Filosofía Alternativa: Articulista invitado, José Alberto Domínguez Chávez, con; “Crónica de viaje”.

Publicado el septiembre 8, 2016, Bajo Cuento, Autor Rucobo.

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“Crónica de viaje”
Invitado especial: José Alberto Domínguez Chávez
08 septiembre 2016

Los altavoces en la cabina del aeroplano sonaron en ese momento, el piloto del avión anunciaba la proximidad del aterrizaje en el aeropuerto internacional de la ciudad de México e indicaba a los pasajeros que tuviéramos precaución y siguiéramos los protocolos internacionales de seguridad mientras las sobrecargos inspeccionaban dichas instrucciones.

El avión toca tierra y en minutos nos encontramos en el túnel de desembarco con rumbo a la sala de conexiones de vuelos internacionales, la cabeza me quería estallar y el malestar era general en todo mi cuerpo, aún así hacia mi mejor esfuerzo para estar pendiente del adolescente que acompañaba a su país de origen, era un jovencito bastante carismático y de buen corazón que no dudaba en contar su historia sin reserva alguna, relatos que en momentos sonaban graciosos y en otros muy triste más cuando me platicó que a la edad de tres años su madre lo había dejado al cuidado de su abuela para irse en busca del tan anhelado “Sueño americano”.

Catorce años atrás, al escuchar eso no pude evitar pasar saliva con dificultad como lo haría don Ramón al escuchar las desgracias del Chavo del 8, algo así me sentí, aun con eso el regresaba con gusto a su tierra, esperamos horas para abordar con cierta desesperación ante la espera, llegado el momento del abordaje me adelante a pedir la atención al personal de la aerolínea para que nos permitieran abordar primero que todos los pasajeros por tratarse de un asunto de seguridad nacional recibiendo un rotundo NO SE PUEDE CABALLERO HAGA FILA en la voz de un espécimen femenino con el típico tonito chilango que tanto nos agrada a nosotros los chihuahuenses, ¡MIERDA! Pensé para mi, esa frase la sentí como una patada con botas picudas allá en ese lugar tan delicado para nosotros los hombres, pero en fin lo que importaba es que el vuelo no estaba retrasado y llegaríamos a tiempo y a descansar.

Y así sucedió, llegamos al corazón de Centroamérica e hice entrega del joven que se despidió de mi de una manera muy educada y muy noble y a quien le recomendé algunas cosas y finalmente le regalé tres billetes de 10 dólares para que comiera y pagara su transporte.
Al salir de la terminal me sentí despreocupado y tome un taxi, ahora si a cenar y descansar porque habría que madrugar para el regreso, opté por irme a un conocido restaurante en donde la especialidad son las alitas de pollo y la estupenda vista que no es precisamente de la ciudad, al entrar me reciben con un dulce y amable BIENVENIDO A HOOTERS!! En coro alrededor de unas ocho meseras muy cordiales, ahora ya entienden lo de la vista.
Me llevan la carta y hago mi pedido haciendo hincapié encarecidamente para que primero me sirvieran una deliciosa cerveza Montecarlo, y así lo hicieron, aquella botella color verde me incitaba a que la bebiera de un trago, y con un sonoro Aaaaahh! Disfruté aquel néctar extraído directamente del paraíso celestial, que cosa mas deliciosa me cae.

Los suculentos boneless de pechuga de pollo que me sirvieron no fueron suficientes para el hambre voraz que me cargaba asi que pedí unos camarones empanizados con una salsa especial dizque muuuy picosa que no picaba más que la salsita que sale en las papitas, pero en fin en el resto del continente no le entran al Chile como nosotros los mexicanos sin albur, un amigo cubano me decía, estas tu loco! Por consumir picante, después de una orden de camarones y tres Montecarlo me fui al hotel en donde caí rendido en los brazos de morfeo.

