Las relaciones entre México y Cuba son históricas y entrañables

Publicado el mayo 8, 2022, Bajo Internacional, Noticias, Autor Pepe Garduño.

Cuba,(Granma) 8 may.- La Revolución cubana le asegura que continuará su marcha triunfante de esperanza y de futuro, y que México siempre podrá contar con Cuba», expresó el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a su colega Andrés Manuel López Obrador, que la tarde de este sábado llegó a la Isla para una visita de trabajo, última escala de su gira por Centroamérica y el Caribe.

Ambos mandatarios se trataron durante todo el tiempo en términos de amigo, de hermano. En declaraciones finales ante sus delegaciones y la prensa acreditada para la visita, Díaz-Canel le señalaría: «Nuestro pueblo, querido presidente, amigo, lo recibe con gran cariño, respeto y la admiración que se ha ganado Usted por sus numerosas expresiones y gestos hacia Cuba».

«Las relaciones entre México y Cuba son como usted ha expresado; son históricas y entrañables —le dijo más adelante—.

Al comentar el discurso de poco más de 40 minutos que López Obrador había hecho antes que él, Díaz-Canel le expresó que había «dado una lección de cómo en la propia historia entre México y Cuba se encuentran las razones para justificar, para alimentar, para continuar engrandeciendo esas relaciones.

«Precisamente con esos propósitos se ha estado desarrollando esta visita —añadió—, que confirma el carácter de estos lazos y abre un camino para su avance y profundización.

El mandatario isleño informó al auditorio que en la sesión de la mañana, tras las conversaciones oficiales de ambas delegaciones, se había firmado «una Declaración que consolida una nueva etapa en la relación bilateral entre México y Cuba», y los titulares de Salud de los dos gobiernos «rubricaron un Acuerdo de colaboración que facilita aprovechar todas las potencialidades sanitarias, científicas, de esfuerzos conjuntos y voluntades que entre nuestros dos países podemos desarrollar en el campo de la salud para el beneficio de nuestros pueblos en esta noble área».

Además, agregó, tratamos «importantes temas de la agenda bilateral, de nuestras relaciones, pero también los temas de la agenda regional y los temas internacionales».

Díaz-Canel agradeció a López Obrador «su posición firme, como ha manifestado en sus palabras, de rechazo al bloqueo genocida impuesto por el gobierno de los Estados Unidos a nuestro país en el ámbito comercial, económico y financiero, además al recrudecimiento que tiene ese bloqueo en los momentos actuales.

«La Declaración que adoptamos —abundó— reconoce el compromiso de ambas naciones con la Proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz que fue creada en una Cumbre de la CELAC aquí en La Habana (2014), y el respeto que ambas naciones profesamos al derecho internacional.

«Expresé también a nuestro amigo presidente López Obrador el aprecio y reconocimiento por su papel a favor de la integración de Nuestra América, demostrando la encomiable labor de México al frente de la presidencia pro tempore de la CELAC el pasado año, y su defensa al respeto pleno a la soberanía e integridad de los Estados tal como proclamó siempre Benito Juárez.

«Coincidimos en lo improcedente de las exclusiones injustificadas de países de nuestra región, de los eventos hemisféricos, como parece que es lo que ocurrirá en lo que ya podría llamarse la “supuestamente cumbre de las Américas” —entre comillas—. Como ha expresado el Presidente López Obrador, las relaciones hemisféricas deben cambiar profundamente»

«Presidente —dijo Díaz-Canel al término de su declaración—, creemos que hemos expresado de ambas partes, voluntad, esfuerzos e integración, y hemos tomado decisiones para el beneficio de México y de Cuba, y por supuesto, de nuestros pueblos».

El Jefe de Estado anfitrión también agradeció a su colega, las condolencias al pueblo cubano ante los hechos ocurridos en los últimos días, en referencia al siniestro en el hotel Saratoga.

Previamente, el estadista mexicano había hecho un recorrido por la historia de las relaciones entre Cuba y México, los vínculos entrañables entre importantes patriotas de ambos países en su tiempo, y el apoyo y participación de estos en las luchas de ambos pueblos desde el siglo XIX hasta la fecha.

López Obrador también ratificó su postura sobre el bloqueo del gobierno de Estados Unidos a Cuba: «he dicho con toda franqueza, que luce mal el gobierno de Estados Unidos utilizando el bloqueo para impedir el bienestar del pueblo de Cuba con el propósito de que este, obligado por la necesidad, tenga que enfrentar a su propio gobierno. Si esta perversa estrategia lograse tener éxito —algo que no parece probable por la dignidad (del pueblo cubano) a que nos hemos referido—, de todas formas, se convertiría en un triunfo pírrico, vil y canallesco, en una mancha de esas que no se borran ni con toda el agua de los océanos.

«Pero también sostengo que ya es tiempo de la hermandad y no de la confrontación. Como lo señalaba José Martí, el choque puede evitarse, “con el exquisito tacto político que viene de la majestad del desinterés y de la soberanía del amor”. Es el momento de una nueva convivencia entre todos los países de América, porque el modelo impuesto hace más de dos siglos está agotado, no tiene futuro ni salida y ya no beneficia a nadie. Hay que hacer a un lado la disyuntiva de integrarnos a Estados Unidos o de oponernos en forma defensiva.

«Es tiempo de expresar y de explorar otra opción: la de dialogar con los gobernantes estadounidenses y convencerlos y persuadirlos de que una nueva relación entre los países de América es posible.

«Nuestra propuesta puede parecer utópica y hasta ingenua, pero en vez de cerrarnos debemos abrirnos al diálogo comprometido y franco, y buscar la unidad en todo el continente americano.

«Además, no veo otra alternativa ante el crecimiento exponencial de la economía en otras regiones del mundo y la decadencia productiva de toda América (…)»

Para América, señaló López Obrador más adelante, «la propuesta es, ni más ni menos, construir algo semejante a la Unión Europea, pero apegado a nuestra historia, a nuestra realidad y a nuestras identidades. En ese espíritu, no debe descartarse la sustitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie sino mediador a petición y aceptación de las partes en conflicto en asuntos de derechos humanos y democracia. Aunque lo aquí planteado pueda parecer un sueño, debe considerarse que sin el horizonte de los ideales no se llega a ningún lado y que, en consecuencia, vale la pena intentarlo. Es una gran tarea para buenos diplomáticos y políticos como los que, afortunadamente, existen en todos los países de nuestro continente.

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK:

Leave a Comment