El Despertar

Publicado el Octubre 4, 2015, Bajo Columna de opinión, partidos políticos, Autor Soquito.

Una restauración fallida

Por: José Agustín Ortiz Pinchetti.

José Agustín Ortiz Pinchetti

Hay indicios de que Enrique Peña y los grupos que tomaron el poder en 2012 se propusieron restaurar el régimen político que suponíamos superado. La esperanza que generó el regreso del PRI como fue en su época de oro fue vana: se suponía que los priístas, pese a ser corruptos, eran capaces de gobernar mejor. A estas alturas ¿cómo va el proyecto restaurador?

En el plano institucional no va mal. Parece sólida la alianza entre el gobierno y los grupos de poder. El PRI ha logrado la mayoría perdida, en la Cámara de Diputados, desde 1997. Su alianza con PAN y PRD le ha permitido imponer reformas impopulares. El Presidente controla a la Suprema Corte, los organismos electorales, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y los medios masivos. Como si fuera poco logró un pacto con los partidos de oposición. En apariencia, el Presidente vuelve a ser árbitro supremo a quien se someten todos. Muchos que pensamos que al perder la Presidencia el PRI se desmoronaría, quedamos desilusionados. Sin embargo hay otros indicios que hacen dudar de la recuperación.

El PRI aunque se ostenta como “nuevo” no ha hecho ninguna reforma interna. Ha llevado al extremo la corrupción y la impunidad. No se ha movido ni un milímetro a la modernización política y por todas partes muestra su fragilidad. No funciona la economía, no se ha podido ganar la guerra contra el crimen, el rechazo al Presidente crece a extremo sin precedente; ni siquiera en su propio partido tiene autoridad incontrastable. Manlio Fabio Beltrones, su rival, ha llegado a la jefatura del partidazo.

Hay varias razones para pensar que la restauración no es viable y que en 2018 pudiera tener una caída definitiva: la población, que es el doble de la época de oro del PRI, está cada vez mejor informada. En la mayoría de los países y en la misma Latinoamérica nuestro sistema es el más rezagado y desprestigiado. Como si fuera poco los malos tiempos económicos que tienden a agravarse.

¿Tendrá el PRI la energía para comprar o corromper las elecciones “grandes” del 18? Pese a que existe un líder opositor bien posicionado y un movimiento social creciente, el sistema del cual el PRI es el eje (y que incluye a los demás partidos y a los grupos de interés) no podrá resquebrajarse, salvo que exista una conciencia pública que madure y se organice en los breves meses que nos separan de la elección presidencial. Ver el triunfo de la democracia como inevitable al cortísimo plazo puede ser un espejismo. Tenemos que trabajar muy duro.

Mail: joseaorpin@gmail.com

Twitter: @ortizpinchetti

Fuente: La Jornada.

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