¡La Calma Terminó!: Vientos de Guerra Azotan los Estados Unidos

Publicado el junio 24, 2020, Bajo Internacional, Opinión, Autor MonaLisa.


Autor: Adolfo Díaz Fernández, junio 22, 2020
La Era de México

Hace unas semanas publiqué en este sitio una columna hablando sobre la situación geopolítica del mundo con el COVID 19 y su futuro, mencioné en un breve fragmento como la tensión doméstica de los Estados Unidos desatada por décadas de una Guerra Racial (ahora alentada por grupos de “extrema izquierda”, anti-fascistas y operadores extranjeros financiados por George Soros y organizados por la CIA) había fragmentado a la Sociedad Estadounidense, siendo este su punto débil más frágil y delicado.

Ya que es un conflicto histórico que tiene su trasfondo en el pasado extremista, racista y esclavista de los EU, una herencia desastrosa y tormentosa que el Imperio Británico dejó a sus “hijos” —recordemos que junto a los turcos y judíos, los comerciantes de esclavos británicos eran los más abundantes; además las prácticas genocidas contra los pueblos nativos del Norte de América, los indios y los africanos no se olvidan fácilmente, aunque extrañamente tendemos a olvidar que entre los más grandes comerciantes de esclavos también habían negros musulmanes como los que secuestraron a Cervantes.

Además, es una complicación que está destinada a darse en naciones sumamente heterogéneas y jóvenes, pues por más que las leyes, los papeles y la política digan lo contrario, uno nunca dejar de ser lo que es por haber nacido en otro lugar o haber obtenido la ciudadanía de cierto país.

Muhammad Ali en su momento, se enfrentó a los promotores globalistas de la “integración” y destrucción de la identidad para crear una sociedad “más abierta e igualitaria”, legendaria es su entrevista con Michael Parkinson, de la BBC, en la que dijo lo siguiente:

Los pájaros azules vuelan con pájaros azules, los pájaros rojos con pájaros rojos (…) las palomas quieren estar con palomas (…) Los buitres con los buitres (…) ¡Y todos son pájaros!, pero ellos tienen diferentes identidades (culturas): las águilas les gusta encumbrarse por la montañas, a los buitres les gusta volar por el desierto, a los tordos les gusta volar por los árboles y la yerba…

No veo parejas blanco-negras en la Anglo-América andando por ahí orgullosos con sus hijos a brazos y saliendo a las calles (…) Es muy tarde para mí para que me reeduquen en una celda. Yo tengo un buen concepto de mí mismo, tengo una hija hermosa, una esposa preciosa, ellas se parecen a mí y somos felices y no tenemos problemas. Y no podría enamorarme tanto de ninguna mujer en esa celda y no habría una mujer tan buena. ¿Lo entiendes? (…) No es triste que quiera que mis hijos se parezcan a mí, cualquier persona inteligente quiere que sus hijos se parezcan a uno. Yo estoy triste porque tú quieres exterminar mi raza y hacerme perder mi hermosa identidad.

Esto no es ni de cerca una promoción del odio entre las razas —como seguramente alegarán hoy los liberales— fue en su día un llamado a la sociedad estadounidense de que nadie debe lamentarse y odiarse por lo que es. Por el contrario, deberían sentirse orgullosos de lo que son y de donde vienen, para asegurarse de que en un futuro elementos extraños y anti-nacionales no intenten quitarles su identidad. Pues racista no es el que llama negro a un negro, racista es el que cree que eso es racismo, ya que asume de facto que ser negro es malo, denigrante y humillante.

Se puede vivir en armonía y comunicación bajo esa premisa, y para una nación tan diversa como los Estados Unidos sería la fórmula perfecta para acabar con los conflictos raciales, pero claro hay ciertos grupos a los que no les conviene, y se encargan de confrontar a los pueblos entre sí dividiéndonos en oprimidos y opresores, privilegiados y no privilegiados. Gracias a esto el conflicto racial en los Estados Unidos es una bomba de tiempo que en las últimas décadas se ha ido alimentado con una serie de campañas políticas y publicitarias en las que constantemente se busca convencer a los afros estadounidenses de que están siendo oprimidos por los blancos estadounidenses. Particularmente por los cuerpos de policía, que son el blanco primordial de las campañas “anti-racistas”.

Así el pasado lunes 25 de Mayo, con el OBAMAGATE sobre la mesa de investigaciones, con la defensa de Hillary Clinton perdiendo un juicio, en plena pandemia y año electoral, hicieron estallar esa bomba de tiempo contra Donald Trump, cuando Dereck Chauvin (presunto policía de Minneapolis, ciudad gobernada por el Partido Demócrata y un alcalde adicto a Hillary Clinton) en un sometimiento y arresto del ciudadano George Floyd (del que se ha dicho mucho, pero la verdad es que sabe muy poco) fue grabado por testigos colocando su rodilla en el cuello de Floyd por más de 7 minutos, lo que (junto a un Estado de Salud Subyacente y golpes, según la autopsia) le causó la muerte momentos más tarde.

