Los pretextos del ministro. Chinos, clima, Brexit y más. Los pretextos del ministro. Recorte: menor crecimiento.

Publicado el julio 13, 2016, Bajo Columna de opinión, Autor Ocelotl.

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La Jornada / México SA / Carlos Fernández-Vega.

En sus burdas maniobras para intentar esconder la bolita, el ministro del (d) año ha utilizado cualquier cantidad de pretextos para justificar el raquitismo económico interno, el permanente incumplimiento de las metas oficiales en la materia y los ya constantes recortes presupuestales. No hace mucho, por ejemplo, culpó a los chinos de todos los males nacionales; también a las condiciones meteorológicas en Estados Unidos; más tarde a la volatilidad pasajera y al nerviosismo global, y recientemente al Brexit, en espera del siguiente pretexto (recuérdese que al inicio del sexenio peñanietista responsabilizó a los huracanes Manuel e Ingrid como causantes directos del primer recorte de la meta de crecimiento en 2013).

Se trata (Videgaray dixit) de los factores externos que, dice, meten ruido y distorsionan el sano comportamiento económico del país y son causantes de todos los problemas habidos y futuros, aunque en los hechos todos ellos se registran después de cada caída interna. Sin duda, el ya famoso Brexit fue la tabla de donde el ministro se agarró para justificar el segundo recorte presupuestal del año, pero la zarandeada interna no es resultado de la decisión británica, sino que viene de más atrás. Todos son culpables, menos él. Entonces, sería pertinente modificar el título original (el ministro del año) por otro apegado a la realidad (el pretexto del año).

Como bien apunta el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic) el freno de la industria y de la economía en general se dio incluso antes de los eventos (la decisión británica) y anuncios recientes (recorte presupuestal), de tal suerte que “la economía nacional ya mantenía un débil desempeño aún antes de los anuncios en el gasto de gobierno, el alza en los precios de energía eléctrica y combustibles y el incremento en la tasa de interés (del Banco de México). Incluso, la economía ya mostraba signos de desaceleración antes que los acontecimientos globales, como el Brexit, vulneren el contexto internacional”.

El pasado 24 de junio se conoció la decisión británica de abandonar a la Unión Europea y ese mismo día, muy temprano, el ministro del (d) año anunció el segundo recorte presupuestal. Se trataba, según dijo, de blindar al país ante tal acontecimiento, pero en realidad el daño ya estaba hecho, y no precisamente a consecuencia del Brexit. Detalla el Idic que los resultados de la actividad industrial reportados para el mes de mayo reafirman el débil desempeño de la actividad productiva nacional: el crecimiento anual acumulado de los primeros cinco meses del año de (apenitas) 0.7 por ciento implicó que el ciclo industrial continúe su tendencia a la baja. Se debe destacar que el menor ritmo de avance de la industria se dio desde mediados del año anterior, por lo que los factores coyunturales internos y externos, como el freno a la inversión, el consumo y las exportaciones, así como los factores de incertidumbre y volatilidad global, podrían exacerbar la disminución de la dinámica de la planta productiva.

De igual manera, señala, los indicadores adelantado y coincidente publicados por el Inegi muestran que la economía mexicana se encuentra en un proceso de desaceleración, que se ha profundizado durante el último semestre. Por primera ocasión desde la crisis de 2009 ambos se encuentran con una tendencia negativa y en una zona que señala un desempeño productivo por debajo de su comportamiento potencial. La cifra del indicador coincidente en abril no sólo marcó que la economía sigue perdiendo fuerza, sino que en realidad su mensaje más importante es que ese dato revirtió lo que en marzo parecía una incipiente recuperación y llevó su tendencia a un terreno negativo.

La principal explicación se encuentra en los resultados del conocido como sector real, es decir, de la actividad industrial, los servicios, la agricultura, ganadería y pesca. El primero tiene más de medio año exhibiendo una debilidad que se acrecienta, en tanto el segundo ha dado las primeras señales de que su expansión se va a moderar. El comportamiento de las manufacturas perdió vigor por la crisis que se vive a nivel mundial en dicho sector, y a la que un país primordialmente maquilador como México no puede escapar.

Durante el último año y medio el consumo privado fue el pilar del crecimiento económico, una fortaleza que impidió una mayor afectación por la contracción que las exportaciones registraron a finales de 2015, subraya el citado instituto. Sin embargo, por primera ocasión en más de un lustro la tendencia de todos los componentes del Indicador Mensual del Consumo Privado en el Mercado Interior se han desacelerado o van a la baja. Además, las ventas de la Antad ya habían enviado una primera señal: en mayo el aumento de sus ventas a tiendas iguales fue el más bajo desde diciembre de 2014.

Para el Idic la economía mexicana presenta un escenario de indicadores que muestran mayor debilidad para el resto del año: se frena el de consumo y todas las tendencias del indicador se encuentran estancadas o a la baja; el escaso crecimiento de la inversión ha llevado a que su tendencia se encuentre a la baja o estancada, tanto para el total de la misma como para los dos componentes de construcción y maquinaria y equipo; estos resultados confirman el proceso de desaceleración de la economía mexicana, la cual aunada a los factores externos de volatilidad e incertidumbre global dificultan el panorama para el resto del año; las expectativas (a la baja) de los empresarios y de confianza del consumidor confirman el escenario; entonces, con menor nivel de inversión y consumo privado y público, y un escenario de volatilidad, ¿cómo alcanzar los objetivos de crecimiento? Por ello, recorta su estimación a entre 1.5 y 2.3 por ciento.

Lo citado se registró antes del Brexit, decisión ésta que, según el ministro, habría obligado el nuevo recorte presupuestal, el aumento en las tasas de interés, y los incrementos en las tarifas eléctricas y en los precios de los combustibles. Lo cierto es que la política restrictiva exacerbará lo observado durante la primera mitad del año: la estabilización financiera se impuso sobre el crecimiento, una historia recurrente durante los últimos 30 años.

Y todo ello en espera del nuevo pretexto del ministro del (d) año.

Las rebanadas del pastel

Y la dupla Hacienda-Banco de México se esmera en su intento por desinflar artificialmente el tipo de cambio peso-dólar para dar la impresión de que todo marcha de maravilla. Ayer el billete verde se vendió a 18.65 bilimbiques.

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