Biden es un potencial socio incómodo para AMLO

Publicado el agosto 21, 2020, Bajo Internacional, Opinión, Autor MonaLisa.

Se prevé que las primeras denuncias sobre la materia laboral bajo el marco del TMEC se presenten al cierre de la actual administración de Trump o al arranque de la próxima, opina Jonathán Torres. 18 agosto 2020

(Expansión) – No es la CIA, pero su trabajo será escudriñar, vigilar, denunciar actos ilegales. Será un equipo de élite que le seguirá la pista a líderes sindicales charros, empresas que pisan los derechos de sus trabajadores. Algunos de sus integrantes ya preparan sus maletas para llegar a México, monitorear el cumplimiento de la legislación laboral y agitar los ánimos en la primera fase del T-MEC.

Hoy, 17 de agosto, los reflectores estarán puestos en los rockstars del Partido Demócrata de Estados Unidos que participarán en la Convención Nacional Demócrata y arroparán a Joe Biden y Kamala Harris rumbo a las elecciones presidenciales en noviembre. ¿Biden sería un buen aliado de México? Sí en ciertos aspectos, pero no será a mellow person; incomodará a AMLO pues cuestionará su política económica, el clima de negocios en México y sus críticas serán como una especie de megáfono de las empresas estadounidenses que vean amenazados sus intereses en el marco del T-MEC.

Según expertos en la relación bilateral, a México le suele ir bien cuando un demócrata despacha en la Casa Blanca, pero la coyuntura mexicana y el estilo de gobierno de AMLO podrían provocar algunos matices en la narrativa de una eventual Presidencia en manos de Joe Biden.

Vamos por partes:

Las primeras acciones de Joe Biden se concentrarían en sacar la basura que dejara Donald Trump, hacer todo lo posible para que la economía estadounidense se recupere lo más pronto posible y que el COVID-19 no cobre más víctimas. De manera casi simultánea, se concentraría en reponer la imagen de Estados Unidos en el exterior y reencontrarse con organismos multilaterales. Los excesos de Trump serían sepultados, lo que significaría parar con las campañas de desprestigio en contra de la Organización Mundial de Comercio, el Pacto de París, la Organización Mundial de la Salud, entre otras esferas.

Por otro lado, la comentocracia sostiene que los demócratas suelen preocuparse más que los republicanos por problemas globales lo que consecuentemente es visto por otros países como una injerencia a su soberanía y aquí es donde esta historia tiene sus granos de sal.

La relación con México no sería miel sobre hojuelas.

Por un lado, la actitud peleonera de Donald Trump pasaría al expediente negro de la agenda bilateral, pero Joe Biden es fiel seguidor de aquel viejo adagio que dice que lo cortés no quita lo valiente. La cantaleta sobre la construcción del muro fronterizo dejaría de escucharse, es muy probable que se retome el programa DACA (que protege de la deportación a cerca de 700,000 jóvenes inmigrantes), pero la gran incógnita estaría en saber si Joe Biden pasaría a la historia como el presidente de Estados Unidos que rompió con la tradición de sus antecesores (Trump no es parte de ella) que prometieron una reforma migratoria pero que nunca la materializaron. Biden también la ha prometido.

Los escarceos vendrían por otro lado. La visita de AMLO a la Casa Blanca no alteró las vibras de Biden hacia México (algunos quotes de su discurso provocaron asombro y nada más), pero el candidato demócrata respaldó el T-MEC y, si vence a Trump el 3 de noviembre, recibirá la presión de sindicatos y empresas estadounidenses que soliciten acudir a paneles de controversia por presuntas violaciones laborales en México. Y para ello contará con un poderoso cuerpo de vigilancia.

Incluso, se prevé que las primeras denuncias sobre la materia se presenten al cierre de la actual administración de Trump o al arranque de la próxima. En este caso, el gobierno de AMLO tendrá que contener los embates de Estados Unidos ante casos -fundados o no- en contra de empresas que presuntamente violen la legislación laboral.

Habrá más. Los ajustes que la llamada cuarta transformación está realizando en materia económica y el enrarecido clima de negocios en México ya son materia de análisis en el war room de Joe Biden. Cualquier medida que impacte negativamente en la inversión estadounidense derivará en un llamado de atención.

Los dardos se dirigirán hacia aquellas posturas que AMLO defiende vehementemente tales como la certidumbre jurídica que en su opinión priva en el país, así como los cambios regulatorios que está llevando a cabo. ¿Qué opinión tendrá Biden ante una eventual contrarreforma energética? ¿Encabezará la demanda de empresas trasnacionales que acusan falta de Estado de Derecho en México? ¿Y sobre la corrupción, la defensa de los órganos reguladores y la competencia?

“Si AMLO decide revertir la política energética con una contrarreforma, eso tendrá un impacto muy fuerte en la inversión americana”, dice Andrés Rozental, exsubsecretario de Relaciones Exteriores. “Estados Unidos hoy está enfocado en la pandemia pero los temas sobre el narcotráfico y la violencia en México no han desaparecido”, complementa Jeffrey Davidow, exembajador de EU en México.

La narrativa, en conclusión, será más amable, pero sí subirá de tono paradójicamente en aquellos temas en los que no cede la llamada cuarta transformación, así como en los puntos flacos de México en el T-MEC. ¿Qué esperar de AMLO cuando vengan las críticas del norte? Pragmatismo.

**********

El COVID-19 está alimentando escenarios insospechados en Estados Unidos. Hay quien dice que las campañas virtuales favorecen a Joe Biden y por tanto el voto a distancia (y anticipado) se inclinará hacia él. Algunos analistas en Washington ven muy probable que la noche del 3 de noviembre no se dé a conocer al ganador de la elección, ante las dificultades que podría registrar el conteo debido a la pandemia. Los más escépticos acusan que Donald Trump puede hacer cualquier cosa, cualquiera, para darle la vuelta a una elección que podría declarar el fin de su mandato.

Nota del editor: Jonathán Torres es periodista de negocios, consultor de medios, exdirector editorial de Forbes Media Latam. Síguelo en LinkedIn y en Twitter como @jtorresescobedo . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK:

Leave a Comment