No al negocio del Teletón

Publicado el noviembre 24, 2011, Bajo Columna de opinión, Derechos Humanos, Autor Seti.

Por Carlos Aguero

EL PROBLEMA DE LA TELETÓN NO ES LA OBRA MISMA.

NO SON LOS NIÑOS ENFERMOS.

NO SON LAS FAMILIAS DE ELLOS.

TAMPOCO SON LOS TRABAJADORES DE LA FUNDACIÓN.

Y MENOS NOSOTROS.

El problema es aquel «magnate de las comunicaciones» que aparece en todas partes de la televisión chilena y latinoamericana, con carita de «abuelito bueno», pero que astutamente y durante muchos años, se ha enriquecido y alimentado de gloria y fama con las debilidades de las personas más humildes, apelando a los sentimientos y necesidades más básicos del ser humano como: la pena, el llanto fácil, la culpa, el derecho a la salud, o tener una situación económica digna, y que está buscando hace rato que le levanten una estatua con todos los honores para que cuando se muera, lo haga tranquilo, con la conciencia «limpia» porque no tiene otra forma de ser feliz en la vida que aprovecharse de los más humildes (parece que su dinero no le satisface).

¿Por qué hay que esperar una vez al año para que Don Francis y sus camaradas de las grandes empresas en chile, durante 27 horas de televisión se pongan con grandes sumas de dinero para solidarizarse con niños, jovenes y adultos enfermos físicos y mentales?

Esa «solidaridad» podría hacerse todos los días del año sin tener que recurrir a imagenes televisivas con altísimo grado de morbo emocional.

Es más: Don Francisco SÓLO, PERO ¡¡SÓLO!! como multimillonario que es, podría mantener la obra sin «mendigar» a nadie.

Pero… Lamentablemente su egocentrismo y avaricia no se lo permite, y ha sido capaz de utilizar la imagen de los niños más desvalidos a costa de mantener su figura vigente.

¿Y qué decir de los conductores de la TV o los artistas que trabajan en la TV? ¿Serán tan ingenuos que no saben lo que estan haciendo? ¡¡¡Obvio que no!!! ¡¡¡Si no apoyan al señor se quedan sin «laboro»!!! El dueño de los canales es él. Él puede colocar y/o sacar al que quiere.

También los artistas y conductores necesitan mantenerse en la tele y cada año de Teletón es una oportunidad para generar contratos televisivos multimillonarios con las empresas. A ellos también les gusta aprovecharse de los niños, aunque eso signifique tener que sacarse la ropa, bailar un «koala», bailar en el caño, o prostituírse en público.

¿O qué decir de los políticos, religiosos o funcionarios corruptos que aparecen donando plata para limpiar su imagen?

¿O… Qué decir de Don Francis dándole la mano al «capitán general» en alguna fotografía de la dictadura? ¡¡Impresentable!!

¡¡¡DESPIERTEN GENTE!!! Don Drancisco discrimina a la gente. Nos coloca entre dos grupos: los «normales» por un lado y los «enfermitos» por otro. Durante 27 horas de TV nos trata de hacer sentir culpables y miserables por tener todas nuestras extremidades. Que yo sepa, hace muchos años que se terminó el concepto de discapacidad en todo rango de la vida. La «discapacidad», si se piensa friamente, no existe. En este mundo moderno, todos tenemos capacidades distintas, y no me estoy refiriendo sólo a lo físico.

¡¡Y ojalá para el viejo sigan naciendo niños enfermos mentales o con problemas físicos, es lo mas rentable para su negocio!!!!

UNA REFLEXION INTERESANTISIMA:
«La utilización de niños con fotos y sus diagnósticos vulnera los derechos de estos mismos. No es digno ni legal que se exhiban rostros de niños con nombre y apellido, y sus malformaciones en pantallas de televisión y gigantografías. Todos los hombres nacen libres en diginidad y derecho (artic. 19 de la Constitución Política de 1980). Además la Ley 19.284 para la plena “Integración Social de las Personas con Discapacidad” del año 1990 señala expresamente en su artículo 2° que la prevención y rehabilitación de las discapacidades es un DEBER del estado chileno, y un DERECHO inherente de las personas con discapacidad. No existe en Chile ni en el mundo una clínica que publique el rostro, nombre y diagnóstico de sus pacientes, porque sería de repudio generalizado. El exito continuo de la Teletón tiene su origen en la falla profunda del Estado».

Alejandro Hernández (Presidente Fund. Nac. de Discapacitados).

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