Mil 800 niños migrantes mueren en México; “en ese país o lo logras o te matan”: Wilber, menor salvadoreño

Publicado el octubre 16, 2015, Bajo Derechos Humanos, Autor LluviadeCafe.

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REVOLUCION 3.0
Con una frontera de 3 mil 200 kilómetros hacia Estados Unidos y otra al sur de más de mil kilómetros con Guatemala y Belice, México mantiene numerosos y complejos flujos migratorios, en donde a diario cientos de personas cruzan, intentando librar cuantiosos peligros por autoridades, bandas delictivas y los provocados por las condiciones de los caminos que atraviesan.
Según informes de UNICEF los niños (solos o acompañados) que viajan con el propósito de llegar a Estados Unidos, pocas veces son contabilizados por los gobiernos, aunque representan una mayoría invisible, cuyo propósito es la reunión con sus familias, procurar un futuro mejor o por la necesidad de escapar de la violencia intrafamiliar, la trata o la explotación.

Al migrar solos los peligros son mayores, para su salud, su integridad física, su dignidad e, incluso, sus propia sobrevivencia. Son vulnerables a la explotación, a la trata por razones sexuales o laborales, al abuso físico y sexual, así como la extorsión y el secuestro. Por lo general, experimentan situaciones humillantes y confusas que les dejan profundas huellas.

La extrema violencia que han causado las bandas delictivas en los países centroamericanos, también obligan a los padres ha enviar a sus hijos a Estados Unidos, sin importar los riesgos, prefieren a los menores lejos de donde puedan ser atrapados por los integrantes de la Mara Salvatrucha. Según datos del Colegio de la Frontera Norte, estos niños que buscan ser ‘salvados’ por sus padres, forman parte de los poco más de mil 800 menores que mueren en este país, durante el tránsito al país del norte, de manera anual.

Siendo aproximadamente nueve mil personas las fallecidas en su migración, 20 % son niños, “las cifras oficiales indican que tan sólo en 2008 más de 32 mil niños y adolescentes que migraron fueron repatriados desde Estados Unidos a México. De éstos, 18 mil 192 viajaban solos. Aquel año 5 mil 204 niños centroamericanos fueron repatriados a sus países de origen y eran 3 mil 565 quienes viajaban solos, quienes se habían viajado desde Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Año con año la cifra fue creciendo hasta invisibilizarla, porque para los gobiernos, este tipo de números pueden producirles severos problemas al interior de su Estado y con organismos internacionales. Ésta es una de las principales causas por las cuales poco a poco se ha ido ‘perdiendo’ las cifras, que sin dudarlo son alarmantes, no pueden dejar de serlo.

Se trata de una estrategia gubernamental inhumana pero eficaz para los países centroamericanos y también para México, las autoridades prefieren tenerlos fuera que hacerse cargo de su responsabilidad, incumpliendo así con los derechos que le corresponde a la infancia, porque de hacer, significaría menos dinero para sus bolsillos, los prefieren migrando, vivos o muertos (nunca se llega a saber), antes que engrosen las filas de las pandillas y les provoquen mayores problemas a la gente en el poder, no a la población, ésta es la que menos importa, el pueblo siempre ha sido el eterno olvidado”, asegura la investigadora social Karina Muguerza, especialista en antropología y migración.

Ella asegura que “los controles en zonas fronterizas, lejos de ayudar a los menores son trampas mortales, si ellos llegan a caer en uno, no van a estar muy lejos de la muerte, si de por si los mayores tienen que cuidarse de la delincuencia y las autoridades, los niños son los más vulnerables que al temer morir se prestan a realizar todo tipo de delitos, incluso a favor de los elementos que tienen el mando en dichas zonas de control; la inseguridad ha penetrado tanto que en los últimos siete años, cada vez fallecen más niños a causa de la violencia física (ya sea por golpes o balazos), esa es la realidad del migrante cuando cruza México, este país sanguinario asesina a cualquiera que no pueda ser ‘utilizado’ para otra ‘cosa’”.

