Rosario Ibarra de Piedra (1927-2022)

Publicado el abril 16, 2022, Bajo Nacional, Autor Pepe Garduño.

María del Rosario Ibarra de la Garza, mejor conocida como Rosario Ibarra de Piedra nació en Saltillo, Coahuila en 1927. Incansable activista, fundadora de una de las primeras organizaciones de madres, padres, familiares de desaparecidos, ha sido pionera en la defensa por los derechos humanos, la paz y democracia en México. Fue diputada, senadora y asesora política. Fue la primera mujer candidata a la Presidencia de la República en 1982 y 1988 por el ahora ya extinto Partido Revolucionario de los Trabajadores, en 1988 ante el triunfo de Carlos Salinas de Gortari, se unió a los reclamos de fraude electoral. El hecho que marcó su vida fue la desaparición forzada de su hijo Jesús Piedra Ibarra, acusado de ser presunto integrante del grupo guerrillero “Liga 23 de Septiembre”, quien en 1974, con solo 19 años, fue detenido de manera ilegal en Monterrey por agentes policiales que posteriormente lo entregaron a instancias castrenses .

Es a raíz de la desaparición de su hijo cuando Rosario Ibarra comienza su incansable lucha como activista, a partir de aquel terrible día, la luchadora inició la búsqueda de su hijo Jesús, por la verdad y la justicia, pero convierte una lucha individual en una lucha colectiva sabedora de las numerosas madres que buscan a sus hijos o hermanos desaparecidos, bajo un gobierno autoritario y represivo, por lo que en 1977 funda el Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos, que sería conocido como el Comité ¡Eureka!, para exigir justicia y demandar el alto a la impunidad, organización de madres de desaparecidos durante los sexenios de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. Desde su creación el Comité ha logrado encontrar a más de 148 personas desaparecidas con vida. Una de las frases que se le atribuye a dicho comité es “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

Asimismo doña Rosario y el comité realizó diversas huelgas de hambre en las que pedía amnistía para los presos políticos y la presentación con vida de los desaparecidos.  Debido a su gran lucha colectiva, el presidente José López Portillo en 1978 decidió promulgar la Ley de Amnistía, misma que se aprobaría en el Congreso de inmediato. La aplicación de esta ley puso en libertad a 1,500 presos políticos, permitiendo el regreso de 57 exiliados al país y el desistimiento de más de 2,000 órdenes de aprehensión. La lucha de Ibarra Piedra, también fue fundamental para que miembros de la guerrilla fueran juzgados conforme a derecho.

Rosario y las madres de Eureka se enfrentaron a un régimen autoritario donde no había respeto a los derechos humanos, donde sus luchas estaban enmarcadas en el ámbito de terror de las desapariciones forzadas y la tortura de la llamada Guerra sucia

Otros grandes logros por las actividades de lucha incansable de doña Rosario Ibarra que se pueden mencionar es la vinculación que logro de Eureka a organizaciones internacionales en París, Nueva York, Ginebra, La Haya, debido a la enorme experiencia adquirida en labores comunitarias. Por otro lado, en 2012 y con el impulso del Comité Eureka y el Colectivo Hijos México, abrió el Museo Casa de la Memoria Indómita para reivindicar a personas víctimas de desaparición forzada, y desaparecidos por motivos políticos. Asimismo, Ibarra de Piedra es promotora incansable de las reformas constitucionales y legales a favor de los derechos humanos y en contra de la tortura y desaparición forzada. Debido a esta gran labor ha sido candidata al Premio Nobel de la Paz en los años 1986, 1987, 1989 y 2006[6], también como un reconocimiento se realizó un documental sobre su experiencia de lucha en el ámbito de los derechos humanos en México. En 2019 se le concedió la medalla al mérito cívico “Eduardo Neri, legisladores de 1913”.

El 23 de octubre de 2019, a 44 años de la desaparición de su hijo y cuando doña Rosario Ibarra tenía 92 años, el Pleno del Senado de la República aprobó otorgarle la Medalla de Honor Belisario Domínguez, como un justo reconocimiento por su ardua labor como activista y defensora de los derechos humanos por más de cuatro décadas en favor de presos, desaparecidos y exiliados políticos. El Senado de la República reconoció en ella toda una vida dedicada a luchar para dar voz a los que no la tienen y exigir justicia por los que ya no pueden hacerlo. Dejo la medalla en custodia  del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero todo eso no vale tanto como la vida de su hijo, quien desapareció y jamás volvió a saber de él. Al respecto, su hija María del Rosario Piedra Ibarra, hoy en día actual presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) compartió el sentir de su madre, pues dijo que a “ella le hubiera gustado jamás haber recibido un reconocimiento, sino mejor ser una mujer desconocida, pero -a cambio- que su hijo estuviera a su lado y no desaparecido” .

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