Tamaulipas: la narcoviolencia “maquillada” en tiempos electorales

Publicado el Abril 21, 2016, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.

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El arribo de 900 militares a Tamaulipas no contuvo la violencia en el estado, de hecho aumentó en las últimas semanas debido a que el grupo criminal “Los Zetas” se dividió de nuevo.

POR LA REDACCIÓN, NUEVO LAREDO, Tamps. (apro).- 19 ABRIL, 2016

La reciente “narco guerra” entre Zetas provocó que el gobierno oculte y manipule la información sobre la inseguridad para evitar que el candidato oficial se vea perjudicado, ahora que el estado está en medio de un proceso electoral.

Los intentos por “esconder” hechos violentos rayan en la esquizofrenia: el pasado 11 de abril emitieron un comunicado en el que primero niegan que localizaron fosas clandestinas y párrafos más adelante aseguran que sí encontraron restos óseos pero que no saben “si son de animales o humanos”.

“En los terrenos del ejido Bartolina que fueron objeto de revisiones por parte de personal de Servicios Periciales y elementos del Ejército no se encontraron fosas de ninguna naturaleza”, inició el comunicado del Grupo de Coordinación Tamapulipas (GCT).

Posteriormente señalan: “los peritos localizaron irregularidades en la tierra y procedieron a escarbar. Del total de los lugares explorados, solamente en siete se encontraron fragmentos óseos”.

El ejido La Bartolina se localiza a la altura del kilómetro 25 de la carretera federal Lauro Villar que conduce a Playa Bagdad, de Matamoros, terrenos que son utilizados por el crimen organizado para desaparecer cuerpos.

El comunicado agrega que también localizaron “un tambo de 200 litros de capacidad que contenía cenizas y fragmentos óseos”.
Los peritos y soldados estuvieron trabajando durante cuatro días. “Se realizaron 20 excavaciones… Del total de los lugares explorados, solamente en siete se encontraron fragmentos óseos, algunos objetos metálicos, papeles, prendas, botes y cartuchos”.

Las evidencias arrojaron que se trata de una “narco cocina”, pero para los responsables de la comunicación de Tamaulipas, esos barriles también pudieron ser utilizados por los criminales para asar carne, pollo o pescado, ya que no saben si “los fragmentos óseos encontrados son humanos o animales”, concluye el comunicado.

Vieja Guardia vs CDN

Desde el inicio del año una serie de “narcomantas” fueron colgadas principalmente en Ciudad Victoria y Nuevo Laredo y advertían sobre la nueva guerra entre Zetas.

La más reciente división arrojó dos nuevas facciones que se disputan Tamaulipas: El Cartel del Noreste (CDN) que dirige Juan Francisco Treviño Chávez, Kiko Treviño, sobrino de Miguel Ángel Treviño Morales. Por otro lado está la fracción Vieja Escuela, que se alió con una célula del Cartel del Golfo que opera en la capital que hace llamar Grupo Bravo.

La Vieja Escuela argumenta que las organizaciones criminales deben regresar a su negocio original: el narcotráfico, y dejen
atrás los secuestros, robos y extorsiones que afectan a la población.

La fracción de Nuevo Laredo está enviando a sus sicarios a Ciudad Victoria para combatir a su rival. En el más reciente evento violento en esta ciudad fronteriza, seis pistoleros que se desplazaban en una camioneta fueron detectados por la Policía Federal. Tras una persecución e intercambio de disparos, la camioneta se impactó, se incendió y sus tripulantes murieron quemados. Sobre este hecho el gobierno estatal no informó una sola palabra. Tampoco lo ha hecho con las múltiples balaceras que se han registrado en días recientes.

En Ciudad Victoria, desde que arribaron los militares para reforzar la seguridad, se han registrado al menos medio centenar de hechos violentos, entre los que destacan ejecuciones con múltiples víctimas.

En una narcomanta Kiko Treviño le advirtió al gobernador: “Después de cooperar en su campaña ahora salgan con que quieren extraditar” -a Estados Unidos a sus tíos Omar y Miguel Ángel Treviño- y amenazan con seguir matando gente inocente hasta que se frene esa deportación.

Hasta ahora los sicarios de Kiko han asesinado alrededor de una decena de víctimas inocentes que nada tienen que ver con la guerra entre Zetas. Sobre esas victima nadie informó.

Las últimas cifras oficiales sobre secuestros, asesinatos y extorsiones fueron eliminadas de la página oficial del gobierno argumentando el proceso electoral. No obstante las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública colocan a Tamaulipas en los primeros lugares de secuestros y extorsiones.

La mayor tragedia que vive el estado y que se pretende ocultar tiene que ver con los desparecidos. La última cifra oficial que proporcionaron a principios del año 2015 arrojó más de cinco mil 400 desaparecidos. La más reciente estadística informada en privado por las familias que buscan a sus parientes es de siete mil, sin contar al menos un 15% más por los casos que no se denuncian debido al temor a los delincuentes.

Narcocandidatos

La otra batalla que se libran en Tamaulipas la protagonizan candidatos a diversos puestos de elección popular. En redes sociales, la plataforma idónea para lanzar la guerra sucia, los partidos acusan a casi todos los aspirantes rivales de estar vinculados con el crimen organizado.

Los más importantes que disputan la gubernatura, Baltzar Hinojosa del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Francisco García Cabeza de Vaca del Partido Acción Nacional (PAN) se mueven en camionetas con el más alto blindaje y con al menos media decena de escoltas. Incluso el candidato del PRI en ciertas zonas evita bajar los gruesos vidrios de su vehículo para saludar a sus seguidores.

Ambos se acusan de haber recibido dinero del CDG durante sus respectivas campañas para las alcaldías de Matamoros y Reynosa.
El candidato del PRI siempre negó que haya recibido fondos del Cartel de Golfo o que haya sido investigado en Texas por mantener relación con el grupo criminal. No obstante, existen documentos en las Cortes de Texas que vinculan a sus familiares con el CDG.

Para proteger la campaña de Baltazar Hinojosa, el presupuesto estatal en este año fiscal 2016 para el rubro de Comunicación Social y Publicidad, programó oficialmente 230 millones 854 mil pesos para comprar espacios en los medios de comunicación. Sin embargo, la cifra real supera los mil millones de pesos.

Para mantener la censura sobre la violencia e inseguridad, el aún titular de Comunicación Social Guillermo Martínez García viajó constantemente por todo el estado para reunirse con dueños de medios, editores y periodistas.

Ordenó, gracias a los convenios de publicidad que tienen con los medios, que no se publiquen noticias sobre hechos violentos.
Directivos de diarios que hablaron bajo la condición del anonimato señalaron que a los que se resisten, Martínez los amenaza e insinúa diciendo que podrían recibir “visitas indeseadas”.

El pasado 13 de abril, Guillermo Martínez renunció al gabinete de Egidio Torre Cantú para sumarse a la campaña de Baltzar Hinojosa.

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