Las imágenes, claramente, no tardaron en difundirse por todas las redes sociales. Rápidamente los Mass Media, los políticos y “activistas sociales” levantaron la voz al cielo contra la brutalidad policial que hay en los Estados Unidos, y como lo dicta la estrategia de Propaganda de Soros, optaron por culpar a Trump. La reacción de la gente, enfurecida e inspirada por la propaganda (y hastiada por el encierro), fue organizada por el Grupo de Choque Demócrata conocido como los “Antifascistas” y el Colectivo “Black Lives Matter” —ambos enlazados a la Open Society de George Soros— para iniciar revueltas en la ciudad que poco a poco se fueron tornado en caóticas y agresivas, desencadenando en el incendio del Cuartel de la Policía de Minneapolis (que curiosamente no opuso resistencia alguna) y el saqueo y destrucción de tiendas, centros comerciales y áreas públicas.

Cuando la situación se tornó inviable, Trump advirtió que si el alcalde de Minneapolis no era capaz de controlar la ciudad y restaurar el orden, se vería obligado a desplegar a la Guardia Nacional para hacer el trabajo. El acalde, Jacob Frey, del Partido Demócrata (que lo grabaron “rompiendo en llanto” frente al atáud de George Floyd) brilló por su ausencia, creó un vacío de poder que se fue extendiendo gradualmente y fue aprovechado por los Grupos Antifascistas. En consecuencia, Trump cumplió con su advertencia, el viernes 29 de Mayo, la Guardia Nacional fue desplegada en Minneapolis para restablecer el orden y responder al terror con la fuerza.

Para el momento, ya se habían avistado patrullas de grupos civiles nacionalistas que se encargaron de repeler varios de los primeros ataques a la fuerza.

El caos se había esparcido por Minnesota, y en cuestión de horas, por todo Estados Unidos se empezaron a reportar movilizaciones “antifa” y de “Black Lives Matter” apoyadas con la propia logística del Partido Demócrata y algunos traidores republicanos. Obviamente con los Medios Masivos de comunicación de su parte y las grandes empresas apoyando con campañas de propaganda. Al mismo tiempo que Trump asestaba otro golpe contra el “Deep State”, abandonando la Organización Mundial de la Salud, liderada de facto por Bill Gates y el Partido Comunista de China.

La gente que se deja asombrar por simples golosinas veía y sigue viendo en esos actos “el inicio de una revolución popular y verdadera” contra “Trump el racista”, pero quienes han seguido de cerca los eventos de la Primavera Árabe, la Guerra Civil de Ucrania, el Conflicto de Georgia, y los constantes ataques contra la “homofobia” de Putin, nos percatamos al instante que, esto solo son los primeros pasos hacia una Revolución de Colores en Estados Unidos, firmada y patrocinada por la CIA y George Soros. Como ya había advertido Daniel Estulin varios meses atrás.

Recordemos que a inicios del 2020, George Soros hizo presencia pública en un evento solo para decirle al mundo que “en tiempos revolucionarios, cualquier cosa puede ocurrir” en referencia a las aspiraciones reeleccionistas del Presidente Trump. Viendo que en el 2016 no bastó con sacar a todas sus prostitutas (actores de hollywood, influencers, políticos y empresarios) para hablar contra Trump y poner a todo el aparato mediatico-informativo de los Estados Unidos a favor de Hillary Clinton, en esta ocasión los globalistas decidieron mostrar su musculo y capacidad operativa en terreno. Aprovecharon de igual manera el momento para “revivir” al Grupo de “Anonymous”, una rama de la CIA dentro de sus múltiples operaciones de guerra psicológica, para sacar a la luz la “Lista Negra de Epstein” y varias revelaciones de como algunas personalidades influyentes de los últimos años fueron deliberadamente asesinados por denunciar las prácticas pedófilas y sanguinarias de la Élite Anglo-Sajona, y como no, para limpiar el nombre de los Clinton, Obama y Bush, y de alguna manera embarrar a Trump con la Red de Pedofilia más grande del mundo.

Una pantalla de humo al mero estilo de Hollywood; primero que nada, la Lista Negra de Epstein lleva años formándose e investigándose por gente más seria que un supuesto colectivo de “héroes cibernéticos encapuchados”, gran parte de ella, la más importante de hecho, se reveló con la caída del propio Epstein el año pasado. Segundo, como una película escrita por dementes y dirigida por tarados, se les olvidó añadir que no hay ninguna prueba hasta ahora de que Trump haya participado o sido parte, de alguna forma, de la Red de Epstein.

Lo que sí hay, sin embargo, son pruebas que demuestran lo contrario:

En abril del 2016, meses antes las elecciones presidenciales, Katie Johnson puso una denuncia por acoso y abuso sexual contra Donald Trump (que en aquel momento estaba contendiendo por su lugar como candidato a la Presidencia dentro del Partido Republicano). Johnson afirmaba que Trump la había violado a la edad de 13 años durante una de las fiestas sexuales de Epstein. La denuncia fue retirada en Noviembre, después de que Trump triunfará en las elecciones, supuestamente porque Katie tenía mucho miedo de hablar en público al respecto. Pero propio Daily Mail, que no es un medio precisamente pro – Trump difundió que la denuncia era falsa, un bulo político para desprestigiar la candidatura de Trump, ya que “los documentos de la corte no ofrecían evidencia corroborativa de que sus afirmaciones fueran ciertas”.

