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El PES se reinventa y ahora va con Morena

Publicado el diciembre 14, 2017, Bajo Política, Autor MonaLisa.

Hugo Eric Flores Cervantes, presidente del Partido Encuentro Social. Foto: Benjamin Flores

Pese a que en el pasado apoyó al PAN, al Bronco y al PRI y aun cuando reconoce que hay antagonismos en las posiciones ideológicas del partido que encabeza, el PES y Morena, Hugo Eric Flores habla de la posibilidad de una alianza electoral que ayude a Andrés Manuel López Obrador a llegar a la Presidencia.

POR ÁLVARO DELGADO, CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- 12 Dic, 2017 REPORTAJE ESPECIAL

Flores ve al tabasqueño como el único político con posibilidades de llevar adelante un “cambio de régimen político”. En suma, dice, Encuentro Social quiere estar “Del lado correcto de la historia”.

“Queremos estar del lado correcto de la historia”, sostiene Hugo Éric Flores, presidente del Partido Encuentro Social (PES), sobre la alianza electoral que construye con Morena y el Partido del Trabajo (PT), así como su respaldo a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, a quien ya apoyó en 2012.

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Aliado del PAN y de Felipe Calderón en 2006; impulsor de Jaime Rodríguez, El Bronco, en Nuevo León, en 2015, y apoyador del priista Alfredo del Mazo en el Estado de México en junio pasado, el pragmático PES quiere pactar con Morena y el PT el cambio de régimen que, afirma Flores, sólo López Obrador puede garantizar.

“Hoy necesitamos un cambio de régimen político y el único que tiene ahorita esa posibilidad es López Obrador”, subraya este dirigente que conoce muy bien al candidato presidencial priista, José Antonio Meade, de quien fue compañero en la Facultad de Derecho de la UNAM, junto con Luis Videgaray, ambos también estudiantes del ITAM.

“Eran priistas. Luis parecía panista y Pepe era priista-priista”, evoca Flores, quien asegura que ni por esa relación el PES apoyaría al PRI; sus cuatro o cinco puntos se los quiere entregar a López Obrador, no sólo para ganar la Presidencia de la República, sino la mayoría en las dos cámaras del Congreso.

En entrevista con Proceso, revela que sólo con base en la suma de los votos que obtuvieron en la elección federal de 2015, cuando lograron su registro como partidos políticos, Morena y el PES hubieran ganado 198 de los 300 distritos electorales del país. “Y eso que éramos supuestamente fuerzas marginales”.

Pone otro ejemplo: si en Morelos el candidato a gobernador es el alcalde de Cuernavaca, el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, Morena, PT y PES arrasarían, según las cifras de las elecciones pasadas y las encuestas más recientes.

“Ya leyeron esto y están asustados. Por eso están bombardeando la posibilidad de esta coalición, por la pura suma aritmética, no la circunstancia actual que todavía se puede potenciar más”, subraya Flores, quien afirma que aprecia que hay diversos “coletazos”.

–¿Los coletazos de quién son?

–Hay coletazos de tres tipos: los de Morena; los nuestros al interior del partido, algo normal porque nunca hemos dependido de nadie, siempre nos la hemos rifado; y no dudamos que el coletazo fuerte pueda venir de parte del gobierno. No debe ser una alianza muy cómoda para nadie.

La oposición de miembros de Morena la atribuye a la agenda conservadora del PES –en particular su oposición al aborto y a los matrimonios igualitarios–, y que difunden que Miguel Ángel Osorio Chong, dolido por perder la candidatura presidencial priista ante José Antonio Meade, optará por apoyar a Morena.

“Ya podemos ver algunos ataques que se van a venir: toda esta desinformación que están causando de que Osorio está enojado con Meade, con el presidente y que va a usar al PES para demostrarles quién es. Son puras tonterías que no responden a ninguna realidad”, dice Flores, quien afirma que la coalición está en manos de la Comisión Política del PES.

–Y si de usted depende, y no de la Comisión Política, ¿qué decisión tomaría?

–Sin duda ir con Morena. No tengo duda de eso. Pero tampoco nada más depende de la Comisión Política. La pelota no está en nuestra cancha.

–¿Depende de Morena?

–Sí. Tengo que decirlo, porque es la verdad: En estas cosas, la pelota rebota. Hoy la pelota está en la cancha de Morena.

Aborto, jamás

En efecto, tras varias semanas de negociaciones, que hasta la noche del viernes 8 no habían derivado aún en el convenio de coalición –su Comisión Política se declaró en sesión permanente–, el PES se resistía a designar a los candidatos mediante encuestas, como planteó Morena, y se aferraba a que Blanco fuera el candidato a gobernador de Morelos.

Los equipos negociadores han sido encabezados por la secretaria general de Morena, Yeidckol Polevnsky, quien asumirá la presidencia de ese partido tras la renuncia de López Obrador para ser candidato; y por Flores, quien no se ha reunido personalmente con el dirigente, quien sin embargo ha transmitido el mensaje de que al PES se le garantiza un porcentaje de votos para que conserve su registro y que todos los candidatos se designen mediante encuestas.

“Estamos abiertos a las encuestas. No estamos buscando cuotas partidistas; en todo caso estamos buscando los mejores perfiles. Somos un partido de cuadros y en muchos distritos tenemos mejores perfiles que las propuestas de ellos, pero necesitamos un aval de la gente de Morena, porque si no, el candidato termina haciendo campaña solo.”

La candidatura de Blanco para Morelos es otro tema que debe aclararse: “Tenemos la oportunidad de ganar nuestra primera gubernatura. No podemos perder esa oportunidad. Por un acuerdo de carácter nacional nunca vamos a afectar lo local. Ese es uno de los temas que tenemos en corchetes”.

