Sismo 19 sep 17 Comisión de Transparencia – Acopio EOU, testimonio de un coordinador estudiantil

Publicado el octubre 5, 2017, Bajo Noticias, Video, Autor Ocelotl.

A continuación, el testimonio* de primera mano de uno de los coordinadores estudiantiles del acopio del Estadio Olímpico Universitario:

“La DGACO llegó al acopio del EOU seis días después de su puesta en marcha. Frente a ésta, llegó su directora general, Mireya Ímaz Gispert. Al momento de su llegada, trataron de imponer su autoridad sobre la organización estudiantil.

Entre estas imposiciones se encuentra el control de la entrada de vehículos, rompiendo con ello el control estudiantil que se tenía previamente. Los coordinadores se opusieron a esto, aunque la DGACO siguió constantemente tratando de intervenir de manera directa.

En más de una ocasión los coordinadores se percataron que los permisos de salida estaban siendo firmados únicamente por la DGACO, quienes montaron una carpa y dieron la orden de que los permisos se firmarían únicamente ahí. Esta orden fue dada sin consultar a los coordinadores estudiantiles, que hasta entonces gestionaban la salida del acopio.

Como ejemplo, los trailers que iban a partir el lunes 25 de septiembre hacia la base militar de Ixtepec fueron admitidos por instituciones universitarias y se empezaron a cargar sin autorización de los coordinadores estudiantiles. La salida de estos trailers hacia una base militar estaba gestionada por autoridades universitarias, como la DGACO y Movilidad UNAM.

La misma noche del lunes 25 de septiembre, Mireya Ímaz propuso a los coordinadores que el horario del acopio del EOU se estableciera de las 8:00 a las 19:00 hrs, y que por las noches únicamente cuatro universitarios resguardaran el estadio, asegurando que iba a respetar la decisión que tomara la coordinación estudiantil. Ante esto, la coordinación decidió que el acopio debería permanecer abierto las 24 horas para atender emergencias y seguir recibiendo acopio. Sin embargo, durante la madrugada, la DGACO, no respetando la decisión de la coordinación estudiantil, tomó la decisión arbitraria de colocar una gran manta en las astas banderas del estadio en el que se establecía un horario. Así, es claro que la presencia de la DGACO y su directora en el estadio fue innecesaria y, es más, entorpeció las operaciones de distribución y transparencia constantemente.

Ahora, sobre las decisiones que tomaron algunos coordinadores del estadio, hay que aclarar que cayeron en la arbitrariedad, en la incongruencia y en la traición, pues ellos mismos legitimaron, participaron e incluso formaron parte de la mesa en las asambleas convocadas en el estadio. Este grupo de coordinadores tomaron decisiones en juntas, sin embargo, éstas fueron excluyentes, ya que no se invitó a participar a los coordinadores que no compartían su misma agenda.
En la asamblea del 26 de septiembre, donde se tomó la decisión de retirar a varias autoridades, se formó una comisión encargada de redactar y difundir un comunicado oficial a nombre de la asamblea y el estadio. La difusión de este comunicado fue impedida por dicho grupo de coordinadores desleales, en especial por una coordinadora que aseguró haber recibido la amenaza de que, si se publicaba el comunicado, granaderos llegarían a desalojar y cerrar el estadio a primera hora. Esta amenaza asustó a muchos coordinadores, quienes les pidieron a los voluntarios que se fueran porque el estadio no era seguro.

El grupo excluyente de coordinadores decidió, así mismo, romper la asamblea convocada para la noche del miércoles 27 de septiembre, lo cual fue impedido por algunos coordinadores que no participaron en la decisión. Frente a esto, el grupo excluyente decidió promover que la asamblea se trasladara a la Facultad de Filosofía y Letras, lo cual no se logró a tiempo. Como medida desesperada, decidieron credencializar y limitar la entrada a la asamblea.

La decisión final de este grupo de coordinadores, desacatando las
decisiones tomadas en la asamblea, en la cual ellos participaron activamente y votaron, fue convocar a los medios y entregar el estadio a Protección Civil frente a las cámaras.

Protección Civil informó, durante la entrega, que estaban dispuestos a trabajar con una nueva coordinación, siempre y cuando, la presencia de estudiantes se limitara a las afueras del estadio, es decir, a entregar los víveres en la puerta.

Para terminar, la información reportada por la UNAM después del cierre del estadio, sobre la cantidad de toneladas que salieron del lugar, así como sus destinos, es polémica, pues la DGACO no llevaba un control sobre lo que se cargaba a los vehículos. Entre la coordinación estudiantil, sólo existían dos controles de víveres, ambos llevados por voluntarios. El primero eran unos formatos llenados por quienes solicitaban acopio al momento de ingresar por el acceso I del EOU. En estos formatos, en lo referente a víveres, únicamente se registraba el tipo de acopio que solicitaban (medicamento, ropa, alimento, herramienta, etc.). El otro control lo llevaban los encargados de los túneles, quienes durante la noche realizaban un inventario del acopio a su cargo. En ninguno de los dos controles se tenía información en kilogramos o toneladas, no existía forma de saber cuántas toneladas se cargaban a los vehículos ni cuántas salían a cada lugar.

Con los datos que se contaban, es casi imposible saber cuántas toneladas de víveres se distribuyeron a los estados damnificados. Dicho lo anterior, y dado que el recuento de la UNAM está expresado en toneladas y sus respectivos destinos, la fuente de estos datos es, por lo tanto, totalmente desconocida”.
Fin del testimonio.

*Por razones de seguridad, el coordinador que brinda el testimonio nos ha pedido no publicar su nombre.

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