Hugo Chávez y su Filosofía de la Paz por @FBuenAbad

Publicado el marzo 7, 2016, Bajo Columna de opinión, Internacional, Autor Gloriamlo.

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Fernando Buen Abad Domínguez

Lo que pensaba del pensar

Hugo Chávez supo que en sociedades como las nuestras, sometidas, esclavizadas y humilladas por el capitalismo, importa la Filosofía e importa su riqueza como motor de cambio, como expresión del pensar para elevar la conciencia, para enriquecer la organización y para cimentar la certeza de que lo único nuevo posible, si ha de ser nuevo y verdaderamente posible, deberá ser socialista. Y porque supo todo eso, Chávez dio lugar a la Filosofía como herramienta indispensable pero también usó el humor negro y el sarcasmo contra los filósofos burgueses, profesionales del engaño, y contra los expertos en oscurantismo culto.

No hay dudas sobre lo mucho se interesó, siempre, el presidente venezolano Hugo Chávez por la Filosofía. No hay dudas sobre su amor por el saber y el aprender las ideas que recogió en sus lecturas permanentes… no hay duda sobre el lugar que le confirió a la Filosofía y especialmente al filosofar socialista incluso en los espacios donde ha brillado por su ausencia y por su persecución. No obstante Hugo Chávez fue un crítico mordaz del filosofar diletante. Una y otra vez ironizó a diestra y siniestra sobre todo aquel pensamiento filosófico empeñado en ser inútil, oscuro, enredoso y elitista. No perdió oportunidad de satirizar la palabrería, con apariencia filosófica, plagada con retruécanos y abstracciones.

Hugo Chávez entendió la urgencia de una Filosofía útil para vivir viviendo contra todo individualismo y contra toda injusticia. Un filosofar productivo, práctico… humano y vital, que contribuya a forjar la moral y la política contra toda forma de los grilletes… Filosofía que sirva para inspirar a los pueblos los valores de la libertad, la igualdad y la solidaridad revolucionarias. Filosofía comprometida con el progreso científico y tecnológico y, finalmente, Filosofía para transformar el mundo hacia el Socialismo. Ahí esta la importancia y la utilidad de la Filosofía a la que no le sea posible callar, ser indiferente o conformarse con este mundo tal cual lo ha dejado el capitalismo. Una Filosofía crítica plena de valores de justicia, libertad, igualdad, dignidad humana, empeñada en esclarecer y reivindicar la fuerza organizada de los trabajadores dispuestos a asaltar los cielos.

Por todas partes la “derecha” mundial se reúne, aquí y allá. Hacen “encuentros”, “congresos”, “asambleas”… para ¡pensar! salidas a sus desastres y a sus crisis. Contratan payasos y payasadas de toda índole urgidos de credibilidad e ilusionismos. Se reúnen permanentemente, una vez aquí otra allá. Se reunieron en Rosario, en Puebla y en Guanajuato… por mencionar sólo algunos. Acude lo más famoso de lo peor. Sedicentes líderes estudiantiles, presidentes de partidos nazi-fascistas, exfuncionarios del fracaso neoliberal y personeros empresariales responsables del desastre económico, nacional y mundial, que nos tiene como nos tiene. Se reúnen a “pensar” el modo de salir “bien librados” (ellos) mientras nosotros pagamos su pachanga el saqueo. Y encima quieren que se los agradezcamos. Banqueros, terratenientes y empresarios ¡filosofando! la manera de alargarle la vida al capitalismo. Cueste lo que cueste.

La Paz como tema privilegiado para pensar y hacer.

Una y otra vez Hugo Chávez insistió en impulsar ideas y acciones para la Paz. Definió al capitalismo como el enemigo histórico número uno de la Paz y se empeñó en dar la Batalla de las Ideas hacia el Socialismo para conseguir la verdadera Paz socialista, para desarrollar el potencial de los seres humanos en su máximo desarrollo en la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología. Pensar y hacer la Paz para materializar el potencial tremendo de los seres humanos libres, hacia una humanidad consciente de las necesidades y en pie de lucha para reducir las horas de trabajo al mínimo, recortar las jornadas de esclavitud y permitirse desarrollar el potencial físico, intelectual o espiritual que pueda tener. La Paz para que la humanidad pase, cuanto antes, “del reino de la necesidad al reino de la libertad”. Millones de personas avanzan ya con el despertar de ideas nuevas para cambiar la sociedad. Ya no hay lugar para el cinismo, para escepticismos ni desmoralización. El capitalismo debe morir por el bien de la humanidad, cuanto antes. Es hora de profundizar la lucha por la Paz.

