En operativo “magistral” Marina desmantela radio comunitaria en Edomex; es la primer radio pacifista de nuestro país

Publicado el octubre 17, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

Foto - losangelespress.org

Foto – losangelespress.org

REVOLUCION 3.0
Indalecio Benítez, fundador de la radio comunitaria Calentana Mexiquense, ubicada en el municipio de Luvianos, estado de México, reprochó que decenas de elementos de la Secretaría de Marina (Semar) hayan participado en un operativo “magistral” para desmantelar esa, la primer radio pacifista de nuestro país, y no en la misma proporción cuando les solicitó ayuda -hace ya más de un año- luego de ser atacado por gatilleros del crimen organizado a escasos metros de las instalaciones de la Semar, que dejó como consecuencia el asesinato de Juan Diego, su hijo de 12 años de edad.

Desde un pequeño campamento instalado a las afueras de las suntuosas oficinas del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en la avenida Insurgentes, Benítez declaró que no se moverá del lugar hasta dialogar con los consejeros integrantes de la dependencia y advirtió que si lo que el instituto pretende es cerrar la boca de las radios comunitarias, él hará lo propio con la suya cosiéndose los labios.

En entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO, Benítez narró que alrededor de las dos de la tarde de este jueves, recibió la llamada del locutor en turno de la Calentana –un joven invidente que puede operar la consola y difundir los mensajes de texto que llegan a la cabina haciendo uso de un teléfono parlante- avisándole que funcionarios del IFT, resguardados por un convoy de la Marina y de la Policía Federal, habían llegado con la orden de desmantelar a la Calentana, bajo el argumento de operar sin los permisos correspondientes que marca la reforma en materia de telecomunicaciones impulsada por Peña, a través del denominado “Pacto por México”.

“Fue un operativo magistral y fuera de lo común. Toda la avenida fue prácticamente ocupada por los vehículos, no hubo tránsito un buen rato porque iban a desmantelar a una radio muy peligrosa, según ellos”, apuntó Benítez.

Los uniformados decomisaron todo: un radiotransmisor de menos de 20 watts, un CPU, una computadora laptop, tres micrófonos, dos mezcladoras, otros aparatos de la radio comunitaria y además, utensilios de perifoneo y publicidad ambulante, actividad a la que se dedicaba Indalecio cuando todavía podía recorrer su comunidad sin miedo de no regresar a casa por la noche.

“Yo hablé vía telefónica con ellos (funcionarios del IFT) y les dije: ‘adelante, si tu consigna es desmantelar una radio pacifista, adelante compañero. Estás ejerciendo la orden que te dieron’ y así lo hicieron. Inmediatamente me trasladé hasta el IFT y mantengo un plantón permanente a la espera de resultados porque está reunido el pleno del Instituto. Aunque sea fin de semana, aquí vamos a permanecer”, advirtió el también representante de la organización Calentana Luvimex A.C, cuyo objetivo es dar fundamentos legales a las radios comunitarias de la localidad.

Benites informó que de no haber apertura al diálogo de parte de los funcionarios públicos, el lunes diversas organizaciones se sumarán al plantón e iniciarán una huelga de hambre; adelantó que como signo de protesta, se suturarán la boca, pues “si lo que quieren es callarnos, mejor me la voy a coser para no molestarlos. No me vayan a dar una bofetada y me la cierren de un golpe. Mejor lo hago yo, suturándome como forma de protesta por la libertad de expresión”…

Conveniente contacto…

Desde el jueves que Indalecio llegó a las oficinas del IFT, los consejeros supieron de su presencia.

“No quiero ser vulgar, pero el enojo que tengo merece que lo diga. Me empezaron a mandar al gato del gato, del gato, del gato. No pude arreglar nada. Hasta hoy se presentó un comisionado y me dijo que le están dando seguimiento. Vamos a permanecer aquí el tiempo que sea necesario”, abundó Benítez.

El periodista y locutor reiteró a Revolución TRESPUNTOCERO que busca que se le permita reanudar las transmisiones de la Calentana Mexiquense de manera inmediata, pues desde hace un año solicitó le fuera asignada una frecuencia para la radio comunitaria de Luvianos y hace cinco meses hubo un fallo a su favor y está en proceso de asignación.

“El 17 de noviembre, se empiezan a ingresar las solicitudes formalmente. Yo ya tengo en la notarial 121 de Tejupilco, estado de México, ingresada toda la documentación para protocolizar todos los requerimientos que me está solicitando el IFT. He acudido a todas las reuniones que me ha convocado el IFT vía correo electrónico y vía telefónica. Ellos tienen mi teléfono y mi correo electrónico personal a través de los que me invitaban, ¿por qué tuvieron teléfono para invitarme a reuniones y no los tuvieron para avisarme que me iban a desmantelar?”, cuestionó Benítez.

El comisionado Adolfo Cuevas Tejeda reconoció ante Indalecio que el pleno del IFT sabe que sus trámites van “muy avanzados” y afirmó que sus homólogos analizaban “su asunto” para darle, a la brevedad posible, una respuesta.

“Las cosas se hacen en caliente, si no, no se hacen. Yo no me voy a retirar, ni hoy ni dentro de un mes, si no hay solución”, advirtió Benítez.

Inacción, a escasos metros

Desde la agresión y asesinato de su hijo –el dos de agosto de 2014- Indalecio y su familia se mudaron a la Ciudad de México, para estar bajo “medidas cautelares” y en un refugio proporcionado por el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación (Segob).

El hombre alto y fornido, con un problema en el ojo izquierdo recuerda que cuando el crimen organizado balaceó las instalaciones de la radio comunitaria, hecho en el que murió Juan Diego, por no permitir que tomaran el control de la radio para enviar mensajes al grupo rival –como declararon algunos de los detenidos por esta agresión- logró huir de la agresión y solicitó ayuda de los elementos de la Marina, destacamentados en un cuartel ubicado a menos de 600 metros de donde ocurrió la balacera.

“Entré a las instalaciones, les di información, les dije: ‘acabo de ser atacado, atiendan a mi hijo’. Los tipos que me atacaron me persiguieron pero se les apagó el carro. Lo arrancaron de nuevo y anduvieron rondando, de acuerdo a las versiones de vecinos que se dieron cuenta de los hechos y que constan en la investigación. Rondaron entre 15 y 20 minutos. Cuando vieron que no regresaba se internaron nuevamente a mi domicilio y amenazaron a mi familia: a mi hijo mayor, a mi madre de 86 años, a unos tíos de 87 años y revisaron todo. Pasaron más de 30 minutos. Estaban a 400 metros de la base de la policía estatal, a menos de 200 de la policía municipal y ninguno hizo nada. Si la Marina hubiera ido a donde les dije, hubieran agarrado a los delincuentes”, narró a Revolución TRESPUNTOCERO.

En cambio, para el operativo para desmantelar la radio comunitaria pacifista, movilizaron a decenas de uniformados.

“Queda la reflexión de la paradoja. Para un asesinato no hay seguridad, pero para desmantelar una radio comunitaria, pacifista, movilizan a cientos de elementos”…

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: