Pedro Miguel: México contra los cinco

Publicado el junio 23, 2021, Bajo Opinión, Autor Gloriamlo.

Pedro Miguel
viernes 18 de junio de 2021
La Jornada

Desde su campaña para la Presidencia, López Obrador advirtió que se oponía, por razones tanto éticas como legales, a someter a juicio a los cinco gobernantes vivos del ciclo neoliberal: Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña. Pero el clamor popular en favor del juicio era aplastante –según encuestas, entre 80 y 90 por ciento de la ciudadanía estaba y está en favor de la idea– y corría parejo al proceso que a la postre colocó al candidato de Morena en Palacio Nacional, de modo que el hoy mandatario encontró una salida: someter a consulta popular si se debe procesar penalmente a ese quinteto por los monumentales perjuicios humanos, económicos, políticos y geopolíticos que causaron a México en sus respectivos sexenios.

Más allá de la discusión en torno al perdón, la venganza y la justicia, AMLO tenía claro que el blindaje legal creado por el ciclo neoliberal habría de resultar casi imposible de romper. Y tenía razón: en cuatro décadas, el régimen oligárquico creó instituciones que garantizaran su permanencia, alteró a su antojo la Constitución y las leyes (desde la infame reforma al 27 constitucional del salinismo hasta el último tramo de “reformas estructurales” perpetrado por Peña con la complicidad de PAN y PRD), designó magistrados y fiscales inamovibles, manipuló expedientes y archivos, y en los últimos cinco meses del peñato tuvo tiempo de sobra para fundir con sobrecargas de trabajo muchas trituradoras de documentos.

El propósito de hacer justicia por las atrocidades y raterías de los cinco conllevaba además riesgos políticos insoslayables: en caso de que se lograra sortear las murallas legales y administrativas, sería extremadamente difícil probar en tribunales las responsabilidades concretas de Salinas en la demolición de la propiedad pública para transferírsela a un puñado de logreros; de Zedillo, en el robo astronómico que fue el Fobaproa y en las masacres campesinas perpetradas en su sexenio; de Fox, en sus transas familiares, su protagonismo en el fraude de 2006 y la represión en Atenco; de Calderón, en el baño de sangre en el que hundió a México, y de Peña, en su desaforada corrupción y la atrocidad de Ayotzinapa. Los procesos, por su inevitable espectacularidad, serían además distractores de la transformación urgente y prioritaria del país y un importante factor de desgaste; para colmo, de no lograrse sentencias de culpabilidad, ello podría generar desaliento y sospechas de encubrimiento y complicidad.
Fuente y artículo completo La Jornada

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