–¿Es el principal?

–Sí.

También, aclara, hay otros temas de carácter técnico que han frenado la firma de la coalición, como cumplir con los lineamientos que emitió el Instituto Nacional Electoral respecto al tema de género, para asignar candidatos en tres bloques de alta competitividad, de media y de baja, un complejo sistema que debe considerar los votos de los tres partidos que quieren coaligarse.

Lo que no ha frenado la construcción del acuerdo del PES con Morena han sido los proyectos de cada partido, ni siquiera los temas controvertidos, como la despenalización del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, porque de lo que se trata es de cambiar el régimen político en el país.

“La unión se da no con base en ‘yo te voy a convencer de esto’ y ‘tú me vas a convencer de esto’. No. Es una premisa mayor de que vamos a tratar de construir un régimen distinto al que hoy existe y en eras de eso sacrificas de manera pública el discurso, sin sacrificar principios, porque nosotros vamos a insistir: si en el futuro se llegase a presentar una iniciativa como ésta en la Cámara, la vamos a combatir por medios legales y haciendo uso de nuestras libertades.”

Pese a eso, admite, “tenemos nuestros temores” por posiciones de Morena: “Nos hemos preguntado si es posible la coexistencia de dos fuerzas que pueden ser, en algunos casos, hasta antagónicas ideológicamente. Esto es una realidad. Son las preguntas que ponemos en la mesa y estamos debatiendo y reflexionando entre nosotros”.

–¿En qué son antagónicos?

–No digo que sea el casi seguro candidato a la presidencia de Morena quien impulse matrimonios igualitarios, aborto, etcétera, etcétera, porque no está en su historial político, pero son causas que muchos dirigentes y miembros de Morena han encabezado de manera pública.

“Y nosotros hemos ido al contrario, siempre cuidando el respeto, siendo tolerantes, pero siempre vamos a estar dando nuestra opinión. No creemos en el aborto, no creemos que sea la solución. No creemos que sea una decisión del cuerpo de una mujer. Podemos entender y hasta justificar algunos tipo de aborto, por violación, malformaciones, lo que está en la ley.”

Se explaya: “Respetamos esa parte, pero no estamos a favor de una legislación (en la) que cada vez son menos semanas para que puedan abortar. Pensamos que hay muchas salidas más. Y no vamos nosotros a dejar de pensar, por una coalición electoral, lo que pensamos. No tenemos el problema con el candidato, pero sí con alguna gente de Morena”.

–Eso también lo superaron los del PAN y PRD.

–Los del PAN son más pragmáticos que nosotros. Lo que nosotros estamos poniendo en la mesa es: “Ustedes tienen el derecho de decir lo que ustedes creen y nosotros tenemos el derecho de decir lo que nosotros creemos”.

–¿Usted sabe si López Obrador es cristiano o católico?

–Esa respuesta yo no la tengo.

Meade en la UNAM

El máximo órgano de dirección del PES, el Consejo Nacional, aprobó no coaligarse con ninguna fuerza y participar solo en la elección federal de 2018, pero Flores dice que “la sorpresa” es que algunos congresos estatales comenzaron a proponer una coalición con Morena.

Inclusive, si no se materializa la coalición, el PES tiene dos opciones para su candidatura presidencial: el actor Eduardo Verástegui, quien se ha caracterizado por su activismo provida, y el cantante evangélico Jesús Adrián Romero, quien, dice Flores, “representa el ADN de muchos que están en esta organización y sería un cañonazo”.

El PES, dice, es un partido independiente que toma sus propias decisiones, pese a que existe quienes creen que tiene vinculaciones con el secretario de Gobernación, porque su primer presidente en Hidalgo, Natividad Castrejón, fue allegado a Osorio Chong y porque el secretario general, Alejandro González Murillo, es sobrino del exprocurador Jesús Murillo Karam.

“La gente no quiere entender que somos un partido absolutamente independiente. Hemos tenido acuerdos políticos, como cualquier actor político, pero los hemos hecho públicos”, insiste Flores, para quien es raro que se le identifique con Meade y Videgaray, sus compañeros en la UNAM.

“Éramos de la misma generación. Tomamos muchas clases juntos. Sabíamos que estudiaban dos carreras y eran muchachos ciento por ciento dedicados a los estudios. Había otros, como yo, que teníamos que trabajar y estudiar. Eran gente que no eran relajientos, estaban en lo suyo.”

–¿Políticamente cómo se les ­identificaba?

–Eran priistas. Luis parecía panista y Pepe era priista-priista. Nos toca el final de la generación de los hijos de los funcionarios públicos en la Facultad de Derecho, porque todos los que querían ser presidentes estudiaban en la Facultad de Derecho.

“Había otros que no queríamos ser presidentes, sólo queríamos ser abogados. Nos encontramos con hijos de políticos que querían ser presidentes. Uno era José Antonio.”

–¿Ostentaba su priismo?

–Sí. Es que era hijo de priista. Luego coincidimos en el extranjero: cuando Videgaray estaba en ITM, Pepe estaba en Yale y yo en Harvard.

Sin embargo, Meade es “un candidato del statu quo” que ofrece hacer de México una gran potencia –“la pregunta es: ¿por qué no lo han hecho si han gobernado?”–, y por eso la opción es Morena y López Obrador:

“El tema de la alternancia ya no es suficiente para nuestro país. Hoy necesitamos un cambio de régimen político. Y el único que tiene ahorita esa posibilidad es Andrés Manuel López Obrador. No estoy diciendo que la alianza está concretada. Este es nuestro análisis. Y es ahí cuando nos preguntamos: ¿Nos ponemos del lado correcto de la historia?”

Este reportaje se publicó el 10 de diciembre de 2017 en la edición 2145 de la revista Proceso.

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