Contra la muerte como negocio, contra el negocio de vender armas y guerras. Contra las guerras como formas del comercio bañado en sangre Chávez apeló a su poderío filosófico y no descansó para expresar ese “amor por el saber” que le dio fuerzas para enfrentar a los poderes de la oligarquía y al imperialismo norteamericano. Supo siempre que debía fundamentar su lucha y supo que debía afilar su arte de argumentar y convencer con coraje y potencia enormes. Desde el punto de vista de las masas, de los pobres y de los oprimidos, Hugo Chávez, fue el hombre que los puso de pie y que los inspiró, que expresó sus ideas debido a su indudable coraje personal.
Chávez fue un pensador transparente que nos permitió ver a través de él el movimiento revolucionario de un pueblo que desde abajo, no fue un traductor ni un intermediario mediático, fe una voz más del espíritu de un pueblo en ascenso “Ya lo he dicho. Estoy convencido que el camino para construir un mundo nuevo y mejor no está en el capitalismo. El capitalismo nos lleva directo al infierno”. H.Ch.

La Paz también es una lucha.

Las ideas de Chávez tienen, también, el mandato cultural de movilizar un ejército revolucionario de la semántica, un ejercito reservista de comunicación creadora con semiosis revolucionaria permanentemente y solidaridad mundial capaz de hacer visible todo triunfo (y toda derrota) que desde abajo se producen por estar, precisamente, en marcha revolucionaria.

El trabajo filosófico de Hugo Chávez ha roto los cánones y los silabarios con que muchos iniciados y sabihondos andan por el mundo vendiendo verdades de bolsillo. Hugo Chávez pasó horas explicando planes y tácticas sobre el pizarrón eléctrico de la tele y la radio, repletos de miradas… enseña, aprende, denuncia, exige… palabra por palabra. Habla con fuerza desde la política, sobre la política y contra ciertos políticos que temen mancharse los zapatos. En las ideas de Chávez esta presente la lucha contra la barbarie y la lista enorme de problemas turbulentos. Ahora se sabe quién es quién. Sin duda contribuye a esclarecer el problema del movimiento obrero y de la comunicación necesaria en una revolución. Chávez se sitúa en el vértice de cierta lógica donde convergen líneas trazadas históricamente, él mismo es un punto referencial sobre el imaginario revolucionario, pero un punto de fuga que da perspectiva al complejísimo proceso de transformaciones ideológicas, políticas, éticas y estéticas iniciadas en Venezuela no por arte de magia sino por un proceso revolucionario en marcha. Chávez posee una intuición y praxis comunicativa de carácter pendular que va y viene del proyecto al reclamo. De los planes a su critica, del dicho al hecho.

Es verdad que la Filosofía se comporta no pocas veces como un arma de guerra en la batalla semiótica que Chávez libró pero es un arma que sólo acepta munición social de base. No funciona sin eso, es su piedra filosofal, lo que permite descubrir y transformar la realidad. Funda su discurso en una síntesis finísima que necesita la dialéctica de la lucha porque conmemora y denota, recuerda y significa la vida cotidiana, la praxis revolucionaria. Coinciden la política y la comunicación haciéndose poesía y filosofía para la revolución. Coinciden la conciencia de la crítica y la crítica de la conciencia. Unas veces mejor y otras no tanto. El arsenal filosófico de Hugo Chávez contiene creación literaria, cancioneros populares, geografías, colores, olores, sabores, historia, psicología, semiótica… como palabra creadora y sabiduría de un discurso poético que se hace sin pedanterías y exhibicionismo… que fluye desde la verdad misma de la lucha que no “hace” Chávez por sí mismo.

Chávez protagoniza un hacer filosofía de un personaje múltiple que es él mismo en la piel de todos. Viejo, adolescente, criollo, mestizo, militar, campesino, obrero… beisbolista, preserva en su rostro los rostros de un pueblo que tiene de todo un poco, incluso la sonrisa fresca, las penurias, los miedos y los dolores. Es la vida misma de un país herido con golpes, mentiras, robo y crimen. Pero para que surta efecto el sentido filosófico de Hugo Chávez es necesario que las ideas y las acciones de la revolución multipliquen su sentido en el pensamiento que da dirección rigurosa y unívoca a la revolución misma. No es la figura del Presidente Chávez la de un filósofo en el sentido convencional , es la construcción totalizante de una sociedad como organismo de unidades significativas en plena resignificación revolucionaria.