En Julio del 2019, el New York Post, publicó una nota en la que se cuenta como el propio Trump se encargó de excluir a Epstein de su Resort en Florida, cuando se enteró que estaba tratando de convertir el Club “Mar-a-Lago” en uno de sus terrenos de cacería. De acuerdo con la nota: “Trump supuestamente prohibió a Epstein de su Club Maralago en West Palm Beach porque Epstein agredió sexualmente a una niña en el club’, según los documentos, archivados en el Estado del Sol como parte de una batalla legal en curso entre Epstein y Bradley Edwards, que representó a muchos de los acusadores menores de edad de Epstein en demandas civiles contra él (…) El mismo archivo también cita la acusación de Jane Doe de menores de edad de que la novia de Epstein, convertida en amiga Ghislane Maxwell, la reclutó en Mar-a-Lago para ser la ‘esclava sexual’ de la pareja”
La única prueba “física” que tenían los críticos de Trump sobre su presunta participación en los eventos de Epstein, son unas fotos con una niña rubia que varios a interpretado de manera sexual. La cuestión, es que esa niña es su hija, Ivanka. A partir de este desliz, han buscado sexualizar o buscarle doble sentido a algunos comentarios de Trump sobre su hija. Mera interpretación maliciosa de los hechos y especulaciones enfermizas.

Para los consumidores apantallados, cuya capacidad de raciocinio se ha visto opacada por tantas series y películas de Netflix, que creen verdaderamente que el colectivo conocido como “Anonymous” es un Movimiento Revolucionario que busca cambiar el mundo a través de sus ciberataques y vídeos sensacionalistas, les hago un pequeño recordatorio de lo que es este supuesto colectivo de “héroes enmascarados”.

Contrario a lo que buscan difundir con su propaganda, Anonymous jamás ha revelado información verdaderamente peligrosa o sensible de los Gobiernos Occidentales miembros de la OTAN o aliados de Estados Unidos y Gran Bretaña. De hecho han sido armas de estos contra otros gobiernos, como cuando en el 2012, tras el paso de “La Primavera Árabe” llevaron a cabo una guerra cibernética contra el legítimo gobierno de Bashar Al-Assad en Siria o como cuando en el 2014 aseguró que había liberado información del gobierno chino infiltrándose en más de 50 bases de datos de este, todo esto como una “medida de apoyo para los ciudadanos de Hong Kong”.

Y la cosa no terminó ahí; en el 2016 Anonymous supuestamente atacó los sitios web del Gobierno de Corea del Norte en “respuesta al último lanzamiento satelital del país”. Y como si de un comic de Marvel se tratase fue y se lo contó nada más y nada menos que al semanario USA Newsweek.

Como dato curioso, hasta el 2018, Anonymous figuraba entre los principales donantes del Centro Shorenstein, una entidad que respalda al First Draft News. El Centro Shorenstein tiene como donantes a Google, a la Open Society de George Soros, la Fundación Ford y la Carnegie Foundation. ¡El cuento se cuenta solito! (Créditos a Herbert Kegel, en Twitter)

Bueno, tras este pantallazo de humo que puso a hervir a las Redes Sociales, corrió el rumor, por un supuesto soplón dentro de la Casa Blanca, de que Donald Trump habría sido evacuado al Bunker “Secreto” de la Casa Blanca, que está pensado para resguardar al Presidente, su Gabinete y altos funcionarios del gobierno ante un eventual ataque nuclear. Esto como una medida de protección por las violentas protestas que ocurrían en Washington D.C., cierto o no (imposible de saber a este punto) la noticia se usó, como cabría esperar para dejar en ridículo al Presidente Trump. A la par de estos rumores, las noticias sobre como gradualmente el caos se iba esparciendo por toda la unión, se difundieron masivamente. Y es que no es para menos las escenas parecían sacadas de la película “The Joker”, de la que ya hice un análisis por cierto.

Trump

Al día siguiente en una brillante jugada política, Trump salió de la Casa Blanca para caminar junto a los miembros de su gabinete y un cuerpo de seguridad por las destrozadas y vandalizadas calles de Washington D.C., para visitar la Iglesia de San Juan ubicada en Lafayette Square, y ahí con Biblia en mano y frente a los medios demostró que él y sus proyectos se mantienen pese a todo. Es la transición del Momento Nixon hacia el Momento Trump.

Los Anti-Fascistas en Estados Unidos se hicieron con el control de diferentes ciudades a lo largo y ancho del país, a las que denominan “Zonas Autónomas Antifa” en una especie de parodia a las comunas anarquistas de los Siglos XIX y XX. Pese a que la situación se ha ido controlado gradualmente, en algunos Estados y Ciudades, (principalmente gobernadas por el Partido Demócrata) continúan los desmanes y asaltos contra la población blanca e incluso mexicana.

