#Opinión Legalidad vs Judicialización. Neochuchos en Morena

Publicado el octubre 6, 2021, Bajo 4T, AMLO, morena, Nacional, Opinión, Política, Video, Autor @Sociologuito.

Por: Daniel Serrano

Existen dos conceptos que últimamente han tomado preponderancia en los debates sobre lo que sucede al interior de morena, cuyas consecuencias se vuelven cada vez más exteriores y visibles. Estos conceptos que deberían ser explicados a la militancia y ciudadanía en general, se han utilizado o al menos eso han pretendido algunos dirigentes, como adjetivos calificativos, como herramienta de denostación, por ello vale la pena retomarlos e intentar convocar a una reflexión y llamar a la prudencia. La legalidad y la judicialización.

La legalidad es un principio fundamental de la democracia, de la teoría del estado y también del derecho, es este principio el que dota a los cuerpos normativos de una jerarquía mayor a la simple voluntad de los individuos. Cuando escuchamos hablar hoy, pero también desde hace años de lucha al presidente de la república sobre el respeto al Estado de Derecho tiene que ver con este principio. La crítica al anterior régimen era justamente que aprovechaba los espacios de ejercicio de poder público para actuar contra las normas establecidas, sometiendo leyes o reglamentos a caprichos personales, es decir sometían la norma a la voluntad individual. Lo anterior de ninguna manera implica que no haya ley o cuerpo normativo que este exento de ser modificado, perfeccionado o mejorado para el beneficio de sus destinatarios, en un Estado de Derecho existen mecanismos claros y democráticos para la modificación de cualquier norma a través de, en nuestro caso, el poder legislativo.

Por eso es delicado que amplios sectores de morena llamen a recobrar la legalidad o a que se respete la misma. Nadie puede pedir recobrar lo que está presente o que se respete lo ya de por si respetado, el reclamo es evidentemente (o debería ser evidente) ante la ausencia de legalidad en el partido que llegó al poder apelando justamente a ella. Si a algunas o algunos dirigentes no les gusta el estatuto de su partido, conocen las reglas para modificarlo, si les parece que la presidencia o la secretaría general deberían tener más poder, o la secretaría de organización menos, o si la figura de “delegados especiales” debe existir en ese cuerpo normativo, están en su derecho de presentar una iniciativa en el Congreso Nacional que es la máxima instancia y la única facultada para hacer ese tipo de modificaciones. Pero mientras eso no ocurra su obligación es simple, respetar la legalidad.

A quienes apelan al respeto a la legalidad ahora se les acusa de judicializar el proceso de morena ¿Qué es eso, con qué se come? Nuevamente la definición ayuda, nos auxilia. Judicializar es resolver en tribunales lo que no se pudo resolver en la arena de lo social o de lo político, es el camino que se toma cunado el diálogo, la creatividad o la simple voluntad política se extingue. El camino de la judicialización del proceso político de morena no es lo más deseable pero la sistemática violación de sus documentos básicos y la aceptación de ello sería catastrófica. Es justamente la práctica de la política, el oficio de las dirigentes y los dirigentes lo que puede armonizar esta aparente contradicción.

Después del contexto, revisemos como se utilizaron ambos conceptos en la pasada, y por fin pública, sesión del Consejo Nacional de MORENA. Cuando un importante número de consejeras y consejeros propusieron la inclusión de diversos temas para ser discutidos, les fue informado que para actuar en apego a la legalidad sus propuestas debieron ser enviadas con siete días de antelación. De acuerdo. Pero cuando se planteó la ilegalidad de un nombramiento de “delegado especial” del senador suplente de Gabriel García, la presidenta del Consejo defendió la trayectoria de la persona, pero no se manifestó respecto a la legalidad del nombramiento en cuestión.

Ahora bien, cuando la secretaria de organización advirtió sobre los riesgos de la implementación de la “delegación especial” y de los lineamientos para su funcionamiento fue acusada de pretender judicializar el proceso de morena, es un hecho público que morena fue sentenciado como partido a la regularización de su padrón antes de que Xóchitl Zagal fuera secretaria de Organización, quien lanzó esas acusaciones evidentemente lo hizo con pleno conocimiento y por lo tanto de mala fe.

La izquierda electoral parece no aprender lecciones y en morena comienza a percibirse un tufo “neochuchista” que intenta establecer la versión 2.0 del “acuerdo mata estatuto”. Las características que define a esa ala del partido en el gobierno son identificadas con mayor claridad por su militancia: la falta de oficio político, la actitud timorata, la pose, el uso del nombre del presidente AMLO, la falta de transparencia y demás remoras de las viejas formas de hacer política se estrellaron de frente con consejeras y consejeros que perecen no haber perdido ni un ápice de dignidad, de claridad política, de noción de ética y aunque a algunos no les guste, del gozo, de la satisfacción de procurar y defender la legalidad.

 

Fuente: revoluciontrespuntocero

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