Tal experiencia de Filosofía, que es un ser social vivo movido por ritmos semejantes a los que rigen a los seres vivos en general es expresión del estado actual de la humanidad, su valoración, degeneración y o emancipación. Es un modo de filosofar en la praxis que interviene para movilizar fuerzas que duermen en ella tras años de modorra y brutalidad, procede hacia una rebelión, ausente hasta hoy en los “intelectuales”, en muchos hombres de ciencia y en no pocos filósofos… procede como proceden los pueblos en rebeldía que no trasforman la revolución en un “don”, en filantropía, sino que modifican desde sus bases las culturas, los valores, los medios, fuerzas, para que sean núcleos de energía revolucionaria.

Hugo Chávez convirtió su amor por la Filosofía en un foro de educación política popular basado en estudiar concretamente con el objeto principal de organizar y orientar a los pueblos en materia de sentimientos y pensamientos contra el imperialismo y por la revolución.

La Paz socialista no es una entelequia.

Y desde luego que le ha costado mucho avanzar, tramos largos y tramos cortos, en ideas y en acción, en debate y en coincidencia, en lo mediato y en lo inmediato… ha costado mucho recuperar el Socialismo como brújula y como examen permanente. El filosofar por la Paz que ocupó horas del pensamiento de Hugo Chávez, no puede ser reducido a una definición de diccionario porque el problema no se obtura en una palabra, es una noción filosófica sustancial, es un estadio de la conciencia y de la acción, es un estadio indispensable para nuestras luchas y es una herencia emblemática y categorial que nos hace responsables de su valor teórico-político y de su peso táctico y estratégico.

Estamos a tiempo de evaluar el tamaño y los alcances de las ofensivas que están en marcha contra la Revolución del pueblo venezolano. Estamos a tiempo de darnos las herramientas para desentrañar las maledicencias y las canalladas “novedosa” que se cocinan en los laboratorios de guerra ideológica y en las “salas situacionales” de las oligarquías. Estamos a tiempo de cualificar y cuantificar los frentes que prepara el capitalismo para descarrilar la Revolución hacia el sueño dorado de adueñarse del petróleo, los recursos naturales, la posición geopolítica y la mano de obra del pueblo venezolano. Estamos a tiempo de prepararnos en lo objetivo y en lo subjetivo para resistir la ofensiva y derrotarla luchando, hombro con hombro, con cada venezolano que pone su vida para defender los avances socialistas para ellos y para todo el mundo.

He ahí la dificultad de convertir toda noción de Paz un plan de acción, lo entendió muy claramente Higo Chávez. No hay duda de que Chávez soñó con generar una movilización filosófica mundial con sus pies puestos en Venezuela que ha llevado la lucha de clases a un plano más avanzado y que había sido silenciado de mil maneras. Hoy es extraordinariamente claro que la Revolución Venezolana y su liderazgo en los debates sobre la Paz nos beneficia a todos porque se ha propuesto derrotar al capitalismo y eso es un gran ejemplo, es una inspiración y es una conquista magnífica. Es preciso que se expanda y se profundice.

Es preciso garantizar la Paz como, la pensaba Chávez, para que la Revolución venezolana avance en materia de salud, vivienda, educación y trabajo… son, entre mil cosas, un regalo y una escuela que, en el tiempo brevísimo que lleva la revolución, ya produjo beneficios directos e indirectos a muchos pueblos y camaradas latinoamericanos (y no solamente). Venezuela con su revolución socialista nos ha regalado la certeza definitiva de que la lucha por la dignidad conduce al triunfo de las aspiraciones democráticas más profundas y sinceras de los pueblos. La palabra de esta Venezuela revolucionaria es hoy en el mundo la palabra de la Paz, de la esperanza y del compromiso que anima a muchos y que despierta a los pueblos. “Todos somos filósofos pero hay algunos que son más filósofos que otros, yo por ejemplo, nado en la orillita en cambio Fidel, ese si que sabe nadar en lo hondo…” Hugo Chávez

Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
Universidad de la Filosofía

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