Escenarios de salida

Publicado el julio 16, 2017, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.


LA JORNADA
José Agustín Ortiz Pinchetti
Como lo prometí, intentaré hoy el difícil oficio de profeta. Podemos imaginar cuando menos dos escenarios y tres desenlaces para el régimen de EPN:Primer escenario: Triunfó el PRIAN. El régimen se perpetuó con una alianza de facto entre los dos grandes partidos conservadores a los que se sumaron el PRD y los pequeños PVEM, Nueva Alianza y Humanista.

Esto fue posible a pesar del deterioro extremo en que finalizó el gobierno de Peña. Para lograrlo, el Estado utilizó todos sus enormes recursos, incluidos el INE y los jueces electorales (los comicios de 2017 en el Edomex fueron un ensayo general de la imposición). El régimen de Trump vio con tolerancia y/o simpatía la victoria del régimen, aunque no dejó de expresar cierta preocupación. El apoyo de los grupos de interés, incluso del narcotráfico, fue sólido. El gobierno no pudo revertir la tendencia a la desintegración, pero sí pudo imponerse en los resultados oficiales.

Esta salida generaría a su vez dos desenlaces: a) El pueblo acepta la imposición y se abre otro periodo con un aparato totalmente agotado que tendería a colapsar en breve tiempo; b) El hartazgo social llega al extremo, la respuesta de la sociedad es múltiple, brotes de insurrección y resistencia se dan después de conocerse los resultados oficiales. Le es imposible a un gobierno nacido del fraude tomar el poder. Estados Unidos presiona a las partes en disputa para lograr un pacto. Se llega a un acuerdo para anular las elecciones o para que renuncien el presidente en funciones y el electo, y se reponga el proceso político.

Segundo escenario: triunfó el sufragio efectivo y la oposición tomó el poder. El margen resulta suficientemente elevado para impedir el fraude. Antes de las elecciones se produjo una enorme agitación. El país se conmovió hasta su raíz, los Estados Unidos observaron o entrevieron en favor de acuerdos que garanticen la estabilidad y sus propios intereses. Estos fenómenos obligaron a los partidos conservadores a portarse con mesura. Las elecciones fueron las más vigiladas de la historia. El nuevo gobierno de centro-izquierda recibió un país resquebrajado por la violencia, la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la impunidad. Se logró un pacto entre las diversas fuerzas políticas y los grupos de interés para garantizar una agenda moderada de cambios. Se completó al fin la alternancia y la transición a la democracia.

Podría haber otros escenarios: un golpe militar, una resistencia civil con filos de violencia, una recomposición milagrosa del régimen. Cualquiera de estos fenómenos desencadenaría otros y por ello es poco serio el intento de profetizar un futuro tan turbulento.

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