Salida de Rousseff traería ingobernabilidad y represión en Brasil: académico de la UNAM

Publicado el Abril 21, 2016, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.

Lucio Oliver Costilla académico del Centro de Estudios Latinoamericanos de la FCPyS.
Lucio Oliver Costilla, académico del Centro de Estudios Latinoamericanos, de la FCPyS.

• El aventurerismo de la derecha apuesta al desequilibro social, afirma Lucio Oliver, de la FCPyS
• Miembros de la comisión que investiga a la presidenta tiene acusaciones de corrupción

La probable destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, abre una perspectiva de ingobernabilidad, inestabilidad profunda y la posibilidad de represión en ese país, afirmó Lucio Oliver Costilla, académico del Centro de Estudios Latinoamericanos, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.

En el Senado de aquella nación, dijo, se espera que proceda el impeachment (o impugnación), al que calificó como un “aventurerismo” de la derecha brasileña, a la cual no le importa destruir ni instituciones ni el equilibrio social que hasta ahora habían logrado los gobiernos de izquierda.

El también autor del libro El Estado ampliado en Brasil y México explicó que el juicio a Rousseff es inédito, pues si bien la constitución brasileña contempla la impugnación a los responsables del Ejecutivo que violen su carta magna, la actual mandataria no ha incurrido en ello.

De darse la destitución de Dilma Rousseff, estaría inhabilitada durante 180 días, tiempo en el cual la presidencia recaería en el vicepresidente Michel Temer, uno de los principales instigadores para su caída.

La misma presidenta Rousseff ha denunciado que hay una conspiración para darle un golpe de Estado, apuntando que su vicepresidente, Michel Temer, es uno de los conspiradores.

A Rousseff, agregó, no se le juzga por actos de corrupción sino por ocultar las dificultades económicas de ese país en el momento de las elecciones. “El juicio es ideológico y político, no jurídico”, recalcó el especialista en política brasileña.

En este proceso, la derecha sólo ha vertido argumentos ideológicos y políticos, pero no jurídicos, agregó.

“Estamos ante una situación grave, la perspectiva de gobernabilidad y estabilidad no es buena. Brasil ya era un país violento. ¿Qué va a pasar en las favelas? Esta situación abre la posibilidad de la represión como forma de lograr una gobernabilidad autoritaria, lo cual es preocupante porque hablamos de un país que vivió una dictadura militar, porque sus conflictos estructurales sí son profundos”, planteó.

Oliver Costilla expuso que en caso de que el vicepresidente Michel Temer —del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña— asumiera el cargo, no tendría legitimidad ya que nunca podría haber accedido a la presidencia por votación directa, además de estar vinculado con actos ilícitos.

También el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y quien promovió el juicio a Rousseff, carece de legalidad, pues el Supremo Tribunal Federal lo investiga por corrupción y mentir sobre tener cuentas en el exterior (se le han detectado cuentas bancarias por más de cinco millones de dólares en el extranjero) al igual que al 60 por ciento de los integrantes de la comisión investigadora, sobre los cuales hay investigaciones de delitos.

“Éste es un aventurerismo de la derecha que destruye instituciones y no parece importarle, que acaba con equilibrios sociales a cambio de ganar”, señaló.

El juicio a Rousseff también ha generado el resurgimiento de la intolerancia y odio político hacia lo popular, principalmente de las clases privilegiadas, que experimentan una gran incomodidad por las acciones instrumentadas por la presidenta y su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, que impulsaron equilibrios sociales, mismos que han permitido una paz social, agregó el académico, además de que, con sus programas sociales sacó de la miseria a cerca de 40 millones de brasileños.

Oliver Costilla alertó sobre la factible inconformidad de las clases populares, quienes perciben que el juicio político contra la presidenta es dirigido por quienes son acusados de corrupción y afirmó que “la sociedad ve en ellos a los verdaderos villanos, y está reaccionando poco a poco”.

El académico expuso que en el Senado no se prevé que exista posibilidad alguna de parar el juicio de destitución contra la presidenta de Brasil, pero sí en el Supremo Tribunal Federal.

Señaló que una posible salida a la crisis que enfrenta ese país sería adelantar las elecciones, aunque por el clima de odio generado, es difícil que la derecha lo acepte.

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