Sismos y oportunismos @revistapolemon

Publicado el septiembre 27, 2017, Bajo Opinión, Política, Autor Gloriamlo.

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Por: Francisco Félix Cárdenas
27 septiembre 2017

Es inevitable hablar del tema en boga en los últimos días en todos los espacios de la prensa nacional y las redes sociales. Es inevitable también disentir de la opinión mayoritaria por las razones que se expondrán. El contexto es por todos conocido: el pasado 7 de septiembre un primer sismo con epicentro en Pijijiapan, Chiapas causó enormes destrozos en dicha entidad y en Oaxaca.

Pasaron algunos días y cuando parecía “normalizarse” el siniestro, justamente el 19 de septiembre, en el aniversario del mítico sismo de 1985, ocurrió un nuevo sismo, esta vez con epicentro en Axochiapan, Morelos, que causó enormes destrozos en la capital del país, Puebla, Morelos y el Estado de México.

A partir de entonces el país ha estado envuelto en una atmósfera de rabia, dolor, pero también solidaridad, entrega y compañerismo. Decenas, cientos de publicaciones de Facebook, Twitter; videos de destrucción de edificios e historias de rescates heroicos o simulados; crónicas de “Frida”, la perrita rescatista; rostros de gente humilde que va y entrega lo poco que tiene con tal de ayudar; números de emergencia; domicilios de centros de acopio; llamadas y mensajes constantes para estar en contacto con familiares y amigos… Pero no es de todo esto de lo que quiero ocuparme, sino de una iniciativa que surgió con fuerza, sobretodo a raíz del sismo del 19 de septiembre y que tiene que ver con el financiamiento público a los partidos políticos, misma que ha motivado el oportunismo de diversos actores y que puede tener implicaciones gravísimas no dimensionadas por la opinión pública. Vayamos por partes.

Tras el sismo del 7 de septiembre, Andrés Manuel López Obrador propuso destinar el 20% de las prerrogativas que recibiría MORENA para gastos de campaña en 2018 a la ayuda de los damnificados. De inmediato surgieron las acusaciones en su contra tachándolo de “oportunista”, y es que es bien sabido que cualquier cosa que haga, no haga, diga o no diga el dirigente nacional de Morena, siempre es motivo de descalificación de parte de la opinión pública y diversos sectores que ven amenazados sus intereses por el Proyecto de Nación que encabeza.

El propio INE se apresuró también a calificar de “ilegal” la propuesta, aduciendo que la normatividad no permitía el desvío de los fondos destinados para las campañas de políticas. Parecía que ahí quedaría el debate. Pero todo resurgió tras el sismo del 19 de septiembre. La escala fue inusitada. De inmediato se sumaron voces en redes sociales exigiendo que los partidos políticos entregaran todo su financiamiento. Se creó una petición en el portal “change.org” y se invitó a la ciudadanía a suscribirla. La presión se incrementó.

Nuevamente los partidos políticos aparecieron como la “piñata de moda” de la opinión pública para ser culpados y exhibidos como los “culpables de todas y cada una de las desgracias del pueblo mexicano”. Aprovechando el enorme desprestigio de los partidos (bien ganado en general, aunque no en todos los casos), los medios de comunicación, los organismos empresariales disfrazados dizque de “sociedad civil”, personajes de la vida pública nacional, artistas y demás, insistieron en que los partidos debían donar sus fondos de campaña del 2018 para ayudar a los damnificados.

La presión se incrementó. López Obrador subió su ofrecimiento al 50% de la prerrogativa de campaña. Luego, el viernes 21 los dirigentes de los partidos que conforman el dizque Frente Ciudadano (PAN, PRD y MC), sintiéndose acorralados, salieron a ofrecer desprenderse del 100% de la prerrogativa de campaña. Ese mismo día en la noche, López Obrador salió a tomarles la palabra y al día siguiente Morena en su Consejo Nacional aprobó la medida. El PRI, el Verde y el PANAL también se han pronunciado a favor. ¿Triunfo ciudadano? ¿Por fin se hizo justicia? ¿La “sociedad civil organizada” derrotó a los partidos políticos? Vamos con calma.

El 99% de la población mexicana que se enteró de los sismos seguramente celebrará la donación del 100% del financiamiento público a los partidos para los damnificados. Yo, sin embargo, no me cuento entre ellos e intentaré explicar por qué. No es la primera vez que, ante una situación de emergencia o crisis nacional, se busca exhibir a los partidos políticos como los “culpables únicos u originales” de todos los males que aquejan al pueblo mexicano.

Insisto: en parte muchos de ellos se lo tienen bien ganado pues sistemáticamente han demostrado gobernar sólo para la defensa de sus intereses y privilegios, olvidando en todo momento al pueblo, y burlándose de él. Eso es innegable. No obstante, debe advertirse lo “fácil” que resulta para los actores políticos (gobernantes, artistas, empresarios, columnistas, líderes de opinión), encontrar a un culpable, etiquetarlo, señalarlo y lavarse las manos. Es como si de pronto los partidos fueran los únicos culpables de todo y el resto no tuviera nada qué ver.

Recordemos la inconformidad suscitada por el gasolinazo en enero de este año que llevó a miles a protestar y movilizarse en las calles. ¿Qué hizo Aristóteles Sandoval, Gobernador de Jalisco? Salió de forma oportunista a proponer la eliminación del financiamiento público a los partidos políticos. (Sobre ello he hablado ya en otro momento) Gravísimo. Se olvida que el financiamiento público a los partidos es un logro histórico del pueblo en su lucha por lograr una sociedad democrática. Se dice, sin embargo, que dicho financiamiento es excesivo. Cierto. Que debe reducirse. Cierto. Que se han cometido abusos. Cierto. Pero la solución a todo esto no es quitar de tajo el financiamiento.

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Fuente: polemon.mx

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