Margarita Zavala y su pleito con López Obrador

Publicado el julio 17, 2017, Bajo Columna de opinión, Política, Autor @Sociologuito.


Julio 14, 2017 ÁLVARO CEPEDA NERI

I. La panista Margarita Zavala Gómez del Campo es pariente de la que fue propietaria de la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora –donde murieron 49 niños y 74 quedaron marcados permanentemente por las quemaduras el 5 de junio de 2009–, y a quien Felipe Calderón y Enrique Peña, en complicidad, se negaron a someter a juicio penal.

Andando esa Margarita por la capital tabasqueña, intencionalmente fue a un restaurante de mariscos, ordenó a su fotógrafo tomarle una foto cuando se comía un pejelagarto empapelado, y mandó la imagen a los periódicos para que la publicaran (sólo lo hicieron El Universal y El Financiero, el 4 de julio), para que los lectores viéramos cómo, metafóricamente, se comía a su adversario: Andrés Manuel López Obrador, a quien le apodan el Peje precisamente por alusión a ese pescado, platillo favorito de por allá. Más tardó la panista en dar cuenta de la comida que en buscar el sanitario para, apurada, darle curso a la rápida diarrea que éste le provocó.

II. Regresó e hizo a un lado el platillo, para hacer diarreicas declaraciones sobre cómo avanza en su disputa a muerte con Ricardo Anaya, dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) y quien también busca la candidatura presidencial, con su familia viviendo como inmigrante con Donald Trump. O de plano se va con Alejandra Barrales al Partido de la Revolución Democrática o integran un frente, en una de ésas hasta en alianza con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), para dizque comerse en las urnas a López Obrador. Con su todavía esposo Felipe Calderón de “damo” de compañía –adicto al coñag con Coca Cola–, la Zavala supone que será la candidata de ese frente panista-priísta-perredista. Tal vez sí. Pero, siempre hay un pelo en la sopa, pues si a la derechoza precandidata le provoca diarrea el pejelagarto, comerse las enchiladas queretanas que le tiene preparadas Anaya la pueden llevar a urgencias del PAN para sacarla de la jugada. Ella, empero, asesorada por Calderón y su hermano, el periodista Ignacio Zavala, dice estar segura de imponerse para competir –si el PRI no va en la alianza– contra Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio, José Narro, José Antonio Meade o Aurelio Nuño, si es que Peña no se decide por el as bajo su manga: Eruviel Ávila, el recién casado y casi exdesgobernador Claro, para competir contra López Obrador.

III. La señora Zavala, que de llegar a Los Pinos deberá nombrar a su esposo, no en el DIF (que ahora ocupa la señora Angélica Rivera), sino en alguna dependencia de productos alcohólicos con nexos cocacoleros, ha fijado su pleito electoral con el tabasqueño, al grado de posar devorando un pejelagarto en alusión a que hará lo mismo con López Obrador, si es la candidata del PAN o del “frente amplio” panista-perredista. Por lo pronto sigue con su diarrea retórica (más la intestinal por semejante comilona tabasqueña); y con dimes y diretes con Ricardo Anaya, a quien algunos peñistas apodan “canalla”, con quien ella y su esposo tienen ojeriza. Como sea, Margarita no quita el dedo del renglón presidencial con la premisa falsa de decir que los mexicanos estamos preparados para que una mujer sea presidenta. Pero debe ser al revés y preguntarse si ella está preparada para la tarea en caso de que sea candidata y gane la competencia contra el Peje de López Obrador. Ésa es la cuestión.

Fuente: contralinea.com

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