Ataque en Turquía mata a 95 durante marcha por la paz

Publicado el Octubre 11, 2015, Bajo Internacional, Noticias, Autor Soquito.

Es “el peor atentado con bombas en la historia” del país.
Multitudes abuchean a funcionarios y gritan “¡asesino!” al presidente Erdogan.
Todo apunta a que el EI o rebeldes kurdos son los responsables, dice el gobierno.
Fue una masacre en mitad de Ankara, relatan testigos; hay al menos 246 heridos.

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Una escena de celebración entre llamados a la paz se volvió una carnicería cuando dos explosiones simultáneas en la capital turca dieron muerte este sábado al menos a 95 activistas pro kurdos y manifestantes de izquierda en un mitin en Ankara.

El presidente Recep Tayyip Erdogan convocó a la unidad entre los turcos frente al ataque terrorista, que dejó además 246 heridos.

“Como otros actos de terror, el atentado en la estación del tren de Ankara va dirigido contra nuestra unidad, nuestra fraternidad y nuestro futuro”, afirmó. “La solidaridad y la determinación que vamos a mostrar de cara a este ataque será la respuesta más grande y significativa”.

Pero la devastación rasgó cualesquier palabras que un político pudiera pronunciar. Manchas de sangre, miembros y cadáveres cubiertos por banderas, incluidas las del opositor Partido Democrático del Pueblo (PDP), pro kurdo, tapizaron la zona, mientras los marchistas atendían a los heridos y cientos de personas atónitas deambulaban por las calles. Los cuerpos yacían en dos círculos, separados unos 20 metros uno de otro, donde las explosiones habían ocurrido.

Testigos relataron que los dos estallidos ocurrieron con segundos de diferencia poco después de las 10 de la mañana, cuando las multitudes se reunían para la protesta contra la creciente violencia entre fuerzas gubernamentales y rebeldes kurdos en el sureste del país.

Imágenes de video mostraban una hilera de jóvenes y mujeres tomados de las manos y bailando, y luego retrayéndose cuando una gran explosión refulgió detrás de ellos. “Escuché primero un gran estallido y traté de cubrirme cuando se rompían las ventanas”, señaló un testigo que se identificó como Serdar, de 37 años. “Hubo gritos y llanto… pude oler carne quemada”.

Metralla y masacre

Más de 60 personas perecieron en el sitio, y casi dos decenas más en el hospital, informó la policía, y se esperaba que la cifra aumentase. Los reportes indicaban que los dispositivos estaban retacados de fragmentos de metal.

“Hubo una masacre en mitad de Ankara”, declaró a la agencia Ap Lami Ozgen, líder de la Confederación de Sindicatos del Sector Público.

Selahattin Demirtas, colíder del PDP, hizo eco a los comentarios. “Presenciamos una masacre. Se ha cometido un ataque bárbaro y cruel. La cifra de muertos es alta.” En su opinión, los simpatizantes de su partido eran el blanco específico.

Demirtas trazó un paralelismo con el bombazo a un mitin del PDP en la ciudad suroriental de Diyarbakir la víspera de la elección pasada, en junio, y un ataque suicida atribuido al Estado Islámico en la ciudad de Suruc, cerca de la frontera siria, en julio, en el que perecieron 33, en su mayoría jóvenes activistas pro kurdos.

Pero esos ataques palidecieron ante la carnicería en Ankara, el peor ataque con bombas en la historia de Turquía.

Fue tal la ferocidad, que el gobierno prohibió tomar fotografías o cualquier imagen asociada “que pudiera crear temor y pánico”. Cualquier medio turco que violase la prohibición enfrentaría la “suspensión permanente”, advirtieron funcionarios.

Muchas personas reportaron que no se podía acceder a Twitter y otras redes sociales luego de los estallidos. No estaba claro si las autoridades habían bloqueado el acceso, pero a menudo Turquía impone esas vedas después de ataques.

El primer ministro, Ahmet Davutoglu, señaló que hubo “fuertes indicios” de que se usaron atacantes suicidas y sugirió que rebeldes kurdos o el EI podrían ser responsables. Ningún grupo se ha atribuido responsabilidad. Pero el país ha estado en un estado acentuado de alerta desde que lanzó una “guerra sincronizada al terror” en julio, que incluye ataques aéreos contra combatientes del EI en Siria y bases en el norte de Irak pertenecientes al brazo militante del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK). También ha detenido en razias a cientos de sospechosos de ser combatientes kurdos e islamitas.

En Washington, el Departamento de Estado, aliado clave de Turquía, caracterizó los bombazos como un atroz ataque terrorista sobre manifestantes pacíficos. “A la luz de la violencia desatada en Turquía y en la región, es particularmente importante en este momento que todos los ciudadanos turcos reiteren su compromiso con la paz y se mantengan unidos contra el terror”, expresó.

La canciller alemana Angela Merkel consideró que la masacre fue “un intento de intimidar y de propagar el miedo”.

Los ataques se producen tres semanas antes de una elección en la que el partido AK del presidente Erdogan intenta volver a afianzar su poder. En las elecciones de junio, el partido perdió la mayoría absoluta que tenía desde 2002, en parte por el éxito electoral del PDP. El partido AK sostiene que el PDP está alineado con el PKK, afirmación que aquél rechaza.

Pocas horas después de los estallidos, el PKK anunció un cese del fuego temporal antes de las elecciones de noviembre, deteniendo las hostilidades para permitir que las elecciones se lleven a cabo con seguridad bajo condiciones “iguales y justas”.

En las calles hubo signos este sábado de que el llamado de Erdogan a la unidad será pasado por alto. Después de las explosiones, multitudes enfurecidas abuchearon y arrojaron botellas a un convoy de ministros del gobierno que visitaron el lugar. Entonces se desplegaron filas de policías antimotines en la zona donde apenas unas horas antes se contaban los cadáveres.

Algunos activistas han visto la mano del Estado en los tres ataques contra intereses kurdos, y acusan a Erdogan y al partido AK de intentar agitar el sentimiento nacionalista, acusación que ha sido rechazada con vehemencia.

“Suruc, Diyarbakir, y ahora Ankara, todos son obra del asesino Erdogan. Echaremos abajo el palacio”, lanzó un estudiante de 21 años llamado Tarik, quien estuvo a menos de 50 metros de los estallidos del sábado, en tanto puñados de activistas coreaban “Erdogan asesino” y “El AK asesino tendrá que rendir cuentas”.

En las calles de Ankara, Erdogan tuvo una muestra de la determinación, si no de la solidaridad, que demandó unas horas antes.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

Copyright © 1996-2013 DEMOS, Desarrollo de Medios, S.A. de C.V
Por: Orhan Coskun
The Independent
Periódico La Jornada
Domingo 11 de octubre de 2015, p. 16

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