Cuento Quincenal: EL REGALO @JoseCruz777

Publicado el Marzo 2, 2016, Bajo Cuento, Autor Rucobo.

regalo

EL REGALO
Cuento corto
02 marzo 2016

El siguiente relato se encuentra localizado en un país al sur del continente, un país corrupto hasta el tuétano, donde campea la desigualdad social y la miseria generalizada. Con esos antecedentes, nuestro México queda exento de toda sospecha, debido a que tenemos un sistema de gobierno que vela incansablemente por el bienestar de sus ciudadanos, los provee de; oportunidades de estudio, una gran movilidad social, vivienda digna, sueldos remunerativos, servicios de salud de primer mundo, seguridad social, espléndidas jubilaciones, seguro de desempleo, etc, etc.

Última insistencia, la historia se desarrolla allá lejos, donde hay una lacerante pobreza. Como dato tragi-cómico, la población en su inconsciencia se declara feliz y satisfecha, ¿cómo podríasele ayudar? ¿Quedó claro, que no es México? Bien, en una humilde vivienda de un sector popular, circundado por toda clase de vicios, -aunque también ahí existe en gran medida la bondad y solidaridad de los desposeídos-.

Habitaban la casa con características de pocilga Cosme, Rosalba y sus tres hijos, varones los mayores de 17 y 14 años respectivamente, más la pequeña Rosalía de sólo siete años. Cosme de 40 años, empleado de una oficina postal y Rosalba de de 36 años ama de casa. Tenían toda una vida de limitaciones, de estrecheces, de frustraciones, el sueldo de Cosme cada día era más insuficiente.

Los hijos, Sebastián el mayor y Cosme el menor, aunque con una gran capacidad para el estudio, no habían sido nunca estudiantes regulares. La necesidad económica los había impelido desde muy pequeños a buscar la manera de aportar dinero a su humilde hogar, trabajando desde muy pequeños como: empacadores, aseadores de calzado, vendedores de periódicos, mensajeros, repartidores de volantes y… tantos oficios, como los que ofrece una sociedad injusta y desigual.

Ellos, jamás disfrutaron una niñez idílica de cuento de hadas, sufrieron; desprecios, humillaciones, burlas y discriminación.
Pese a lo anterior, habían librado las conductas inapropiadas de otros niños-adolescentes, que, no teniendo tantas limitaciones como ellos, tenían -eso si- inclinación a los vicios, al robo y a otras conductas delictivas.

Sebastián el mayor, había -por sus resultados académicos- resultado ganador de una beca en prestigiosa universidad, la beca era de un 80% del costo total de la colegiatura, pero, el 20% restante era prohibitivo para la economía familiar. Un día el siempre taciturno Cosme, después de cenar sus exiguos alimentos, les hace un anuncio que aunque alentador, presagiaba calamidad.

Les anunció que muy pronto habrían de salir de su atroz pobreza, que les iba hacer un gran regalo. La familia tomó con muchas reservas el aviso, ¿qué podría ser ese regalo? ¿Qué regalo podría sacarlos de su precariedad? Se fueron a dormir intranquilos. Cosme, toda su vida había sido honesto e integro hasta la médula, ¿andaría metido en malos pasos en su desesperación?

Cayeron luego en cuenta que Cosme tenía un grave secreto, su carácter se había ido agriando paulatinamente de tres años a la fecha y, aunque trabajaba mucho tiempo extra, su ingreso no reflejaba ese sobresueldo, ¿dónde quedaba ese dinero si Cosme sólo vivía para su familia? Tiempo después habrían de saber en que gastaba Cosme el dinero con tanto dolor ganado, él, tan escrupuloso y transparente en todos sus actos.

También es cierto que la situación familiar y del país se deterioraba visiblemente. Los sueldos tenían 30 años estancados, no así los precios de los productos, aún los más indispensables para vivir. El inmoral gobierno dedicado a dilapidar los dineros públicos, estaba literalmente condenando a morir de hambre a la ciudadanía. Se llegó al extremo de que el trabajador de “Ese país”, perdió el 75% de su poder adquisitivo. Los que vivimos en un país justo, próspero y democrático como México, no podemos ni imaginar como vivía ese pueblo, con sólo la cuarta parte de su ingreso de antaño, ¿qué feo verdad?

Un día de tantos, llegaron unas unidades policiacas a la humilde morada de Cosme, Rosalba e hijos; llevaban una infausta noticia, Cosme había sido asesinado. Unos infames hampones para rescatar un misterioso paquete en poder de la oficina postal donde laboraba Cosme, obtuvieron lo que buscaban y sin tener motivo aparente habían sacrificado a un buen hombre.

El mundo se les vino encima, del trabajo de Cosme los apoyaron para darle un sepelio de lo más modesto, los vecinos no los dejaron solos en ese trance, mostrándose solidarios con ellos en todo momento. La policía no investigó como debiera por tratarse de un modesto trabajador postal, el escalón más bajo de los empleos federales. Ahora, habrían de reorganizar su vida.

Días después del suceso, Rosalba hizo un descubrimiento que la impactó. En un álbum de fotos familiares al que recurrían con frecuencia, encontró un sobre dirigido a ella con la letra y firma de su marido. En ese sobre, habría de encontrar muchas explicaciones. En una extensa carta Cosme le explicaba en forma detallada como se desarrollarían los hechos que lo conducirían a la muerte, el porqué y el para que.

Él mismo había planeado todo. Hacía tres años que había comprado un costoso seguro de vida, mismo que pagaba a duras penas con el tiempo extra. El seguro estipulaba que de morir en forma violenta la prima -remuneración a los deudos- aumentaba en tres veces. Contrató a los delincuentes que iban a llevar a cabo la ejecución y dispuso las cosas para que la policía y la compañía de seguros jamás supieran la verdad porque ello haría inútil su sacrificio.

Le pidió finalmente que destruyera la carta y que con los papeles de la póliza -adjuntos- del seguro fuera a cobrar el importe de la misma. Rosalba lloró amargamente y cuando se lo comunicó a sus hijos el llanto se generalizó. Su compañero y padre, los quiso tanto, que les dio el regalo más grande que puede ser humano dar… la vida.

Es muy probable que alguna gente no comprenda o justifique un sacrificio de esa naturaleza. Quizá la vida no los haya privado como en ese caso, de lo más indispensable, luego entonces no estarían en los zapatos de Cosme y su familia. El hambre muerde con ferocidad a los desposeídos, el hambre no se estudia en tratados, se vive o no se entiende.

Autor: José Cruz Pérez Rucobo

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