A su paso por las ciudades los Grupos Antifascistas y de Black Lives Matter se han ido reforzando con otras ramas del mismo Bloque de Soros, como el Lobby LGTB+, las “Nuevas Panteras Negras” o Grupos “Black Power” y los Grupos más radicales del Feminismo Moderno (a la vez se han organizado en otras naciones del mundo para expandir su ola de caos). También se han encargado de arruinar y denigrar aún más la vida de quienes dicen defender, arrasando con pequeños negocios y propiedades de familias honradas o fuentes de trabajo. Pero así como se han visto reforzados por la gente de Soros, también se han enfrentado a una férrea resistencia del Pueblo Estadounidense, que apelando a sus derechos de la Segunda Enmienda se ha organizado y pertrechado para defender su estilo de vida, su propiedad y a sus familias. En esta resistencia también participan negros y mexicanos.

Aunque probablemente a este punto, ustedes, estimados lectores, ya estén al tanto de la mayoría de cosas que he dicho. Este resumen de los eventos era necesario para hacer la siguiente pregunta: ¿Estamos ante el comienzo de la tan avisada Segunda Guerra Civil de los Estados Unidos?

Desde hacía ya unos años, varios analistas, entre ellos Daniel Estulin, Alfredo Jalife-Rahme y Adrián Salbuchi han estado advirtiendo que la inestabilidad política dentro de la unión, la polarización de la sociedad y su radicalización, está conduciendo ante un atemorizante escenario de guerra civil. Tema que también he tratado en otras publicaciones de este sitio.

En el Siglo XIX, durante la Guerra de Secesión, vimos el inevitable choque de dos Ideologías y Sistemas que por naturaleza no eran capaces de convivir dentro de un mismo espacio territorial. La Guerra de Secesión no fue simplemente por liberar a los Esclavos Negros del Sur, fue el choque entre dos estilos de vida, sistemas económicos y pensamientos adversos. Por un lado estaba el Norte, Industrializado, Mercantil y en constante desarrollo, que había dejado atrás la esclavitud para avanzar gradualmente hacia la desegregación racial y la unidad de todos los elementos que forman la identidad de los Estados Unidos; y por el otro lado, tenemos al Sur, Agricultor, Ganadero y abandonado (rezagado) que para conservar su estilo de vida y mantener vivo su sistema económico se benefició del comercio de esclavos y los trabajos forzados. Al tratar de imponerse el Sistema del Norte, al Sur no le quedó otra opción que sublevarse en armas. La Confederación de los Estados Americanos no buscaba imponer su visión a los demás miembros de la Unión, sino que abogaba por su derecho a separarse de la Federación Americana para emprender su propio camino como una nación libre y soberana (que como recordarán fue el mismo recurso que los colonos yanquees usaron en Texas para arrebatársela a México).

Pese a que en teoría la Guerra de Secesión ha concluido, durante todo el Siglo posterior a la rendición del General Lee (9 de Abril de 1865) y la derrota definitiva de la Confederación, la Unión Americana tuvo que reconstruir los Estados asolados por la guerra y emprender una ardua campaña de reintegración política que costó años mantener. Todavía durante la década de los años 30s y 40s había temores de que, por la Gran Depresión Económica y la inestabilidad de la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos, los sentimientos secesionistas fueran avivados por grupos “outsiders”. De ahí que hasta hoy en día, la política del Gobierno Estadounidense respecto a la Guerra de Secesión ha virado más por una aceptación histórica de los errores, así como una aceptación histórica de las virtudes de ambos bandos, de ahí que el General Lee siga siendo reconocido como héroe de guerra, al igual que Ulises Grant. Y que se permita a los denominados Dixies portar o usar banderas de la Confederación.

Hoy en día nos encontramos frente a un escenario similar en los Estados Unidos, el choque de dos sistemas e ideologías incompatibles que no pueden ni podrán coexistir dentro de un mismo espacio. Nacionalismo contra Globalismo, Trump contra Soros. Si nos ceñimos por las hipótesis más serias al respecto de lo que está pasando en nuestro vecino país del norte, hay un enfrentamiento de alcances internacionales entre dos grupos de poder, conformados por distintos proyectos globales y regionales.

De acuerdo con el Profesor y Doctor, Alfredo Jalife-Rahme, las recientes declaraciones de Rudolph Giulani respecto a la interferencia de George Soros en los asuntos internos de los Estados Unidos, tienen sustento en datos y hechos verificables. Sobre todo después de que Michael Vachon, portavoz de la Open Society, saliera a decir que:

Facebook, Twitter y otras plataformas de las redes sociales están siendo usadas para difundir la ahora familiar y la totalmente desacreditada teoría de conspiración de que George Soros y las fundaciones Open Society Foundations pagan a la gente por protestar, en este caso por el asesinato de George Floyd. Estamos horrorizados por este intento de deslegitimar la genuina efusión de furia y preocupación de la gente en EEUU y en todo el mundo.