Wilber tiene 14 años y narra a Revolución TRESPUNTOCERO, que salió de El Salvador intentando escapar de las Maras Salvatruchas, “mi madre me acompañó hasta Guatemala, solamente me vino a dejar y me dijo que ya en esa parte del camino todo es más seguro y que lo peor que me puede pasar es que me deporten nuevamente, pero que de ahí no pasa, aunque me he encontrado con señoras y chavos que me han dicho que México es la parte más peligrosa o lo logras o te matan, y sí porque en nuestro pasó por algunas zonas hemos visto cadáveres.

Aquí donde yo estoy dicen que es menos de la mitad del camino, que llegando a lugares como Veracruz la muerte comienza a rondar, si lograste llegar al mero norte, donde pueden ver la barrera con los Estados Unidos significa que es muy posible que llegues, siempre y cuando sepas con quien pegarte, porque ahí es el último encuentro con la muerte o te deja ir o te lleva con ella.

Yo soy el segundo de mis hermanos que intentan llegar, a mi hermano lo mataron, salió huyendo de las Maras lo habían reclutado y no se dejó, se fue al otro día, pero ellos tienen conexión en todos los puntos de cualquier país, cruzó Guatemala un compa nos dijo que al legar a Tapachula, Chiapas lo emboscaron, yo sabía que me iban a buscar, por eso me vine antes, yo espero llegar, porque muchos conocidos no llegaron, creemos que murieron porque tenían gente esperándolos del otro lado pero nunca se encontraron, tampoco volvieron a sus casas, ni se comunicaron con nadie, están muertos, los mató el narco o las policías de México, él más chico que se vino tenía 10 años, se vino sin zapatos, sin nada, con unos señores que le ofrecieron llegar hasta donde estaba su mamá en Arizona.

Por eso no es bueno venirse con polleros dizque gratis, yo vi en mi camino como ellos violan a niñas y niños por igual y no pueden decir nada porque sino los abandonan en tierras solas y desconocidas, se aguantan todo, es bien feo”.

“Los menores en ocasiones viajan sin dinero y pertenencias, lo que los hace ser presa de asesinatos al no tener con qué pagar la ‘cuota’ para dejarlos continuar, pese a los llamados constantes de la ONU, incluso desde la más alta tribuna en Ginebra, reclamando al Estado mexicano un trato humanitario a los niños, para evitar sus muertes constantes, éste sigue su política negligente, sin tomar ninguna medida para prevenir ese tipo de crímenes”, asegura Muguerza.

Por su parte la activista Jazmín Aguilera, perteneciente a la Red regional verdad y justicia para personas migrantes, en Honduras, explica a Revolución TRESPUNTOCERO que “otra forma de morir de los menores, es cuando en su camino hacia Estados Unidos son reclutados por los grupos de delincuentes para convertirse en guías de migrantes indocumentados, generalmente son los que viajan solos, acompañan a los que pagan para que se les señala el camino, muchos quieren escapar, por eso son asesinados, algunas veces las mismas autoridades coludidas con la delincuencia llegan a dispararles”.

Aguilera comenta que el 100 % de la migración infantil indocumentada que atravieza el territorio mexicano padece violaciones sistemáticas de sus derechos humanos y muchos de ellos llegan a tener un desenlace mortal; “en muchas ocasiones también son convertidos en falsos positivos, las autoridades mexicanas no tienen intensiones de deportarlos, sino de convertirlos en cifras ‘favorables’ para su gobierno, por eso son involucrados en la comisión de delitos, como el tráfico de drogas o de personas”.

“Los niños migrantes mexicanos también son atacados y asesinados por bandas delincuenciales que los usan como escudos humanos, a veces son enganchados y trabajan con estos grupos por su propia voluntad y otras porque son amenazados con ir a buscar a los estados a su familia y matarlos, ellos por miedo acceden, no llegan ni a la frontera norte, realizan una que otrA actividad, pero no saben que para lo que fueron reclutados es para morir en los enfrentamientos, son la carne de cañón mientras los demás huyen, descarado y cínico el Estado en el que vivimos, gobernado por ineptos deshumanizados que prefieren el dinero y en el poder, por encima de las vidas de infantes, como muestra no hay nadie legislando, mucho menos escribiendo una ley urgente para la protección y el activismo no es suficiente ya, porque este mismo está siendo combatido por todos los frentes, la tragedia es a causa que los infantes no tienen el mismo valor que el petróleo, o las casas blancas”, afirma Muguerza.

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