‘Julio Scherer, el periodista por antonomasia’: Carmen Aristegui

Publicado el Diciembre 2, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

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Cinco versiones de una misma persona: Julio Scherer. Los convocados para trazar su perfil fueron: Elena Poniatowska, Carmen Aristegui, Julio Scherer Ibarra, Juan Ramón de la Fuente y Rafael Rodríguez Castañeda.

El ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente pintó con una anécdota la personalidad del periodista fallecido el pasado 7 de enero. Durante su periodo al frente de la Máxima Casa de Estudios, cada tanto se juntaban para comer, Ignacio Solares, el propio Juan Ramón de la Fuente, Julio Scherer y Gabriel García Márquez, en el piso 11 de la Torre de Rectoría, “una comida de altura decía el nobel colombiano”.

Ahí quien fuera director de Excélsior y fundador del semanario Proceso, indagaba sobre los trabajos literarios de sus amigos o sobre la relación del académico con el entonces presidente Vicente Fox, “¿cuando lo ve, lo hace como psicólogo o como rector?”, preguntaba el periodista.

“Él era quien marcaba la agenda de las comidas”, recordó de la Fuente, durante el homenaje que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara rindió a Julio Scherer García. Nunca dejaba de ser curioso y por ende periodista.

A su manera, los participantes en el tributo dibujaron las aristas de un hombre complejo y que alguna vez le aseguró a Rafael Rodríguez Castañeda, “Vivo tranquilo y en paz”.

El director de Proceso lo recordó como compañero y amigo. Relató sus conversaciones sobre la muerte, la política, filosofía. “Era un hombre riguroso y obsesivo”, añadió Rodríguez, poco antes de recuperar algunas de las lapidarias frases que llevaron su rúbrica: “El verdadero periodismo no pasa por designios del Estado” o “El periodista no es enemigo del Estado. El Estado autoritario lo vuelve su enemigo”.

Elena Poniatowska, colega y amiga del autor de Los presidentes, celebró el tino y la altura de sus entrevistas: “Le caía como un águila, encima a sus interlocutores y ya no los soltaba”.

La ganadora del Premio Cervantes 2013, destacó la forma en que Scherer vivió para el periodismo y la noticia.

A las semblanzas profesionales se sumó Carmen Aristegui. “Decir Julio Scherer es decir periodismo”, así de claro; y lo reconoció como su “referente y faro”.

Lamentó su ausencia, como también lamentó la de Vicente Leñero y Miguel Ángel Granados Chapa, “cuánto nos hacen falta”, expresó para poco después rematar: “Scherer es el periodista por antonomasia”.

En tono más personal, tomó la palabra su hijo Julio Scherer Ibarra, quien fuera secuestrado en 1998. “Aprendí a renunciar a su entrañable presencia en el último año”, reconoció.

Evocó a su padre y a su madre, los consejos, las vivencias. Sin más concluyó con una frase tan firme como real: “Nos queda lo esencial su recuerdo y ejemplo”.

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