Ante esto Jalife menciona que:

Será el sereno, pero, independientemente de la legitimidad de las impactantes protestas en alrededor de 40 ciudades de EEUU —en su mayoría, curiosamente, gobernadas por los Demócratas—, el grupo BLM recibe más de la tercera parte de su financiamiento de parte de George Soros.

Sea lo que fuere, Farhad Manjoo exulta en The New York Times —rotativo cercano a Soros y a los Clinton— que “BLM está ganando”, lo cual es totalmente cierto en los Estados y ciudades gobernadas por los Demócratas en un país totalmente desgarrado entre sus globalistas y sus nacionalistas supremacistas blancos, anglosajones y protestantes (WASP, por sus siglas en inglés).

Incluso, llama la atención que el mismo Partido Demócrata, en un memorándum filtrado en 2015, había advertido a sus legisladores de “no ofrecer apoyo” a los radicales del BLM.

Hoy la globalista Nancy Pelosi, después de su fallido impeachment, empapada por su desbordado rencor para impedir la reelección de Trump, ha llegado hasta el acto ritualista de contrición mediante el kneeling,(hincamiento de rodilla) que inició como protesta antirracista contra los afro el jugador de futbol americano Colin Kaepernick.

Dejando de lado la proclamación de la “zona autónoma de Seattle” —coincidentemente centro matricial de dos gigantes high tech de Silicon Valley: Microsoft de Bill Gates y Amazon de Jeff Bezos, ambos enemigos acérrimos de Trump—, el triunfo, al corte de caja de hoy, de BLM ha llegado a contagiar hasta al sicalíptico oportunista Jamie Dimon, mandamás del banco globalista JP Morgan, quien operó el ritual del kneeling frente a la bóveda inexpugnable de su mega-banco que ha sido uno de los principales promotores de la desigualdad local / regional / global.

A su vez, en Gran Bretaña, miembros del Partido Laborista, en particular Tony Blair y Gordon Brown, han salido a exigir al mundo la creación (imposición) de un “Gobierno Mundial” para hacer frente a la pandemia del COVID. Proyecto Global del que claramente se vería beneficiado el decadente Imperio Británico y la City de Londres, centro de control del Sistema Financierista.

Jalife también comenta que:

Todavía los globalistas poseen una poderosa maquinaria totalitaria de propaganda con la que ha cogobernado y desinformado desde el colapso de la URSS en 1991, sin una disuasiva contraparte informativa de corte no globalizador.

Cada vez que el grupo de George Soros es evidenciado in fraganti, su defensa se confina a blindarse con las vacuas palabras teorías de la conspiración.

El problema con George Soros es que confiesa carecer de moral y solo opera de acuerdo con los intereses pecuniarios de los mercados sin importarle los daños colaterales a los seres humanos.

Los planes para desestabilizar a Estados Unidos y desencadenar su fragmentación ya venían poniéndose en marcha desde hace años, antes de la muerte de George Floyd y el auge de la Guerrilla Urbana Black Panther-Antifa. Para Alfredo Jalife-Rahme, está hipótesis tiene sustento en una base racial-económica y política que caracteriza a los Estados Unidos. Y podría haber estado en su punto más álgido durante la administración de Barack Obama, a quien muchos llaman “el Gorbachov Estadounidense” por encargarse de darle la estocada final a la Unión Americana.

Ya antes de los disturbios que desencadenó el homicido de Georg Floyd, la venta de armas se había incrementado en forma ominosa en EEUU, lo que denota la angustia de su población.

La balcanización de EEUU y, por extensión, de Norteamérica —concepto geoeconomicista que abarca a EEUU, Canadá y México, las tres economías del T-MEC—, se extiende al norte de México, motivo de un libro de Joel Garreau de hace 39 años donde plantea la subdivisión de EEUU en 9 naciones:

Nueva Inglaterra: con Boston como capital, que incluye provincias de la costa atlántica de Canadá;

The Foundry: capital Detroit; lo equiparan al rust belt, en declive;

Dixie: con Atlanta como capital y con los estados que formaron la Confederación en el Sur;

The Breadbasket: con Kansas City como capital; poderosa región agrícola de las Grandes Planicies;

Las Islas: con Miami como capital; abarca Florida y el Caribe;

Mex-América: su capital es Los Ángeles. En ella se incluyen porciones del sur y del centro de California, del sur de Arizona, de la frontera de Texas con el Rio Bravo, la mayor parte de Nuevo México, la península de Baja California y el norte de México;

Ecotopia: con San Francisco como capital; engloba el noroeste de la costa del Pacífico, Alaska, estados de Washington y Oregon, y British Columbia (Canadá);

The Empy Quarter: capital, Denver.

Quebec: capital, Quebec City; provincia francófona de Canadá.

Por otro lado, el diplomático ruso, Igor Panarín propuso en el 2008 durante la Crisis de Lehman-Brothers que aceleró el despertar del Dragón Chino y la caída de Estados Unidos, que la Unión Americana podría fragmentarse en 6 naciones:

Costa del Atlántico de EEUU: puede unirse a la Unión Europea;

La República de Texas: será parte de México o estará bajo su influencia;

La Republica de Centro y Norteamérica: será parte de Canadá o bajo la influencia de Canadá;

La República de California: será parte de China o estará bajo la influencia de China;

Alaska: regresará a Rusia;

Hawái: será parte de Japón o de China.

