El régimen arraigado en el pasado

Publicado el septiembre 10, 2017, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.


LA JORNADA
José Agustín Ortiz Pinchetti
ace décadas el quinto Informe de gobierno era un momento cumbre del Presidente, que leía durante varias horas un documento que diputados, senadores y cientos de invitados aplaudían a rabiar. Con la ayuda, nada desinteresada de los medios se cumplía el rito y la gente sentía que íbamos por buen rumbo. Hoy el Presidente lee su informe ante un grupo cuidadosamente selecto, antes y después hay un esfuerzo de los medios, nada desinteresado a propósito, para vender su imagen.

En su pasado informe el Presidente incluyó varias reflexiones. Una de ellas nada original, dijo: estamos a 10 años de acabar con la miseria y a 20 de ser un país desarrollado. Es lo mismo que en los últimos 35 años han dicho todos los presidentes. El espejo nos sitúa en la realidad, la Cepal señala un repunte de la inequidad: dos tercios de los activos físicos y financieros en México están en manos de 10 por ciento de las familias del país, y uno por ciento concentran más de un tercio ¿Cómo puede mantenerse semejante desigualdad? La estructura política garantiza esta repartición escandalosa. Es la política y no la economía la que mantiene el inmovilismo.

Hemos creído que las grandes divisiones del país tienen su origen en la desigualdad regional o en la repartición de la riqueza, pero la desigualdad es de orden racial y cultural. Ésta es una realidad desagradable y negada, somos un país de clases y de castas. Una estructura muy arcaica que se ha mantenido hasta hoy. El actual régimen es reverdecimiento del porfiriato, con quien tiene un parecido dramático. Porfirio y su grupo garantizaban esta división social y racial mediante una dictadura política que el actual grupo dominante ha intentado restaurar. Pero este sistema, con algunas variantes, no fue inventado en el porfiriato, si le seguimos la pista veremos que es herencia de la colonia, donde también el autoritarismo garantizaba la concentración de la riqueza y las oportunidades. En términos muy gruesos la esencia política ha variado muy poco.

La oposición actual (para efectos prácticos Morena) intenta sacudir al país y transformarlo. Hacer inclusivas las instituciones para reducir la pobreza y la desigualdad. El modelo que defiende el Presidente es el que garantiza la permanencia en el pasado; el de la oposición apunta hacia el futuro, al cambio y a la modernización. Está por verse si Morena puede triunfar en los comicios: superar el poder del gobierno y sus aliados y el de las instituciones electorales viciadas. La tarea épica de cambiar a esta sociedad empezará cuando se le reconozca su triunfo electoral.

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