Respeto y solidaridad: valores perdidos

Publicado el agosto 17, 2018, Bajo Columna de opinión, Uncategorized, Autor MonaLisa.


Por: Gabriela Rodríguez, opinión en La Jornada 17 agosto 2018

La situación tan devastada en que el nuevo gobierno recibirá el territorio del país por parte de los administradores actuales no sólo exige un gran cambio de las condiciones estructurales sino también un profundo cambio cultural. Porque atrás de las desigualdades y de la inseguridad que nos rodea, hay una grave pérdida de los valores de respeto y de solidaridad.

Aún en Ciudad de México, tierra cosmopolita y progresista, es necesario impulsar una gran transformación cultural. Según la Encuesta sobre Discriminación realizada por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación casi 28 por ciento de la población de Ciudad de México declara haber sufrido discriminación, la cual vinculan con la falta de respeto, la desigualdad, el maltrato, las humillaciones y el racismo. Las causas más comunes de discrimación se dan a quien tiene bajo nivel educativo (15.3 por ciento), por preferencias sexuales (14.6), el color de la piel (13.9) y la pobreza (13.8).

Los grupos más discriminados son índígenas (18 por ciento) gays y de piel morena (12) y los que ven más pobres (6.3 por ciento). Cerca de 60 por ciento reconoce que está en sus manos eliminar la discriminación, que habría que realizar un trabajo conjunto entre ciudadanía y gobierno para fomentar la inclusión, dar mejor educación e inclucar valores, ubicando al respeto como el eje fundamental para eliminar prejuicios y estigmas, y colocar a los valores universales como el centro de la convivencia pacífica (EIDS, 2017).

El respeto, como reconocimiento y consideración que se debe a las otras personas es condición para saber vivir en armonía y para alcanzar la paz, y no es otra cosa que dar trato igual a los iguales. Junto con la solidaridad, el respeto se ha perdido. Para Jürgen Habermas el trato igual de los individuos no es benevolencia sino solidaridad, y la solidaridad no es algo añadido respecto a la justicia sino simplemente dos aspectos de la misma cosa. Habermas une justicia y solidaridad, colocándolas al mismo nivel; si autonomía significa inviolabilidad de la persona, de la misma manera justicia y solidaridad se afirman simultáneamente.

La solidaridad no deja de ser una ampliación de los lazos de parentesco, pero se extiende a todos los que tienen rostro humano; la solidaridad es cooperación, implica asimetría entre el que la ejerce y el que se beneficia de ella, relación desigual que significa una cierta superioridad de uno respecto del otro, así como el bienestar de una persona es la medida de bienestar del conjunto de la sociedad. El desprecio hacia lo femenino, la violación y el feminicidio son expresiones de injusticia y de falta de solidaridad, afirmación de superioridad y denigración a las mujeres, al someterlas y reducirlas a objeto sexual.

La apuesta para cambiar la cultura tiene que incidir en los medios de comunicación y en las escuelas. Hoy estamos ante una oportunidad única para arrancar el gran cambio cultural que se necesita porque la formación de valores es responsabilidad del Estado. Un sector maltratado y discriminado por la élite política ha sido el magisterio, recuperar respeto y reconocimiento hacia los maestros y las maestras es promover el valor de la solidaridad, hacer de su trabajo la base para reflejar esa solidaridad recibida y así poder dirigirla hacia sus estudiantes.

Ahora que las escuelas de enseñanza básica estarán a cargo del gobierno de Ciudad de México, y que Rosaura Ruiz estará al frente, las nuevas generaciones recibirán una formación integral incluyendo la ciencia y las tecnologías del siglo XXI, el deporte, el arte y la cultura, tanto en las ciberescuelas de los 300 centros de innovación social impulsados desde la Jefatura de Gobierno como en las escuelas de formación básica. Se impulsará además una formación hacia la justicia y la paz en los entornos de convivencia y se diseñará un programa de eduación integral de la sexualidad que se centre en el respeto y la cooperación en las relaciones familiares, amistosas y comunitarias, muy especialmente al interior de las parejas de noviazgo para desterrar el machismo y evitar embarazos en la adolescencia, promover en niños, niñas, adolescentes y adultos/as el respeto al cuerpo, los derechos sexuales y reproductivos así como a la diversidad étnica, religiosa, sexual, social y de género.

Twitter: Gabrielarodr108

Gabriela.afluentes@gmail.com

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