Modelo neoliberal, maquinaria formidable y permanente creadora de desigualdad, pobreza y marginación: Díaz-Polanco

Publicado el Octubre 21, 2015, Bajo Opinión, Autor LluviadeCafe.

Diaz polanco
REVOLUCION 3.0
En México, por lo menos desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se ha iniciado una campaña de reconstrucción de la historia mexicana, de los grandes momentos transformadores del país, con el objetivo de crear en la sociedad un alejamiento de su identidad y poder así implementar, sin mayor obstáculo, el modelo neoliberal impuesto desde Estados Unidos.

Lo anterior, es parte de lo expuesto por el Doctor en Sociología, Héctor Díaz-Polanco, quien además, sostuvo que en México, como en muchos otros países, luego de tres décadas de su implementación, el modelo neoliberal ha demostrado que sólo sirve para aumentar la pobreza y la desigualdad en las naciones.

Al participar en la presentación del libro del Dr. Johan Ackerman, titulado “El mito de la transición democrática, nuevas coordenadas para la transformación del régimen mexicano”, Díaz-Polanco aseguró que esta nueva forma de ver la historia impuesta por un grupo de “intelectuales” trata de demeritar los grandes movimientos y hacer pasar como algo “no moderno” a los grandes logros obtenidos como en la época cardenista.

Hace un tiempo en México, pero sobre todo desde el salinismo, un grupo muy compacto, y bien organizado ha estado reconstruyendo los hechos históricos, y sobre todo a creado una especie de biología de talante público que hace prestigioso el despreciar el pasado histórico de México, los acontecimientos que han hecho de este país lo que es”.

“Las grandes hazañas históricas que ha hecho este pueblo, sobre todo durante el Siglo XX y lo que llevamos del XXI, ha sido combatido, calumniado,  deformado de una manera sistemática, porque lo que quieren es exactamente imponernos la versión contraria (…) todo esto nos dicen que es pasado, que eso es ser atrasado, no es ser moderno, que lo nuevo, lo actual es olvidar todo eso, echarlos al bote de la basura e iniciar la construcción de un nuevo México, que, y no es de extrañarse, ya no se basará en nuestra propia historia, sino en una especie de vacío histórico que se llena con los referentes, los ejemplos, la forma de hacer y de actuar, la forma de organizarse política y económicamente de algún país extranjero o de algún conjunto de países”, señaló.

En relación a esto último detalló que para los que ostentan el poder, el referente a seguir proviene del norte. Enfatizó que desde hace más de tres décadas para los gobiernos el ejemplo fundamental es EE.UU.

“Por supuesto en México, para estos nuevos ‘malinches’, el referente fundamental es EE.UU. Al principio la cosa fue un poco tímida, pero en los últimos tiempos hay varios intelectuales, grupos completos a los que hace referencia John (Ackerman) en su libro, que ya no ocultan este planteamiento, lo hacen de manera abierta. En síntesis nos dicen (quienes son) nuestros referentes, nuestro modelo, y hacia donde tenemos que ir, (que) es el Consenso de Washington, el proyecto Norteamericano”.

“(Para ellos) mientras más nos subordinemos a EE.UU., mientras menos nos interesemos por nuestro propio pueblo, y de buscar salida a los grandes problemas nacionales, lo que importa es impulsar este modelo (neoliberal), que ya ha demostrado en tres décadas que es una maquinaria formidable y permanente creadora de desigualdad, pobreza, marginación. Y quieren no revertir este proceso sino por el contrario, asumirlo con más ansia; cuando uno le dice a un neoliberal que el modelo que él impulsa está produciendo estos efectos, la respuesta que da es que los efectos son negativos porque no hemos sido lo ‘suficientemente neoliberales’”, apuntó.

Los mexicanos no pueden expresar su voluntad

En la charla, Héctor Díaz-Polanco habló sobre aspectos que hoy en día en México no son respetados. Recordó que el derecho de la ciudadanía a ser consultados ha sido negado.

“En el libro de John (Ackerman) vamos pasando por campos fundamentales de la democracia como el proceso electoral, los fraudes electorales, el cómo está todo construido en este país para que los mexicanos no puedan expresar su voluntad de ninguna manera”.