Asimismo Jalife recuerda que en el 2011, el galardonado autor Colin Woodard se abocó a expurgar la historia de las Once Regiones Culturales Rivales de EEUU:

Yankeedom: parte entera del noroeste al norte de la ciudad de Nueva York y alcanza Michigan, Wisconsin y Minnesota; valora la educación, el logro intelectual, el empoderamiento comunitario y la participación ciudadana; admite la regulación gubernamental;

La Nueva Holanda: aliado natural del Yankeedom. Abarca la ciudad de Nueva York y el norte de New Jersey; cultura muy comercial, materialista con tolerancia a la diversidad étnica y religiosa; comprometida a la libertad de investigación y conciencia;

Los Midlands: se localizan ampliamente en el Medio Oeste, con una cultura de clase media; de opinión política moderada donde no gusta mucho la regulación gubernamental; considerada como la gran región volátil (swing);

Tidewater: región de Chesapeake Bay y Carolina del Norte. De orígenes feudales que favorecieron la esclavitud y encarnan el respeto a la autoridad y a la tradición;

Los Grandes Apalaches: abarcan partes de Kentucky, Tennessee, West Virginia y Texas, donde abundan los rednecks; valoran la soberanía personal y la libertad individual;

El Sur Profundo: Alabama, Florida, Mississippi, Georgia y Carolina del Sur; estructura social muy rígida contra la regulación gubernamental que amenaza la libertad individual;

El Norte: partes de Texas, Arizona, Nuevo México y California, donde domina la cultura latina que valora la independencia, la autosuficiencia y el trabajo duro;

La Costa Izquierda: engloba la costa de California; incluye Juneau (Alaska);

El Lejano Oeste: Estados del centro; incluyen Montana, Wyoming y Utah; muy conservador y abocado a la industria,que resienten sea controlada por Wall Street;

La Nueva Francia: alrededor de Nueva Orleans en Luisiana, a la que se agrega la provincia de Quebec (Canadá); de tendencia liberal. Aceptan la participación del gobierno en la economía;

First Nation: viven en la parte norte del país; representados por los nativos estadunidenses que gozan de soberanía tribal.
Para Entender: ¿Es factible la balcanización de EEUU?

Con esta hipótesis también coincide el analista argentino y líder del Proyecto Segunda República, Adrián Salbuchi, que creció en los Estados Unidos de los años 50s y 60s.

Para Salbuchi, no solo se trata de una cuestión racial, sino que esta fragmentación que estamos viendo en los Estados Unidos ya venía escrita en el propio genoma de la nación Estadounidense, por decirlo de alguna manera. Para explicar esto debemos remontarnos a los orígenes de EU. Como ya muchos sabrán, al principio el poder político y económico en los EU estaba detentado por lo que se denomina como los WASP (Blancos Anglosajones y Protestantes), las 13 colonias británicas eran anglicanas, pero tras la emancipación de estas en la encarnizada Guerra de Independencia, los nacientes “Estados Unidos” decidieron cortar sus lazos religiosos con el Imperio Británico generando algo así como el cisma del cisma.

Tras lograr independizarse y establecerse como una nación soberana, el Gobierno de Washington promovió una política de inmigración abierta para ciudadanos provenientes de Europa, eran los cimientos del “Sueño Americano”. Empero, los irlandeses que llegaban a puerto estadounidense, no dejaban de ser irlandeses, y lo mismo sucedió con los alemanes, suecos, españoles, polacos, escoceses, franceses, holandeses, belgas, judíos, rusos y el sinfín de nacionalidades que se aglomeraron en tierras norteamericanas. Sin una identidad clara, había solo tres cosas que podrían mantener a la Unión Americana: la Raza (en su día la gran mayoría eran blancos), la Constitución/Estado de Derecho (de ahí la rigidez del Sistema Legal estadounidense) y, probablemente el que sea el factor más importante, el “Estilo Americano de Vida” que prometía oportunidades laborales más justas y redituables que en otras naciones, así como la oportunidad de vivir en plena libertad a través, precisamente, del dinero generado por el trabajo.

Sin embargo, aún con el factor racial de su lado, entre los blancos estadounidenses, según la ascendencia de estos, se habla de ítalo-americanos, judío-americanos, germano-americanos, hispano-americanos, etc., y para diferenciarse racialmente se habla de afro-americanos, chino-americanos, nipones-americanos, mexico-americanos y nativo-americanos. No hay como tal un concepto homogéneo de nacionalidad, como sí lo hay en las demás naciones del mundo. Estos problemas de identidad son los que durante años, han sembrado en el seno de los Estados Unidos, la violencia doméstica que de tanto en tanto estalla de manera dramática.

