Miguel Quiñónez Pedroza, Antonio Scobell Gaytán, Guadalupe Scobell Gaytán, Florencio Lugo Hernández, José Juan Fernández, ramón Mendoza Torres, Antonio y Salvador Gaytán Aguirre, Emilio Gámiz García, Francisco Ornelas Gómez.

El 22 de septiembre tomaron los últimos acuerdos, considerando los factores contrarios que se habían presentado, de tres grupos solo estaba el más importante que habían llegado de México donde estuvieron entrenando.
Después de ponderar varios factores , en pro y en contra, se llegó a la conclusión de que se había de realizar el ataque al amanecer de 23 de septiembre.

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Arturo Gámiz y Salomón Gaytán, afinaron el plan y ubicaron posiciones sobre la base de un ataque que debía ser sorpresivo y contundente.
Arturo Gámiz hizo un plano para indicar la posición de cada guerrillero, la iglesia, el terraplén de la vía, la casa redonda, y la casa Pacheco.
El jueves 23 de septiembre de 1965 se levantaron de madrugada, cada uno desayunó un trozo de barra de chocolate porque era lo único que les quedaba.
La señal para iniciar el combate sería el primer disparo que haría Arturo, pero al ultima hora Arturo le indicó a Ramón Mendoza que le disparara a un foco que estaba en la parte exterior del cuartel y alumbraba una buena parte del área donde estaban los guerrilleros.
Con el primer disparo –ordeno Arturo Gámiz- haz blanco en el foco. Será la señal para que ataquemos, y que nadie salga vivo de aquella trinchera.
Arturo comprobó la hora, cinco cuarenta de la mañana, la obscuridad era muy densa aun. Ramón Mendoza se situó en su puesto, apuntó hacia el foco, mientras cubría la mira con el grano del revólver, sintió que estaba a muy corta distancia, miró hacia atrás. Por un momento vio el quieto brillo de las aguas de la laguna, volvió a apuntar y disparo. El foco estalló y como un eco del tiro, comenzó a escuchar las detonaciones provenientes de los sitios donde sus compañeros se habían apostado para atacar las barracas del cuartel. Cuatro en la casa redonda, cuatro en la escuela y en la iglesia, y uno en la casa de Pacheco y tres ahí, en el terraplén de la vía del ferrocarril.

Escuchó los primeros estallidos de granadas y bombillos de dinamita que arrojaron Arturo Gámiz y Salomón Gaytán. Le sorprendió sentir un súbito silencio en las dos barracas del cuartel, como si se hubiera detenido el tiempo, enfundó el revólver y preparó el fusil, vio aparecer una sombra en la zanja, el primer soldado. Pronto recibieron las balas del enemigo, los soldados respondieron de inmediato al ataque. Se estima que el ataque duro dos horas.

El factor sorpresa y la posición donde estaban, hicieron que inicialmente los guerrilleros tuvieran ventaja, pero la situación cambió cuando un pelotón los cercó por atrás y les dificultó la huida.
Sobrevivieron cinco de los trece guerrilleros: Ramón Mendoza Torres, campesino del municipio de Madera, Florencio Lugo Hernández, campesino del municipio de madera, Francisco Ornelas Gómez, estudiante de la escuela normal del estado. Guadalupe Scobell Gaytán campesino del municipio de Madera y Juan José Fernández campesino del municipio de Delicias.

Los muertos fueron Pablo Gómez Ramírez, doctor y profesor egresado de la escuela normal del estado, Arturo Gámiz García, profesor egresado de la escuela normal del estado, Salomón Gaytán Aguirre, campesino del municipio de Madera, Rafael Martínez Valdivia, profesor egresado de la escuela normal del estado, Oscar Sandoval Salinas, estudiante de la escuela normal del estado, Emilio Gámiz García, estudiante de la escuela normal del estado, Miguel Quiñónez Pedroza, profesor egresado de la escuela normal de Salaices y Antonio Escobell Gaytán, campesino del municipio de Madera.
Era tarde, cerca de la media noche, las casas de los alrededores no tenían ninguna luz, la plaza del pueblo parecía despoblada, solo un camión de carga y los cadáveres sobre la tarima parecían resonar en la noche, parecían responder a la lluvia. Un sonido metálico, agudo, provenía de pronto de la cabina, del parabrisas, de los faroles apagados, de las barras niqueladas y brillantes del cofre. La plataforma del camión también respondía con un sonido hueco, sordo, de madera. El agua resbalaba entre los cadáveres, se extendía la tarima formando constantemente varios hilos brillosos, al caer entre los charcos, en el lodo, producía esos hilos de otro rumor múltiple, intransigente, del metal que se funde. La lluvia sobre los cadáveres sonaba diferente en la ropa, en los cabellos, en la cara, en los brazos rígidos, en los cuellos todavía tensos y con imperceptible giro hacia el dolor, la oscuridad o una salida. Los cuerpos parecían crecer bajo la lluvia, agigantar sus ropas y sonar como un follaje de jóvenes troncos secretos, que se habían revestido en el combate, en la muerte, en el amanecer. Los cadáveres se desprendían también de la sangre reseca, de las costas de sangre en los brazos, en la cabeza, en la ropa. Con un leve rumor, grave seco, la sangre mezclada con la tierra, con lodo, con los restos de cortezas de troncos, caía desde el camión hacia la calle y fluía, se desplazaba en pequeños arroyos por las pendientes de la calle central, corría bajo la obscuridad, entre los charcos, en la paciencia inabarcable de la tierra.
Los familiares de los guerrilleros que murieron en el ataque al cuartel de Madera no pudieron ver ni sepultar los cuerpos porque el gobernador Práxedes Giner Durán no permitió que los trasladaran a la ciudad de Chihuahua, ordenó que los enterraran allá, en Madera en una fosa común, sin féretros.

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Ya tenían el cuerpo de Pablo Gómez Ramírez en la pista aérea para trasladarlo a Chihuahua. Estaban a punto de subirlo a la avioneta cuando llegó la orden del gobernador Práxedes Giner Duran indicando lo siguiente:
-¡No permitan que salgan de Madera los cuerpos de los guerrilleros. ¿Entienden? habla el gobernador. Que no traigan los cuerpos de esos hijos de la… Entiérrenlos a todos ella. Querían tierra, pues denles tierra hasta que se harten. ¿Escuchan?
-Afirmativo señor gobernador, procederemos con la orden.

Mientras los militares eran sepultados con honores, los cuerpos de los guerrilleros fueron tratados con desprecio, ni siquiera los pusieron en féretros. El sacerdote del pueblo, de apellido Piña, dio la bendición a los militares y la negó a los guerrilleros.
En septiembre 23 siempre se recordará aquella etapa en la que se perdieron vidas, siempre se respetará a esa generación de luchadores que soñaron con un México mejor.

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One Reply to "El escritor-historiador Miguel Méndez García: “50 ANIVERSARIO DEL ATAQUE AL CUARTEL DE CD. MADERA”"

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Martha Eva Garza Martínez  on enero 20, 2016

Felicidades por tu libro!!! perdí mi Cta. Anterior de correo, y las veces que nos comunicamos se me pasó darte mi nueva Cta. Saludos ojalá puedas contacterte conmigo.