Cuento Quincenal: La maldad, en estado puro @JoseCruz777

Publicado el octubre 29, 2015, Bajo Cuento, Autor Rucobo.

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La maldad, en estado puro
Cuento moralista
29 octubre 2015

El árbol de la vida da frutos de todas categorías, como produce una madre Teresa de Calcuta -intrínsecamente buena-, produce también a un Adolfo Hitler -intrínsecamente malo-. Hay ángeles y demonios cuyo enfrentamiento es constante, feroz, eterno. Es la bíblica lucha entre el bien y el mal, usted lector ¿a quién le va, en qué fila se forma, con quiénes se identifica?

Las fuerzas antagónicas antes mencionadas tienen sus adeptos, sus seguidores, sus émulos. los unos representan la luz y la creación, los otros las tinieblas y la destrucción. Unos y otros velan sus armas y practican su destreza con ellas, planean estrategias de lucha, se preparan para combatir en varios escenarios, como el religioso, aunque el político y el económico son los más descarnados y violentos.

Con tan amplios antecedentes, relataré la historia de Gumercindo, ubiquémosla en algún país de centro América ¿en cuál? En el que ustedes gusten, como seguramente tendrá similitud con personajes conocidos, no quiero herir susceptibilidades. Gumercindo llegó a esa tropical región con su título de Ingeniero Agrónomo bajo el brazo pero sin conocimiento alguno, la anómala situación es debido a que sus documentos le fueron graciosamente “Regalados”, merced a su fiera actuación como porro -golpeador- en la escuela de agronomía.

Con la diabólica suerte que tienen los perversos, Gumercindo desplaza a algunos agrónomos con título y conocimientos y consigue un empleo federal y se casa con Ruth una Maestra de educación primaria. Doña Engracia -madre de Ruth- con el sexto sentido que caracteriza a las progenitoras, recela inmediatamente de ese individuo, pero, ante el empecinamiento de su hija, cede y permite que después de un corto noviazgo la pareja contraiga matrimonio.

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El carácter violento de Gumercindo no se hace esperar y desde los primeros días de matrimonio la somete a severas golpizas. Tenemos pues que aparte de violento es cobarde al aprovecharse de su indefensa mujer. Tarde comprende Ruth el gran error cometido, para colmo de males se embaraza del energúmeno concibiendo un par de gemelos.

La total falta de conocimientos aunados a una deshonestidad mayúscula de Gumercindo, quien robaba sin medida a la dependencia oficial, provocan su despido inmediato. Aquí viene otra vez la inexplicable suerte de los malvados, es visualizado por el partido político dominante -no recuerdo o quiero acordarme de las siglas- para hacerlo su candidato a la presidencia municipal del poblado, juntándose así el hambre con las ganas de comer.

Los ciudadanos de países subdesarrollados tenemos un especial pésimo tacto para elegir nuestras autoridades y… Gumercindo ganó, contra toda lógica o sentido común debido a que compitió con personas honorables, a veces pienso que desarrollamos el gusto de las moscas por lo podrido. En esa posición de poder Gumercindo dio rienda suelta a su natural inclinación por el mal, logrando que sus electores se arrepintieran mil veces por su terrible decisión.

Actuó como un verdadero demonio, cometiendo todo tipo de abusos en contra de la población, robó a manos llenas, traicionó incluso a sus amigos más cercanos, consumió grandes cantidades de droga, enloqueció ostensiblemente. Esto no es nuevo, es el resultado de darle poder a seres que no saben manejarlo y por consiguiente afloran en ellos sus peores instintos.

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Gumercindo era lo más cercano a la maldad en estado puro, no conocíendosele ningún acto de bondad, todas sus acciones eran encaminadas a destruir a dañar a los semejantes. Ruth, era sólo un triste espectro de lo que algún día fue, los gemelos crecieron odiando a un padre demoníaco, todo su entorno se volvió sombrío.

El fin de Gumercindo fue lento, penoso, doloroso. Algún tipo de infección le pudrió los intestinos, emanando una fétida sustancia amarillenta por boca y nariz. Nadie quería acercársele, daba asco, sufrió tanto que deseaba la muerte de manera desesperada, cuando al fin llegó este. A su funeral asistieron pocas personas. Se cuenta que al momento de su deceso, unas tenebrosas sombras negras en medio de horrendos chillidos cargaron con el atormentado y empavorecido Gumercindo.

Si algún beneficio tiene esta historia, es alertar a las personas que por ignorancia o por interés apoyan a los depravados. El ser humano debe de elegir el bien en forma natural, no se equivoquen, finalmente el bien va a ganar, ¡lo aseguro! Optemos por la luz, por la alegría, por la vida. no por las tinieblas, la violencia, por la muerte.

“Los monstruos existen, los fantasmas también. Están dentro de nosotros y a veces… ellos ganan”.
Stephen King -Escritor-

Autor: José Cruz Pérez Rucobo

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