El despertador sonó a las 3:30 a.m despertando algo sobresaltado pensando q en que ya era tardísimo me levante muy de prisa y al pasar por una de las esquinas de un peinador de la habitación el dedo chiquito de mi pie izquierdo fue a dar de lleno contra una de las patas de ese maldito y aborrecido mueble, que dolor, que coraje y que impotencia sentí, maldije el mueble me maldije a mi mismo al tiempo que brincaba en un pie con mis manos sujetando el otro, error! Al brincar no me percate que en el piso había tirado un objeto que estaba en el buró y en la noche se cayo y al pisarlo fui a dar de nalgas en el durísimo piso, las maldiciones no se hicieron esperar, por fin una voz interior me dijo: tranquilo, el avión, y refunfuñando de coraje me dirijo al cuarto de baño a tomar una ducha caliente que aliviaría mis dolores, y cual seria mi sorpresa que nunca salió agua caliente, solo fría, el hígado comenzaba el día con un derrame de bilis pero ni modo tenia que bañarme, ese pinch… recepcionista me las va a pagar el imbécil vociferaba entrecortadamente por el efecto del agua fría, todo paso y fui a entregar la habitación, dure un tiempo hasta que el mozalbete de recepcionista salió casi dormido, inmediatamente hice el reclamo por el agua fría, y lo que recibí como respuesta fue un estúpido papel con un correo electrónico acompañado de un: ENVíE SU QUEJA A ESTE CORREO!

Por parte del inútil ese que olvido prender la caldera, en ese momento el dedo medio de mi mano derecha apareció en escena frente a la cara del empleado y como respuesta recibí que me diera la espalda y de regresara al tiempo que me decía cerote. Encabritado me fui al aeropuerto que no esta a mas de 300 metros del hotel, caminando bajo una ligera lluvia que me hizo calmarme y disfrutar el aroma y el fresco de la madrugada que era reconfortante al mil, pero eso se acabo bruscamente cuando un automóvil paso por un charco y por poco me moja completito, ahí mismo estallé en insultos de todo tipo hacia el conductor volviendo a escena nuevamente mi dedo medio haciendo señas obscenas, cuando a lo lejos vi que el automóvil frena y se da la vuelta en U, en ese momento me cayo el veinte que me encontraba en otro país y que a nosotros los mexicanos no nos tienen un especial cariño, y me dije a mi mismo, ¡piernas pa que las quiero! y me eché a correr como alma que lleva el diablo, en serio que ni Usain Bolt me hubiera dado alcance, segurísimo estoy que rompí un récord mundial de velocidad, en serio que si, un minuto tarde en llegar a la terminal y ya adentro me sentí seguro, documente equipaje, pase por los filtros de migración y aduanas y me dirijo a la sala de abordar, pero antes me dispuse a desayunar un delicioso jugo de naranja con papaya y Piña, nunca me acorde que a esa hora esos jugos eran una seria amenaza para la digestión.

Abordé el avión y ya a bordo me quede dormido si hubo o no turbulencia no lo supe nada podía despertarme excepto un terrible torzón que me hizo apretar los dientes y algo mas, el jugo, pensé y trate de calmarme, por fortuna paso rápido y el anuncio de la aproximación del aterrizaje me dio más tranquilidad, pero no, nuevamente un ataque de cólicos me atormentaba y cada vez con más intensidad: ¡madres! Pensaba para mi, no puede ser, no esto no esta pasando trataba de convencer a mi mente, pero las arremetidas del torzón ya no tenían piedad y me hacían sudar frío al tiempo que escalofríos y sudores recorrían mi cuerpo, por fin tocamos tierra y por fortuna eramos pocos pasajeros y bajamos rápido del avión, al bajar me apresure y con miles de CON PERMISOS me abrí camino, hasta que alcance a ver el anuncio de baño de hombres más delante, ya en esos momentos era una lucha tremenda conmigo mismo, era una competencia de vencidas en donde al primer descuido hubiera sido un desastre. La puerta del baño se encontraba justo frente a mi a escasos 10 metros, como sería mi expresión que el míster que limpia los baños me dice pásele jefe el del fondo esta recién lavado y puso en la puerta el anuncio amarillo que indicaba que estaba temporalmente fuera de servicio por limpieza, el resto ya no se los cuento pero como me libere, triunfé sobre el torzón, ¡David había vencido a Goliat!

Después de esta experiencia me fui a disfrutar de las bonanzas de la ciudad de México con toda tranquilidad mientras se llegaba la hora de tomar mi vuelo, hasta en la noche, ¡tenia todo el día para pasear!
CONTINUARA…

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