Objetivamente no se puede negar que durante 2 siglos, Estados Unidos manejó una doctrina sumamente radical, especialmente contra todos los componentes no-blancos de sus tierras que se pudo ver durante la Segunda Guerra Mundial cuando se perseguía y encerraba a los ciudadanos estadounidenses oriundos de Japón o descendientes de japoneses, bajo una lógica de que, por solidaridad con su pueblo podrían convertirse en activos del Imperio Japonés. Situación similar vivieron los chinos durante las tensiones propias de la Guerra Civil China. Y aún hoy en Estados Unidos existe un serio problema con sus ciudadanos negros por los índices de criminal propios de sus segmentos, que no son otra cosa que consecuencias del deliberado abandono del gobierno, abandono que hoy Trump busca revertir.

La Violencia Racial de Estados Unidos no radica en que una raza sea superior y más pudiente, y la otra inferior y animal como muchos puritanos aseguran. Radica en una brecha económica que el Deep State y el Modelo Neoliberal Globalista se ha encargado de profundizar y agrandar. Estamos observando el fracaso del proyecto estadounidense, y tal como lo dijo Lincoln en su histórico y poderoso discurso de la Batalla de Gettysburg, corresponde a los ciudadanos la gran tarea de «que esta nación, bajo la guía de Dios, vea renacer la libertad, y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra». La pregunta es, ¿Logrará redefinirse o aceptará finalmente su derrota y división?

Ciertamente la agenda del globalismo, así como se planeó el derrumbe de la Unión Soviética, se prevé ahora o preveía un colapso manipulado de los Estados Unidos con el fin de movilizar todas las bases de la Gobernanza Global en China. Sobre esta idea, hay dos vertientes que separan a los analistas:

Que este es la Agenda que se está siguiendo a nivel global, y en la que Trump interfiere porque los nacionalistas estadounidenses (la facción político-militar a la que representa Trump) están retomando el timón de Washington y sacando a Estados Unidos del abismo de decadencia en el que venía sumiéndose desde su derrota en la Guerra de Vietnam. El Deep State sería entonces Pro-China, y “Demócrata”.

Que China no se está ciñendo a esta agenda, y que no piensa convertirse en el instrumento de las élites globalistas debido a que el PCCh tiene sus propios proyectos globales en los que el Partido Demócrata y George Soros quieren intervenir para provocar su fracaso. Y que ante esta insurrección china los globalistas tuvieron que poner en reversa su agenda con Estados Unidos, en la que Trump interfiere porque una reelección de este en las elecciones del 2020 supondría el inicio de una cacería contra la Camarilla de los Rothschild y por ende el fin del Bloque Globalista, de ahí que la batalla sea por recuperar la Casa Blanca, cueste lo que cueste.

Sea cualquiera de estas dos vertientes la verdadera (o que incluso haya una tercera visión que no conocemos), los hechos son claros: de la manera que sea, Trump interfiere con los planes del Bloque Globalista. Con la muerte de George Floyd, y el re-alzamiento de los grupos extremistas antifa y de BLM, Soros abrió en Estados Unidos el primer Frente Anti-Nacionalista, sembrando discordia racial para cosechar un conflicto entre Blancos y Negros. Que ahora, siguiendo un poco el ejemplo de la Guardia Roja de Mao Zedong y su “Revolución Cultural” o de los barbaros y su saqueo sobre Roma, Antifa y BLM (escoltado por las Panteras Negras), se han dedicado a destruir el patrimonio histórico y cultural de Estados Unidos con la destrucción y derrumbe de monumentos nacionales.

Pero hay un Segundo Frente Anti-Nacionalista, este de nivel internacional, y como hipótesis personal con especial énfasis en México. ¿El objetivo? desestabilizar la frontera sur de los Estados Unidos e impedir que la gente de Trump en México gane las elecciones del 2021 y 2024.

Tras el revuelo de las protestas en los Estados Unidos, ciertos grupos extremistas en México comenzaron a poner en marcha una Campaña de Desestabilización contra el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que guste o no –eso da lo mismo– es aliado importante de Trump. Esta campaña de desestabilización, sigue las premisas planteadas por otras tantas en México:

Tenemos primero el repentino estallido de una noticia que deliberadamente fue enterrada por los medios y las autoridades (en este caso el asesinato de Giovanni López, un albañil de Jalisco a quien la policía mató a golpes por no traer cubre bocas).
Segundo tenemos la aparición de lo que se denomina como “Mano de Gato” (grupo de personas lanzadas al frente político como carne cañón para fabricar, de manera consciente, mártires que le den fuerza a un Partido o Movimiento), que como usualmente vemos en México esta tiende a esta formada por estudiantes a quienes previamente, en las aulas de alguna universidad, se encargan de adoctrinar y preparar, en esta ocasión le tocó a la UdeG (cuyo historial bañado en sangre y corrupción habla por sí solo) que durante años ha venido adoctrinando a los estudiantes con el feminismo, la Agenda de Género y las Ideas Globalistas-Neoliberales para después, a través de su brazo armado, la FEU (FEG), movilizarlos en defensa de sus intereses que en esta ocasión parece haber sido armar un teatro mediático del cual el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro (antiguo miembro de la FEG), se aprovecharía para golpear al Presidente y culparlo de la situación.
Con estos dos puntos se da cabida a la aparición de las primeras células “antifascistas” del país, que al igual que con las radicales feministas, Claudia Sheinbaum se encarga de cobijar en la capital del país (ataques a las embajadas para provocar conflictos diplomáticos).