“En la última experiencia que tuvimos, cuando el pueblo mexicano dijo ‘vamos a una consulta para ver cuál es nuestra opinión sobre la reforma energética’, se hicieron todos los trámites con grandes esfuerzos, se reunieron las firmas en la que participaron millones de mexicanos pero van con la SCJN y la Corte dice: ‘lo sentimos muchachos, ustedes no tienen el derecho a expresar su opinión sobre eso, lo decidimos nosotros interpretando la ley’. No tenemos entonces el derecho a decir nuestra opinión sobre nada que ocurra en este país. Y tampoco tenemos el derecho de decidir quién debe gobernar el país o no, porque cada vez que hay un intento popular hay un gran fraude que lo impide. Tenemos un gran problema en este punto”, dijo.

Los caminos de la transformación

Héctor Díaz-Polanco destacó la importancia de discutir diversos puntos en lo que se refiere a la lucha que mantienen y han mantenido los movimientos sociales. Destacó que en los últimos años ha existido un fenómeno similar a la “carrera de relevos”, ya que los diversos movimientos no han sabido coincidir y aparecen hasta que uno se extingue.

“John Ackerman, señala que los últimos movimientos sociales que se han desatado en los últimos tiempos han sido grandes hazañas sociales y han hecho aportaciones fundamentales, y estoy de acuerdo con eso. Sin embargo me parece que debemos de tomar ese debate que nos abre John, para discutir el papel de los movimientos sociales desde un punto de vista crítico”.

“Los movimiento están como en una especie de carrera de relevos: surge un movimiento, llega a la cima, se convierten en los héroes sociales -por decir algo el Movimiento YoSoy132, o el movimiento magisterial, antes los electricistas- sube, sube, sube, llega a la cima, empieza su declinación y desaparece, y en el mismo momento que está desapareciendo, o ya desaparecido inicia otro movimiento y tenemos esta como carrera de relevos en donde uno le entrega la estafeta al otro y en la carrera de relevos, sabemos, no llegan los corredores juntos, sino que llega uno a la meta”, dijo.

Aunado a lo anterior, subrayó la importancia de combinar la lucha de lo social, con el frente político. Sentenció que esta combinación ha estado presente en países de América Latina (AL), en donde han podido llegar al poder gobiernos progresistas.

“Plantear de antemano que la solución de los problemas del país dependen exclusivamente de los movimientos sociales es muy aventurado sin una organización política nacional. Es decir un partido político, que represente y organice las grandes demandas nacionales, sino nos va a ser imposible realizarlo.

“El propio John Ackerman menciona las experiencias latinoamericanas. Nosotros ahorita tenemos una ventaja con respecto hace 15 años, porque hace 15 años esto era teoría, hoy sabemos que esto es realidad, porque en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador, en Brasil, se han hecho estos avances y es un modelo muy claro: 1.- movimiento social que se organizan entre ellos; 2.- construcción de una fuerza política nacional a la cual se le llama por convención Partido Político, pero tiene muchas formas; 3.- lucha electoral para conseguir conquistar el gobierno; 4.- desde el gobierno llamar a una constituyente y cambiar la naturaleza del Estado; 5.- empezar a hacer la transformación, en todos los ámbitos: sociales, políticas, construir una verdadera democracia”, dijo.

Reiteró que hoy la vía pacífica es el camino de todos los que desean un cambio. Subrayó la necesidad de unificar las luchas y lograr un gran frente de transformación.

“Entonces, ¿cómo llegamos a construir esa fuerza? No tiene que ser llamada partido político, puede ser un gran frente nacional, una gran coalición política en donde participen todos los que quieran hacer cambios en el país porque así lo hicieron ahí donde tuvieron éxito en AL en los últimos tiempos, no lo hicieron de otra manera.

“La vía nuestra hoy es la vía pacífica, y esa vía es una vía política, pero para que tenga éxito se requiere una organización de carácter popular, que constituye una fuerza irrefrenable y que podamos superar los obstáculos que hasta el momento nos han impedido avanzar hacia los cambios que requiere el país”, finalizó.

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