El cuarto punto de esta estrategia de desestabilización es promover la inestabilidad política acompañada de la inestabilidad regional provocada por la fragmentación la aparente Cartel de Sinaloa y el ascenso del Cartel Jalisco Nueva Generación, que como siempre trae consigo la aparición de nuevos jugadores dentro del negocio y luchas encarnizadas por territorios y el poder (no nos olvidemos que los carteles son instrumentos de la CIA)

El quinto punto lo tenemos en los Mass Media, quienes se encargan de ensalzar a nuevos “héroes” y fabricar conflictos o creando culpables, en los que el Eje de toda la discusión pública del país se enfoque única y exclusivamente en López Obrador. Que van desde las antiguas estrategias de acusarlo de ser un títeres del régimen castro-chavista hasta de buscar culparlo de cualquier cosa que le ocurra a uno de sus críticos (como vemos ahora con Chumel Torres). De esta manera enfocan la atención nacional hacia temas que verdaderamente no son fundamentales o tan trascendentales como quieren hacerlo ver, y debido a la tradición farandulera y televisiva de México, para todo esto se valen de actores, comediantes, “opinológos” o “intelectuales” de cartón como instrumentos de propaganda. Es lo que se conoce como Operación de Guerra Psicológica.

Hay que destacar que si esta estrategia de desestabilización está dando frutos, es porque López Obrador se cooptó por cuenta propia al rodearse de traidores y oportunistas que han ido campando sus anchas en los últimos dos años. La gente de George Soros está infiltrada y enquistada en todos los niveles de la estructura de gobierno. Aparte no exactamente una campaña individual contra López Obrador, si no, contra el grupo político que él representa como aliado de Trump.

Aquellos ingenuos que celebran el “derrocamiento” violento de Trump, que puede sufrir un destino similar a Gadaffi, en México deben tener en claro una cosa, si Trump es eliminado, por consecuencia el siguiente en la lista, en mi muy humilde visión, es López Obrador. Seas opositor, pro-amlo o no alineado, esto te concierne porque para sacar a Obrador de la jugada se van a valer de los mismos medios que están usando contra Trump, y puede que de otros mucho más radicales y peligrosos como el uso de los Cárteles de la Droga, cualquier persona con dos dedos frente sabrá que esto no es para nada conveniente. La Seguridad Nacional de México está en grave peligro, y el país no puede permitirse a estas alturas vivir un conflicto político a gran escala.

Como mexicanos no podemos permitir que nuestras preferencias políticas, nuestro orgullo, nos ciegue y nos convierta en presas fáciles de la manipulación. Por el propio bienestar de la nación, cualquiera que tenga la decencia de denominarse así mismo como nacionalista o patriota, debe cerrar filas no entorno a un partido, no entorno a un gobernante, entorno a México y nuestro pueblo. Un mensaje similar debe llegar a nuestros hermanos resididos en Estados Unidos, no permitan que la propaganda anti-Trump, anti-nacionalista, embelese su juicio, lo que Soros y el Partido Demócrata está sembrando en Estados Unidos no es otra cosa más que el odio entre las razas, y cosecharán guerra y dolor. La vida de los valiosos elementos de nuestra raza, nuestro pueblo, en Estados Unidos corre riesgo y debería pensarse en eso antes de aplaudir esta Revolución de Colores contra Trump.

Si Trump y López Obrador son o no la solución, aún está por comprobarse, son cuestiones que llegado el momento también habremos de atender como nos corresponde siendo nacionalistas, pero frente a un peligro y enemigo presente, ¿Quién se pone a luchar contra enemigos y peligros del futuro?

De algo sí debemos estar seguros: bajo ningún motivo, por ninguna razón, podemos permitir que los Globalistas y Neoliberales (pedófilos, pervertidos, asesinos, sin patria y destructores) recuperen o conserven el poder. Esto también aplica para las rivalidades que existen entre los países del continente americano, todos formamos parte de una mancomunidad, y nos guste o no, tenemos un destino común. Ya lo dijo Perón en su día, ningún pueblo del Continente Americano será verdaderamente libre hasta sus hermanos también lo sean y se unan en su lucha. Tenemos en nuestras manos la gigantesca tarea de recuperar el timón de las naciones ibero-americanas y enderezar nuestro destino.

Los enemigos de las naciones del mundo se han destapado y revelado como lo que son, están desesperados y como todo animal en peligro de muerte, tan poderosos como son, no se rendirán sin luchar y creánme que no tendrán consideración alguna por ningunos de nosotros. Ya no hay cabida para las medias tintas, ya no podemos ser indecisos, debemos escoger: ¡Nacionalismo o Extinción!

Ha llegado la hora de construir nuestro propio camino.

Escribe Adolfo Díaz Fernández para La Era de México

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